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La nueva era ‘democrtica’ de Hong Kong segn Xi Jinping: una ciudad que solo puede ser gobernada por patriotas | elmundo.es

La nueva era 'democrtica' de Hong Kong segn Xi Jinping: una ciudad que solo puede ser gobernada por patriotas

Solo los patriotas pueden conducir a Hong Kong hacia una nueva era de democracia y prosperidad. Ese es el nuevo eslogan lanzado por Xi Jinping en una ciudad donde la disidencia ha sido encarcelada y la oposicin poltica aplastada.

El mensaje convence en Pekn. No tanto en una regin que arrastraba la fama de ser uno de los centros ms vibrantes y libres de Asia, pero que ahora se parece ms que nunca a cualquier otra provincia ms de China.

La realidad es que en Hong Kong hay carencia de esos patriotas convencidos que quiere Xi para la nueva era. La identidad china no est tan arraigada como al presidente le gustara.

Por ello, hace tiempo se propuso introducirla en vena a las nuevas generaciones, reescribiendo en las aulas una historia en la que se asegura que la democracia lleg a Hong Kong cuando dej de ser colonia britnica.

As lo ha manifestado Xi este viernes durante las celebraciones del 25 aniversario de la entrega de la ciudad por parte de Gran Bretaa. «Despus de reunificarse con la madre patria, los habitantes de Hong Kong se convirtieron en amos de su propia ciudad», asegur.

En su primer viaje fuera de China continental desde que comenz la pandemia, el lder prometi que perdurara el modelo «un pas, dos sistemas», bajo el cual se prometi a Hong Kong que mantendra cierta autonoma y libertades durante 50 aos.

Pero el compromiso de Pekn ni siquiera ha durado un cuarto de siglo. Desde Londres y Washington, el primer ministro Boris Johnson, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, han acusado al Gobierno chino de no respetar el acuerdo que puso fin al dominio colonial britnico en 1997.

Relacin con Pekn

«Es evidente que las autoridades de Hong Kong y Pekn ya no ven la participacin democrtica, las libertades fundamentales y los medios independientes como parte de esta visin pactada hace 25 aos. Las autoridades han encarcelado a la oposicin, borraron medios independientes y debilitado a las instituciones democrticas. Han hecho un esfuerzo por privar a los hongkoneses de lo que se les prometi», sostuvo Blinken despus de que Xi soltara un discurso en el que insisti que Hong Kong solo debe ser gobernado por patriotas.

«Despus de mucha agitacin, la gente ha aprendido una leccin dolorosa de que Hong Kong no puede ser desordenado, no puede permitirse el lujo de serlo. Se ha restablecido la estabilidad», asegur Xi, que estuvo acompaado por el nuevo jefe del Ejecutivo local, John Lee, quien prest juramento para comenzar un mandato de cinco aos.

«Hong Kong debera poder mantener su sistema capitalista durante un largo perodo de tiempo, con un alto nivel de autonoma. Pero todos los hongkoneses deberan poder respetar y salvaguardar el sistema socialista fundamental de la nacin», sentenci el presidente chino.

La bandera britnica ondeaba en lo alto de la Casa del Gobierno de Hong Kong cuando Paul Lee abri su juguetera muy cerca del puerto de Victoria Harbour. Era 1992 y en la colonia acababa de arribar un nuevo gobernador, Chris Patten, que tena la misin de preparar a la ciudad durante un lustro para integrarse de nuevo en China tras 155 aos bajo el imperio britnico.

Lee recuerda a Patten como un lder menos autcrata y dspota que los que acostumbraba a enviar a Londres a la aventura asitica, alguien que intent colar una oleada de reformas en el Ejecutivo local para que una fuerte oposicin democrtica pudiera tener voz dentro de Hong Kong despus del traspaso de soberana.

La bandera china ondea hoy en lo alto del Parlamento hongkons. La juguetera de Lee sigue en pie, pero en la ruina como otros tantos negocios de una ciudad que lleva con sus puertas cerradas dos aos y medio. Lee sigui el viernes por la maana por televisin el discurso de Xi Jinping y la investidura del nuevo jefe del Gobierno local. Hace justo 25 aos, en la noche del 1 de julio de 1997, el juguetero presenci en directo el adis del ltimo gobernador de Hong Kong.

Despus de devolver el territorio a China, Chris Patten y el prncipe Carlos se marcharon en un yate de la familia real, escoltados por una flotilla de barcos de guerra britnicos, navegando hacia el ocaso. «Muchos como yo nos sentamos entonces atrapados entre una nueva patria, la china, por la que no tenamos ningn afecto, y una patria imperial que nos haba traicionado. Nuestra nica bandera era la de Hong Kong», recuerda Lee.

«Hubo unos aos en los que el sentimiento hacia China fue creciendo a medida que la ciudad se converta en un importante centro financiero global. Llovan inversiones por todos lados, la ciudad vibraba a la vez que el resto del pas viva un auge econmico nico. Haba respeto y consenso entre los lderes de la ciudad», contina el juguetero.

«A partir de 2012, cuando Xi Jinping se hizo con el poder en Pekn, las autoridades se fueron volviendo menos tolerantes con las libertades civiles y crecieron los movimientos nacionalistas chinos. Ese solo fue el comienzo de un cambio de rumbo que se culmin con la ley de seguridad nacional aprobada el ao pasado. Ahora, el Hong Kong del que tanto presumamos, ya no existe», sentencia.

Lee tiene un hijo veinteaero, Josean, que se fue el ao pasado a vivir a Taiwan por miedo a que lo detuvieran despus de haber participado en las protestas pro democracia de 2019 y haber formado parte del extinto Demosisto, una formacin poltica que defenda la autonoma total de Hong Kong. «La dictadura china ha limpiado la ciudad de oposicin poltica.

Han cambiado los planes de estudios y censurados libros para fomentar el sentimiento de patriotismo entre los ms jvenes, que son los que ms distantes estn de la ideologa de Pekn. Pero ahora ms que nunca la gente se identifica como hongkoneses, rechazando la identidad china», asegura Josean desde Taipei.

Decenas de hongkoneses como el hijo del juguetero decidieron exiliarse tras la aprobacin de una draconiana ley de seguridad nacional que fue la respuesta de Pekn a las protestas antigubernamentales ms contundentes en suelo chino desde las de la Plaza de Tiananmen.

Desde la aplicacin de la ley, todo ha transcurrido como una obra autoritaria en varios fascculos: barrida de la oposicin pro democrtica en el Parlamento, detenciones de activistas y cierres de peridicos; acusaciones de sedicin a los que gritaban proclamas independentistas; censura de libros crticos en bibliotecas y colegios; refuerzo de la «educacin patritica» en las aulas.

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.elmundo.es

Publicado el: 2022-07-01 04:04:45
En la sección: Internacional // elmundo

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