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Patrick Stewart: “Conocí a mi padre como un hombre débil y alcohólico. Luego descubrí su otra cara” | Televisión

Patrick Stewart: “Conocí a mi padre como un hombre débil y alcohólico. Luego descubrí su otra cara” | Televisión

Para acceder a la entrevista con el capitán Jean-Luc Picard (Sir Patrick Stewart), el comandante más famoso de Star Trek, con permiso de su antecesor Kirk, hay tanto control como en el puente de mando de la USS Enterprise. No te cuelas ni poniendo cara de vulcaniano. La cita para hablar de la nueva serie de diez episodios Star Trek: Picard (Amazon Prime Video), una expansión de la popular franquicia de ciencia ficción que empieza a emitirse el jueves 24 de enero, es en un hotel muy distinguido de Londres con corredores tan largos que hace falta un teletransportador para recorrerlos. La organización del encuentro, omnipresente, incluye un montón de chicas con el pin de la flota estelar y dos tipos musculados con aire klingon que te miran con sospecha, no vayas a ser un trekkie infiltrado. Con gran puntualidad se abre la puerta de la habitación 126 y me dan luz verde. Allá vamos, beam me up, Scotty, y que Mr. Spock reparta suerte. Stewart, el legendario protagonista de la serie televisiva Star Trek: la nueva generación (siete temporadas, 1987-1994, estrenada 21 años después de la original) y sus cuatro películas, está sentado frente a una mesa e irradia la misma autoridad que si fuéramos a activar el empuje por curvatura para adentrarnos en un rincón muy distante del universo. Viste una camisa (con cuello) blanca impoluta y lleva gafas. A su lado se encuentra, y es una sorpresa porque no estaba anunciada, nada menos que la actriz Jeri Ryan, Siete de Nueve en la galaxia, una borg (peligrosa raza de humanoides cibernéticos) reinsertada que aparecía en la serie Star Trek: Voyager (1995-2001, siete temporadas) y que sale en la nueva. Es una satisfacción contemplar que hoy Ryan no lleva implantes artificiales, tampoco es que los necesite la ex Miss Illinois…

“Paz y prosperidad”, comienzo, como parece obligado. Stewart y Ryan ponen cara divertida ante el saludo y el gesto vulcaniano y lo devuelven sonriendo. Es sorprendente observar que el capitán Picard no puede abrir los dedos como es canónico. Los dos ríen. “Nunca he podido”, deplora el actor, con su formidable voz profunda. ¿Qué diferencias hay entre el nuevo Picard y el anterior, al que dejamos 18 años atrás en la película Star Trek: Némesis (2002)? “Inmensas. Para aceptar protagonizar la nueva serie puse como condición no volver a hacer lo mismo, las mismas situaciones en la Enterprise, vistiendo el uniforme… No, tenía que ser algo completamente diferente. Entonces vinieron con esa nueva historia que es estupenda. Me hizo pensar enseguida en el interés de revisar la historia televisiva de Picard. La trama evoluciona para mostrar a un hombre que está enfadado, solo, e incluso de algún modo desesperado. Y aislado. Al empezar está viviendo con dos romulanos, que se ocupan de él, dos personas excelentes, que volverán en la segunda temporada. Se trata de explorar cómo ese hombre que era razonable, calmado, astuto, amistoso, cálido, ha podido volverse muy diferente. Es un reto que he disfrutado enormemente. En un primer guion, gritaba a los trabajadores de mis viñas en francés, en francés, un francés abusivo. Me encanta lo que puede desconcertar al público eso”.

La serie, en la que una misteriosa joven muy especial, Dahj (Isa Briones) relacionada con el sacrificado androide Data, acude a pedir ayuda al protagonista en su retiro, arranca con Picard, de origen francés (La Barre, 2305), de baja de la Flota Estelar, cuidando de los viñedos de la familia y embotellando el Château Picard. Stewart (Mirfield, Yorkshire, 1940) es más de té, de Earl Gray, ¿no? El actor ríe de buena gana y Jery Ryan también. La actriz aprovecha para decir que adora el trabajo de Stewart en la nueva serie. “He visto solo los tres primeros episodios pero me parece que está magnífico, me hace llorar”, señala. “Es tan conmovedor, tan emotivo, tan competente”.

