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El Orgullo debe volver a sus raíces políticas | nytimes.com

El Orgullo debe volver a sus raíces políticas

La represión de Putin contra su propio pueblo durante la guerra incluye nuevos ataques contra el movimiento LGBTQ de Rusia. Se han cerrado organizaciones tras declarar agentes extranjeros a sus miembros, y muchos de los principales activistas por los derechos de la comunidad LGBTQ han tenido que huir. Este mes, se presentó una legislación en la Duma para fortalecer la ley contra la homosexualidad y dictaminar que la “promoción” de “estilos de vida antinaturales” se prohíba no solo a los menores de edad, sino a toda la población. Si se aprueba esta medida, esencialmente se volverá ilegal cualquier expresión pública de homosexualidad o transexualidad.

El Orgullo se basa en la visibilidad, y la visibilidad tiene doble filo. Se ha demostrado una y otra vez que la máxima de Harvey Milk que está en el núcleo de la política del Orgullo —“¡Hermanos y hermanas gay, deben salir del clóset!”— es el mejor correctivo contra los embustes que aseguran que las personas queer son peligrosas, están poseídas por el demonio o son agentes extranjeros. Pero ¿y si está prohibido o simplemente es demasiado peligroso salir del clóset? Por ejemplo, hay muy pocos eventos del Orgullo en África fuera de mi país de origen, Sudáfrica. De la misma manera en que los nacionalistas de Europa del Este usan el manual de las guerras culturales de Estados Unidos para reafirmar su soberanía cultural contra Occidente, algunos nacionalistas africanos utilizan las leyes de sodomía heredadas del Reino Unido, el antiguo colonizador, para insistir en que la homosexualidad es antiafricana.

Y, a pesar de todo, el 19 de junio los solicitantes de asilo LGBTQ que esperan la confirmación de su condición de refugiados en el enorme campamento de refugiados de Kakuma, en Kenia, realizaron una celebración del Orgullo. Muchos de quienes celebraron han huido de sus países de origen por temor a ser perseguidos por motivos de orientación sexual o identidad de género, pero el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados los sigue procesando en un país donde la homosexualidad todavía es ilegal y los sigue reteniendo en campamentos repletos de otros refugiados que tienen las mismas actitudes homofóbicas o transfóbicas que prevalecen en los entornos de los que huyeron.

Augustine Kayemba, un solicitante de asilo que lidera la comunidad LGBTQ en Kakuma, me dijo que más de 600 personas de siete países habían asistido a la celebración del Orgullo, pero que muchos habían estado brevemente en el encuentro, pues temían represalias por quedarse más tiempo. “No hay un día en el que no tengamos alguna noticia de un acto de violencia por odio”, dijo. Kayemba me contó que ese domingo por la noche, después de la celebración del Orgullo, uno de sus compañeros de casa, Oscar Katamba, fue brutalmente golpeado con tubos por asaltantes que lo insultaron con una grosería en suajili que significa “homosexual”. La herida en su cabeza requirió 10 puntos de sutura.

Kayemba expuso dos razones para celebrar el Orgullo en un entorno tan hostil: establecer una comunidad dentro del campamento y utilizar el evento “para contarle al resto del mundo nuestra situación”. En una carta que escribió a sus simpatizantes, con fotografías del evento, Kayemba dijo: “A pesar de toda la desdicha, tratamos de encontrar un poco de tiempo para neutralizar el estrés celebrando los días y festivales oficiales de la comunidad LGBTQ”.

Para Kayemba, el Orgullo es el día “oficial” no solo de un movimiento, sino también de un conjunto de valores que representan el tipo de libertad con la que solo puede soñar durante su espera en Kakuma. Ya he escrito sobre la desilusión de los refugiados LGBTQ cuando llegan a ciudades “liberadas”, donde ondea la bandera arcoíris, como Vancouver, Ámsterdam o Ciudad del Cabo: su pobreza, piel oscura o fe musulmana les dificulta integrarse a la sociedad occidental amigable con la comunidad LGBTQ de la forma en que lo habían imaginado. Queda claro entonces que, incluso en estos lugares, el Orgullo debe volver a conectarse con sus raíces políticas.

Fuente de TenemosNoticias.com: www.nytimes.com

Publicado el: 2022-06-30 08:00:07
En la sección: NYT > The New York Times en Español

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