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El petro: una moneda de ilusión

El petro: una moneda de ilusión

En diciembre pasado, Maduro anunció la entrega de un bono de medio petro (equivalente a unos 30 dólares, o cuatro o cinco kilos de queso) para pensionistas y trabajadores del sector público, unas seis millones de personas. Era la primera vez que los venezolanos podían salir a hacer compras con la criptomoneda que el Gobierno viene presentando como la panacea a todos sus problemas. “El petro es una maravilla y un milagro”, dijo entonces el presidente. “Es una nueva experiencia única y extraordinaria de nuestra economía”, reseña El País.

El anuncio impulsó una avalancha de personas que salió a tratar de comprar productos como medicinas, queso y otros alimentos con su medio petro, y se pasaron el fin de año haciendo filas en negocios. En ese furor, 1,2 millones de venezolanos —según datos del propio Gobierno— pudieron gastarlo. Pero la primera semana de enero la plataforma entró en una fase de mantenimiento obligado que iba a durar solo una semana y luego se extendió hasta finales de este mes. Las operaciones quedaron en suspenso como el dinero de Carolina Guerra.

“Los que se vayan a registrar en la app del petro vuelvan mañana porque se cayó el sistema. Hoy solo se atenderán reclamos”, les dijeron a Guerra y a los demás que hacían cola los militares que controlan el acceso a la Superintendencia Nacional de Criptoactivos, el organismo creado en Venezuela para regular el petro y el intercambio en criptomonedas, cuya marca de nacimiento es, justamente, que puedan operar al margen de las regulaciones de los Gobiernos y de los bancos. Los comerciantes que habían aceptado el petro también quedaron esperando su dinero.

Maduro explora en el mundo de las criptomonedas en el momento en el que está asfixiado por las duras sanciones que ha impuesto Estados Unidos. El petro, que en marzo de 2018 también fue vetado por del Departamento del Tesoro estadounidense, se vuelve una vía rebuscada, pero no imposible, de captar ingresos, pese a la poca o nula demanda de petros en el mercado. Quienes han intentado subastarlo a través del Sistema Patria, que opera como una plataforma de intercambio, han visto como el medio petro regresa a sus monederos virtuales, sin haber logrado la operación, y con un pequeño descuento de comisión por la operación.

Nadie quiere comprar un petro. Los pocos que se han comercializado en el mercado cripto se han vendido hasta un 50% por debajo del valor que le fijó el Gobierno, señala Javier Bastardo, miembro de la comunidad Satoshi, una red que busca educar sobre el bitcoin en Venezuela, el segundo país con el mayor volumen de operaciones en esta moneda después de Rusia.

El respaldo de una moneda es la confianza, una verdad económica que se hace más patente en el caso de las monedas virtuales. Así como el bolívar no vale nada, al punto de que la gente lo tira a la calle, al petro, creado por un Gobierno sancionado internacionalmente, lo rodea la incertidumbre y parece tener muy pocas posibilidades de calar en el mercado internacional. Sin embargo, puede llegar a convertirse en una especie de petro de Troya para intercambios fuera de las restricciones del sistema bancario internacional, y en un puente para captar otras criptomonedas de valor.

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SuNoticiero

Fuente de TenemosNoticias.com: sunoticiero.com / Karla Medina

Publicado el: 2020-01-30 08:49:30
En la sección: Economia – SuNoticiero

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