Hay algunas sorprendentes referencias a Dunkerque en el primer episodio, en referencia a la pasada tragedia del éxodo de millones de refugiados romulanos, tras la destrucción del mundo natal de su imperio, en cuyo salvamento fracasó la Flota Estelar pese a los intentos de Picard, algo que le atormenta. “Sí”. El padre de Stewart estuvo en la retirada de Dunkerque. “No exactamente, era parte de la fuerza expedicionaria británica en Francia en 1939, escapó en el último barco en Cheburgo, justo cuando los Panzer del ejército alemán cerraban la bolsa”. Hay ecos de Dunkerque, el esfuerzo colectivo de salvamento, en la tragedia romuliana que ha traumatizado a Picard y también del drama actual de los refugiados. “Sí, en la entrevista que da a la televisión en el episodio 1 y que tan mal va, la entrevistadora dice que el esfuerzo que hizo la flota fue como el de construir las pirámides de Egipto, y Picard zanja: ‘No, no, no, las pirámides fueron un acto de orgullo desmedido, la imagen histórica más ajustada es la de Dunkerque’. La pobre entrevistadora, claro, no tiene ni idea de qué fue Dunkerque…”.

El padre de Stewart impactó muy negativamente en su hijo, borracho y maltratador, fue una suerte de Darth Vader. El actor no se molesta por el giro personal de la entrevista e incluso ríe un poco con la mención del villano de La guerra de las galaxias. “Sí, acabó su servicio en el ejército en 1945 como una superestrella, era el suboficial de más alto rango de su regimiento. Cuando participé en un programa de la BBC sobre las raíces familiares, un hombre, que había sido sargento con él, me dijo: ‘¿Sabes qué hizo tu padre?’, no, nunca me lo contó, le respondí, ‘bueno, luchó en Montecasino’, aquel infierno. Fue llevado luego a Londres y encargado de reorganizar el Regimiento Paracaidista, que había sido diezmado en Arnheim, con tantos muertos y tantos prisioneros la moral estaba por los suelos y su trabajo fue restablecerla. ‘Me parece que tu padre fue un hombre extraordinario’, me dijo aquel sargento. Eso me emocionó muy profundamente, porque yo lo conocía como un hombre débil y alcohólico, violento y enojado. Así que tan pronto como lo supe, y porque mi madre había sufrido tanto y yo me había hecho miembro de Refuge, la asociación más importante que aborda la violencia doméstica en el Reino Unido, hice investigaciones y descubrí que había otra organización, Combat Stress, para ayudar a veteranos de guerra, y me uní a ella. Esta por mi padre, la otra por mi madre”.

Patrick Stewart en el estreno de ‘Star Trek: Picard’ en Los Ángeles. Getty

Stewart se ha emocionado visiblemente recordando, lo cual con su registro de voz shakespeariano resulta absolutamente conmovedor y excepcional, y Ryan ha apoyado la mano en su brazo con ternura. “En fin, mi padre había tenido muy mala prensa para mí durante años, me temo”. Picard, por cierto, tiene un lado muy shakespeariano, lo lógico dado que quien lo encarna es un reconocido miembro de la Royal Shakespeare Company que ha hecho numerosos papeles del dramaturgo, entre ellos notables Otelo, Próspero, Macbeth y Claudio, el padrastro de Hamlet (y ha dicho que los personajes de Shakespeare le prepararon para sentarse en la silla de capitán de la Enterprise y afrontar dilemas galácticos). ¿Es más shakespeariano Picard aún en la nueva serie? “Supongo que podríamos decirlo. Su vida está cerca de la tragedia. Tengo una teoría sobre los actores clásicos y la ciencia ficción. Una de las razones por la que encuentras tantos actores con esa clase de formación…”, como su gran amigo Ian Mckellen (Gandalf, Magneto), con el que comparten los filmes de Patrulla X (Stewart como el preceptor de los mutantes Charles Xavier, Profesor X), aparte de haber hecho juntos de Vladimir y Estragon en Esperando a Godot; “sí, sí; decía que es porque hay ciertas similitudes, no solo porque no haya bolsillos en los trajes espaciales al igual que en los leotardos shakespearianos, es el alcance de las historias, grandes historias sobre personas reconocibles”.

