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Nuevos datos y más misterio sobre las ráfagas rápidas de ondas de radio provenientes del cosmos

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Un misterio sin resolver en astronomía se ha vuelto aún más desconcertante. Desde hace más de un decenio, astrónomos de todas partes del mundo han intentado desentrañar los enigmas que presentan las ráfagas rápidas de ondas de radio (FRB, por sus siglas en inglés). Los FRBs, descubiertos en 2007, son ráfagas o estallidos repentinos de ondas de radio que duran unas pocas milésimas de segundo.

 

A pesar de los cientos de registros de estas enigmáticas emisiones, la comunidad científica solo ha identificado la ubicación precisa de las fuentes de cuatro de estas explosiones.

 

Ahora hay una quinta, localizada por un equipo internacional que incluye investigadores de la Universidad de Virginia Occidental en Estados Unidos. El hallazgo se hizo gracias a ocho telescopios emplazados en lugares que abarcan desde el Reino Unido hasta China.

 

Hay dos tipos principales de ráfagas de radio rápidas, tal como explica Kshitij Aggarwal, del equipo de investigación: repetidoras, que parpadean varias veces; y no repetidoras, eventos únicos. Esta observación marca solo la segunda vez que los científicos determinan la ubicación de una ráfaga de radio rápida y repetidora.

 

Sin embargo, la fuente de esta explosión de ondas de radio se encuentra en un entorno radicalmente diferente al observado en estudios anteriores. Este descubrimiento desafía las suposiciones más aceptadas por la comunidad científica sobre el origen de estas emisiones ya de por sí enigmáticas.

 

Este FRB se emitió desde el brazo de una galaxia espiral similar a la Vía Láctea, y es el más cercano a la Tierra de entre todas aquellas cuya fuente se ha localizado.

 

Identificar la galaxia desde la que se emite un FRB es fundamental para averiguar qué tipo de entornos son los que permiten su generación y, por lo tanto, qué fenómeno puede ser su causante, tal como razona Sarah Burke-Spolaor, profesora de física y astronomía en la universidad antedicha y coautora del estudio.

 

 

Imagen de la galaxia donde se produjo la ráfaga FRB 180916 (centro) captada con el telescopio Gemini Norte en Mauna Kea, Hawái. La posición del FRB en el brazo espiral de la galaxia está marcada por un círculo verde. (Imagen: Gemini Observatory / NSF’S National Optical-Infrared Astronomy Research Laboratory / AURA)

 

Localizando la ráfaga rápida de ondas de radio

 

El equipo, integrado también por Kevin Bandura y otros, se valió del observatorio VLT (Very Large Array) en Nuevo México (Estados Unidos) y de una técnica conocida como Interferometría de Muy Larga Base (VLBI por sus siglas en inglés) para lograr un nivel de resolución lo bastante alto como para localizar la explosión en una región de aproximadamente siete años-luz de diámetro, una hazaña comparable a la de un individuo en la Tierra capaz de distinguir a ojo desnudo una persona en la Luna.

 

Con ese nivel de precisión, los investigadores pudieron analizar a través de un telescopio óptico el entorno del que emanaba la explosión.

 

Lo que encontraron ha agregado un nuevo misterio a los muchos que rodean el origen de las ráfagas rápidas de radio.

 

Esta explosión en concreto se produjo en un entorno radicalmente diferente del constatado en los estudios anteriores.

 

La primera ráfaga rápida de ondas de radio repetidora que se localizó surgió en una pequeña galaxia enana que contiene estrellas formadas y una cierta abundancia de elementos químicos más pesados que el hidrógeno y el helio.

 

Tal como señala Burke-Spolaor, eso alentó la creencia de que los FRBs repetidores probablemente son producidos por magnetares (estrellas de neutrones con campos magnéticos mucho más potentes que los de las estrellas de neutrones normales). Si bien esa hipótesis todavía resulta plausible, el hecho de que este FRB rompa la tendencia marcada por los otros localizados significa que los FRBs quizá tengan múltiples orígenes o que debamos recurrir a una gama más amplia de teorías para desentrañar qué crea los FRBs.

 

A 500 millones de años-luz de la Tierra, la fuente de esta ráfaga, FRB 180916, está siete veces más cerca que la única otra ráfaga repetidora que se ha localizado, y más de 10 veces más cerca que cualquiera de las pocas ráfagas no repetidoras que los científicos han logrado localizar. (Fuente: NCYT Amazings)

Fuente de TenemosNoticias.com: noticiasdelaciencia.com /

Publicado el: 2020-02-13 05:15:45
En la sección: Ciencia Amazings® / NCYT®

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