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Gane quien gane, Perú sigue partido en dos bloques

📅 🕐 hace 2 h🔗 Fuente: dw.com🕑 6 min de lectura
"Gane quien gane, Perú sigue partido en dos bloques"
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Perú sigue sin conocer a su próximo presidente. Con el 95 % de las actas contabilizadas, el candidato de izquierda, Roberto Sánchez, mantiene una ventaja de alrededor de 20.000 votos sobre si rival de derecha, Keiko Fujimori. Sin embargo, el resultado sigue abierto debido a que aún faltan por procesar votos del extranjero ―donde Fujimori suele obtener mejores resultados― y actas observadas e impugnadas, muchas de ellas procedentes de Lima.

La incertidumbre es tal que incluso Alfredo Torres, presidente de la encuestadora Ipsos Perú, señaló que todavía es posible una reversión del resultado a favor de Fujimori. La afirmación resulta llamativa porque el conteo rápido de la encuestadora difundido en la noche electoral dio una ventaja mínima a Sánchez. Debido al estrechísimo margen entre ambos candidatos, ninguno de los dos está en condiciones de proclamarse vencedor.

La persistencia de la polarización

Pero, más allá del resultado definitivo, la elección ya deja una conclusión clara: Perú vuelve a mostrarse partido en dos bloques casi iguales. La polarización política, la persistente brecha entre Lima y amplias zonas del interior, así como las dificultades para construir consensos, reaparecen como algunos de los principales desafíos para quien finalmente asuma la presidencia el próximo 28 de julio.

«Estamos ante una elección extremadamente ajustada, que refleja una fuerte polarización política. Lo que inicialmente era un escenario fragmentado terminó reorganizándose en dos grandes bloques para la segunda vuelta”, afirma a DW Omayra Peña, politóloga del Instituto de Estudios Peruanos (IEP).

Por su parte, Jo-Marie Burt, especialista en Perú de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), considera que «gane quien gane, es evidente que Perú sigue partido en dos bloques”. Según la investigadora, el resultado refleja tanto la persistencia del antifujimorismo como el sentimiento de exclusión que existe en amplios sectores rurales y andinos. 

Sánchez con su típico sombrero alza la bandera de su partido Juntos Por El Perú.
Tras conocerse los primero resultados que lo favorecían, Sánchez dio un balconazo en el centro de Lima, pero después llamó a esperar el resultado oficial final.Imagen: Stifs Paucca/REUTERS

Una historia que recuerda a 2021

La apretada contienda tampoco constituye una excepción en el país sudamericano. Para varios analistas, representa la continuación de las tensiones políticas que ya marcaron las elecciones de 2021, cuando Pedro Castillo derrotó a Keiko Fujimori por poco más de 44.000 votos, tras una segunda vuelta igualmente polarizada.

«La principal lección esta vez es que existe una continuidad con la elección de 2021», recuerda Peña. Como ocurrió hace cinco años, buena parte de la campaña volvió a estar marcada por el temor a una victoria del adversario.

«Una parte importante del electorado ha tomado otra vez su decisión impulsada por el miedo a lo que podría ocurrir si el otro sector llega al poder», agrega la analista.

La brecha entre Lima y el interior

Uno de los resultados más llamativos se observa en la región andina de Puno, donde alrededor del 86 % de los votantes respaldó a Sánchez, mientras que Fujimori obtuvo poco más del 13 %. El contraste se observa también en Lima, donde Fujimori obtiene alrededor del 63 % de los votos frente al 36 % de Sánchez. Estas diferencias reflejan divisiones históricas profundamente arraigadas.

«Existe una división territorial evidente entre Lima y varias regiones del interior», sostiene Omayra Peña. Puno fue, además, una de las regiones donde Pedro Castillo obtuvo sus mejores resultados en 2021, reflejando la persistencia de una inclinación electoral hacia opciones de izquierda en el sur andino.

En la misma línea, Jo-Marie Burt considera que el poder económico, político y cultural sigue concentrado en Lima, mientras que las regiones andinas enfrentan mayores niveles de exclusión. 

Keiko Fujimori habla ante la prensa en un hotel de Lima.
Fujimori llamó a sus personeros a «pelear» cada acta observada y pidió respetar los resultados. Imagen: Alessandro Cinque/REUTERS

El gran desafío: gobernar

Más allá del resultado, la gran incógnita es cuán gobernable será Perú durante los próximos cinco años. La pregunta no es menor, en un país que ha tenido nueve presidentes distintos en la última década y donde la confrontación entre el Ejecutivo y el Congreso ha marcado buena parte de la vida política reciente.

A ello se suma la instalación de un nuevo Parlamento bicameral, con un Senado que tendrá mayores atribuciones y una fuerte presencia de fuerzas conservadoras. El próximo Gobierno también deberá responder al aumento de la inseguridad ciudadana y al deterioro de la confianza en las instituciones tras años de crisis política.

Precisamente la inseguridad se convirtió en uno de los temas centrales de la campaña electoral, en un contexto marcado por el avance del crimen organizado, las extorsiones y la percepción de un debilitamiento del Estado en varias regiones del país.

Al mismo tiempo, la desconfianza hacia las instituciones continúa siendo una de las principales preocupaciones de los ciudadanos, tras años de enfrentamientos entre poderes y cambios constantes de Gobierno. «Los problemas políticos del país no se resolverán con esta elección», asegura Peña.

La politóloga advierte que quien resulte elegido deberá construir acuerdos con otras fuerzas políticas para garantizar la gobernabilidad. El principal desafío, afirma, «será construir consensos políticos. Los apoyos que permitieron ganar la elección no serán suficientes para gobernar».

Burt coincide en el diagnóstico: «No tengo dudas de que continuará una dinámica de confrontación. Es probable que persista un escenario de tensión entre el Ejecutivo y el Congreso», señala.

La crisis de representación continúa

La investigadora de WOLA advierte además que, si Sánchez llega a la presidencia, su principal reto será construir alianzas, formar un equipo sólido y evitar los errores que marcaron la experiencia de Pedro Castillo, destituido por el Congreso en diciembre de 2022, tras intentar disolver el Parlamento antes de una votación de vacancia.

En todo caso, según Peña, «el próximo Gobierno recibirá un país fragmentado, con una ciudadanía preocupada e insatisfecha con los canales tradicionales de representación».

La politóloga sostiene que persiste una creciente distancia entre la ciudadanía y las instituciones, y que el próximo presidente deberá construir también consensos con la sociedad de un país profundamente dividido.

Por el momento, ambos candidatos han llamado a esperar los resultados oficiales y han insistido en que la única cifra definitiva será la que publique la ONPE al concluir el escrutinio. Mientras tanto, Perú sigue inmerso en una definición voto a voto que podría prolongarse varios días más y que ya figura entre las más ajustadas de su historia reciente.

(rml)

Fuente de TenemosNoticias.com: www.dw.com

En la sección: Deutsche Welle: DW.COM – Internacional

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