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¿Eres de los que quitan la piel del pollo? Una nutricionista zanja el debate sobre si es buena o mala

¿Eres de los que quitan la piel del pollo? Una nutricionista zanja el debate sobre si es buena o mala

En España se consume gran cantidad de carne. De todas las posibilidades, la preferida, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación es la de pollo, con una media de casi 12 kilos por persona y año. 

El pollo es un producto relativamente económico, de sabor más neutro que el de otras carnes, y muy versátil en sus usos gastronómicos. Puesto que se ha incorporado a nuestras cocinas como un imprescindible, en numerosas ocasiones surge la duda con una parte importante de esta ave: la piel… ¿Debemos comerla o está completamente desaconsejada? ¿Es saludable la piel del pollo? ¿Es mejor quitarla siempre? 

Para zanjar de una vez por todas estas dudas tan habituales entre la población, la nutricionista Marta Verona (ganadora de la sexta edición del concurso televisivo Masterchef) nos explica la verdad sobre esta parte del pollo tan denostada desde siempre.

¿Es bueno comer la piel del pollo?

«La piel de las aves en general, y del pollo en particular, tiene mala fama desde siempre, eso es cierto. Sin embargo, yo, como nutricionista, os digo que no pasa absolutamente nada por comérsela. Es más, casi diría que lo aconsejo», explica Marta Verona.

Marta Verona durante el taller de AVIANZA en el Mercado de la Paz.
Jose Otero

El primer motivo que esgrime la nutricionista para defender la ingesta de esta parte del pollo, es que «es verdad que tiene grasa, lo que mucha gente desconoce es que se trata de una grasa saludable Omega-9«. Así pues, la piel del pollo no es mala, puesto que aporta una parte necesaria de nuestra alimentación, que es la grasa.

La segunda razón en la que se basa Verona para defender el consumo (moderado, eso sí) de la piel del pollo es «que se trata de un gran vehiculizador de sabor. Bien doradita está deliciosa, y yo considero que la piel del pollo churruscada es una explosión de sabor para los paladares más exigentes, una delicia sin duda», concluye.

La grasa saludable de la piel de las aves (y del pollo en especial)

Continuando con su defensa del consumo de la piel de las aves, la nutricionista explica al diario 20minutos que «esta parte del pollo es rica en calorías y grasas, lo que puede ser beneficioso para aquellas personas que tienen prescrito un incremento de la ingesta calórica. Pero más allá de este aporte calórico, contiene proteínas esenciales para el proceso de crecimiento natural y también para la reparación de los tejidos«.

Por lo que se refiere a los ácidos grasos que incorpora a la dieta, «la piel del pollo es portadora de ácidos grasos saludables como el ácido oleico, muy similar al que encontramos, por ejemplo, en el aceite de oliva. Estos ácidos de los que hablamos son beneficiosos para la salud cardiovascular«.

La piel del pollo y su aporte gastronómico

En cuanto al sabor y la textura que proporciona la piel de las aves a las recetas de cocina, Marta Verona defiende «su gran aporte de sabor a la carne, lo que convierte la experiencia culinaria del plato concreto que estemos degustando en un momento aún más placentero. La piel suma».

Si preparamos correctamente el pollo, conseguiremos que quede jugoso con piel y sin ella.
Jose Otero

En asados, por ejemplo, «la textura crujiente y dorada de la carne de pollo con su piel incorporada y tostada añade un plus de jugosidad que no aporta ningún otro producto con el que podamos acompañar el pollo», concluye.

Piel del pollo sí, pero sin abusar

La nutricionista Marta Verona es firme defensora, por todo lo expuesto anteriormente, del consumo de la piel del pollo crujiente. Aunque es cierto que añade bastantes calorías al plato al que acompaña, como la carne del pollo (y de las aves en general) es blanca y tiene menos del 10% de grasa, ambos ingredientes podrían compensarse. 

Del pollo podemos aprovecharlo todo, y cocinarlo de mil formas diferetes.
Jose Otero

Además de ser una carne blanca muy económica, el pollo es fuente de grasas monoinsaturadas muy recomendables. «De las aves se aprovecha todo, y todo es saludable, sin pasarse. Con el pollo puedes triturarlo y hacer unos purés riquísimos, por ejemplo. O usar sus carcasas para un buen caldo calentito; o aprovechar las sobras para rellenar unas excelentes croquetas caseras… «.

Solo si existe alguna contraindicación en cuanto a la ingesta de calorías estaría desaconsejada la piel del pollo. Se puede comer, tranquilamente, aunque por cuestiones de peso quizá haya que dosificarla para no aportar un exceso de grasas al organismo. Todo depende de la combinación que hagamos en nuestra dieta, del ejercicio que practiquemos, y de nuestro estilo de vida en general.

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.20minutos.es

Publicado el: 2023-12-11 13:00:00
En la sección: 20MINUTOS.ES – Gastronomía

Publicado en Gastronomía

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