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El presidente Pedro Castillo renuncia al partido Perú Libre tras ser acusado de «neoliberal perdedor» | elmundo.es

El presidente Pedro Castillo renuncia al partido Perú Libre tras ser acusado de "neoliberal perdedor"

Actualizado

Castillo sobrevive en la presidencia gracias a distintos acuerdos alcanzados con partidos centristas

Fragmento de su carta de dimisión.

Divorcio sin posibilidad de reconciliación. El presidente Pedro Castillo ha notificado su renuncia a la militancia en Perú Libre (PL), partido marxista que abanderó para derrotar a Keiko Fujimori en las elecciones del año pasado. La relación política entre el maestro de Cajamarca y Vladimir Cerrón, líder del PL y estrecho aliado de las tres revoluciones autocráticas del continente, se había tornado imposible tras las últimas acusaciones contra el primer mandatario.

«Hoy (por ayer) he presentado mi renuncia irrevocable a PL. Tal decisión obedece a mi responsabilidad como presidente de 33 millones de peruanos. Soy respetuoso del partido y sus bases construidas en la campaña», escribió Castillo en sus redes sociales, donde también exhibió su renuncia por escrito ante el Jurado Nacional de Elecciones.

Las acusaciones contra Castillo son múltiples, desde romper al grupo parlamentario oficialista hasta implementar un «programa neoliberal perdedor». Cerrón adelantó que PL «seguirá luchando por la conquista de sus legítimas aspiraciones».

Las diferencias ideológicas y estratégicas entre ambos dirigentes salieron a la luz desde el primer día de gobierno. Castillo intentó contentar a Cerrón al situar como primer ministro a Guido Bellido, un peón del líder marxista señalado por sus declaraciones machistas y homófobas, además de sus antiguas simpatías con los terroristas de Sendero Luminoso. En paralelo, el presidente apostó por un economista progresista, Pedro Franke, para encauzar la economía, lo que generó el primer enfado público de Cerrón, que descalificó a parte de los ministros, la «izquierda caviar», como le gusta afirmar públicamente.

El fiasco del gabinete Bellido (sólo aguantó 69 días) dio paso a otros premieres más moderados, lo que fue distanciando a los dos personajes de la izquierda peruana, a la vez que fracturaba a la bancada parlamentaria oficialista en tres bloques.

En torno a Castillo se conformó el Bloque Magisterial de Concertación Nacional, con 10 diputados, mientras PL se quedaba únicamente con 16 congresistas. El tercer grupo se tituló Perú Democrático, que cuenta con 7 asambleístas.

«Reafirmo mi compromiso de seguir trabajando e impulsando los grandes cambios del Bicentenario en un país democrático y junto a todos los peruanos», concluyó Castillo, quien en 11 meses sentado sobre el sillón de Pizarro ha protagonizado un escándalo político tras otro, aunque de momento ha logrado solventar dos procesos de destitución en su contra gracias precisamente al apoyo de PL.

Otras de las acusaciones de sus antiguos compañeros de partido contra Castillo es que sus políticas «no guardan consecuencia con lo prometido en la campaña electoral y menos con el programa e ideario del partido», además de promover el «quebrantamiento de la unidad partidaria». El Comité Ejecutivo Nacional del PL y el grupo parlamentario habían acordado de forma unánime exigir la renuncia de Castillo a su militancia, incluso amagaron con presentarle un expediente disciplinario.

En la actualidad, Castillo sobrevive en la presidencia gracias a distintos acuerdos alcanzados con partidos centristas y con el respaldo de dirigentes regionales de Cajamarca.

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.elmundo.es

Publicado el: 2022-06-30 18:50:37
En la sección: Internacional // elmundo

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