¿Cómo capitanes prefiere a Picard o a Ahab, al que ha dado vida en la miniserie Moby Dick (1998)? “Oh, Ahab está loco. Es un hombre inestable y peligroso. Me encantó hacerlo. Más aún porque estaba Gregory Peck, el Ahab de John Huston haciendo el papel del padre Marple, el que hizo Orson Welles en aquella versión”. Curiosamente, Picard cita Moby Dick en el puente de la Enterprise… También ha hecho del capitán Nemo, ¡vaya trío de capitanes! “Cierto, lo hice. En Tailandia. Una versión televisiva de La isla misteriosa. Mi Nemo era muy guay, y bueno, honestamente, disfruté estar todo ese tiempo en Tailandia”. Stewart aprovecha para recordar que también salía, como Gurney Halleck (el maestro de armas de los Atreides), en “aquella película tan rara de David Lynch de ciencia ficción, ¿cómo se llamaba?”, Dune, “exacto”. Lo que no haya hecho Stewart… ¡hasta fue el temible jefe de los pretorianos Sejano en Yo, Claudio, y el rey Leodegrance, padre de Ginebra, en Excaliubur de John Boorman!

En la nueva serie, Picard es más pasajero que capitán —papel que queda en manos de Santiago Cabrera como un contrabandista espacial de la raza de Han Solo—. “Sí”. ¿Qué es mejor en una nave espacial, ser capitán o pasajero? “Hay un momento en que Picard pasa ante la silla de capitán y cae en la cuenta que no es suya, y que tiene que tomar asiento como pasajero… Me encanta haber sido capitán, cada parte de ello; y en eso he de volver a hablar de mi padre, de la capacidad de liderazgo y de inspirar a los otros”.

En la trama, en lo relacionado con la prohibición de crear seres artificiales, parece haber ecos de Blade Runner. “Mmm, no puedo decirlo, no estoy seguro de reconocer eso”. Los fans de Star Trek no me perdonarían no preguntarle si aparece en la nueva serie un nuevo modelo de Enterprise. “No, se puede ver una maqueta colgando en el vestíbulo del cuartel general de la Flota Estelar, pero creo que es el modelo D, la verdad es que nunca estoy muy seguro de eso”. Stewart y Ryan ríen al unísono.

¿Practica esgrima el actor como Picard? “¿Esgrima? Estudié un año. Tenía dos opciones, esgrima o judo. Y no me interesaba nada el judo, así que escogí esgrima y disfruté mucho”. ¿Sable? “No, era el arma de mi maestro, pero yo usaba florete, y espada”. ¿No sable láser de Jedi? “¡Ja ja ja!, no”. Acabado el tiempo, Stewart tiene el detalle de imprimir un autógrafo en la portada del libro Star Trek, Picard: the classic Chronicles (Titan, 2019), una celebración del personaje y de la serie. Con el ejemplar bajo el brazo uno puede salir a la calle y, lleno de entusiasmo trekkie, ver como el mundo se dilata hacia los límites del espacio conocido y más allá, hasta la última frontera.

Fuente de TenemosNoticias.com: elpais.com / Jacinto Antón

Publicado el: 2020-01-23 10:16:46
En la sección: Portada de Cultura | EL PAÍS

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