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contra la charlatanería’, de Carl T. Bergstrom y Jevin D. West

contra la charlatanería', de Carl T. Bergstrom y Jevin D. West

La charlatanería es imposible de erradir. Las maguferías, las fake news, la información basura, los rumores insidiosos, los mitos que se perpetúan generación tras generación a pesar de ser manifiestamente falsos, incluso muy fáciles de derribar porque contradice toda la literatura científica recabada durante décadas.

Por eso existe el irónico principio de asimetría de Brandolini sobre la estupidez: «La cantidad de energía que se necesita para refutar (o corregir) una estupidez, es de magnitud superior a la que se necesita para producir esa misma estupidez».


Por si fuera poco, las redes sociales han demostrado hasta qué punto este principio es cierto, haciendo remover en su tumba al mismo Jonathan Swift, que un día de 1710 ya dejó escrito: «La falsedad vuela y la verdad viene cojeando tras ella».

Bullshit: contra la charlatanería: Ser escéptico en un mundo basado en los datos (ENSAYO)

De todo esto trata Libros que nos inspiran: Bullshit: contra la charlatanería, de Carl T. Bergstrom y Jevin D. West. De cómo nuestro cerebro es fácilmente manipulable, de cuáles son los síntomas, y, sobre todo, de lo que podemos hacer para combatirlo.

Palabras comadreja y otros virus

Las palabras comadreja (weasel words) son sentencias que, bajo la apariencia de algo concreto y significativo, esconde una vaguedad o una ambigüedad imposible de confirmar. (Ej.: «como todo el mundo sabe»). Permiten al tergiversar la información y escurrir el bulto (cual comadreja). Estamos rodeadas de ellos.

Las personas recurren a estas y otras argucias, llenando el mundo de información falsa, porque ello aumenta su reputación. Los medios de comunicación hacen lo propio porque ello aumenta sus beneficios. La actual propaganda nace, en gran parte, de esos dos vectores. Apenas hay nadie al volante.

Basándose en una profunda experiencia en estadística y biología computacional, Bergstrom y West desentrañan abundantemente ejemplos de sesgo de selección y visualización confusa de datos, distinguen entre correlación y causalidad y examinan la susceptibilidad de la ciencia a los bulos modernos. Siempre hemos necesitado a personas que destapen las mentiras cuando sea necesario, ya sea dentro de un círculo de amigos, una comunidad académica o entre la ciudadanía. Ahora que esas mentiras han evolucionado, necesitamos volver a aprender el arte del escepticismo.

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Particularmente importante parece diferenciar correlación y causalidad. Saber si estamos ante una correlación es tan, tan esquivo que, probablemente, la mayoría de las veces, las confundimos. Es la ignorancia de la ignorancia. Pero casi todas las soluciones se basan en la asunción de que sabemos que estamos ante una causalidad y no una correlación.

Por ejemplo, ¿es correlación o causalidad que los hombres de estatura más alta tengan un sueldo superior a los hombres de estatura baja? La respuesta tiene tantas capas que, sencillamente, resulta difícil responder a esa pregunta, como veréis en el siguiente vídeo:

En definitiva, este libro es algo así como un chaleco salvavidas. La tormentará seguirá azotando, pero quizá, solo quizá, evitaremos ahogarnos.

Fuente de TenemosNoticias.com: feeds.weblogssl.com

Publicado el: 2021-09-24 14:57:34
En la sección: Xataka Ciencia

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