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¿Quién será el hilo conductor?

¿Quién será el hilo conductor?

Negociación en puertas: ¿Quién será el hilo conductor?

Por FRANCISCO POLEO

La negociación que lleve a Venezuela a un cambio político puede retomarse en cualquier momento. Ante eso, es bueno pensar en el necesario hilo conductor entre las dos partes en conflicto.

No es fácil ser el punto medio en un conflicto tan visceral como el venezolano. Que se lo digan a dominicanos y noruegos, quienes en anteriores procesos de negociación salieron con las tablas en la cabeza. Por eso, Oslo replantea su rol en este asunto. Estudia facilitar una conversación efectiva para la resolución del pleito, pero aún así hará falta un operador intermedio con acceso a ambas partes.

¿Cómo llegan las partes al proceso? Internacionalmente, ambos tienen padrinos poderosos. Están arropados. Nacionalmente, la situación es otra. El juego está trancado, pero trancado porque ambos se quedaron sin poder de movilización. La gente decidió no prestarles más atención. La pandemia y la crisis aprietan. Al final, ambos están en manos de sus aliados externos. La elección convocada para diciembre no sirve sino a los aventureros del peor es nada. A Maduro, no le cuadra el negocio si la gente no vota y afuera no se la reconocen. El enésimo intento por retomar la legitimidad parlamentaria no se lo compra nadie. Sin eso, seguirán activas las sanciones y bloqueados los préstamos. Y la familia quejándose.

Pero las desgracias del régimen no significan las gracias de la oposición. La desmovilización popular no respeta colores. Si la negociación llegase a cuajar, el resultado de la misma tendrá mucho que ver con quién logre reanimar a los suyos.

A quién le levantan el teléfono

Con apoyo afuera y desgano adentro, ambos bandos deberán enfrentarse a la negociación que exigen sus principales padrinos: Donald Trump y Vladimir Putin. Hay muchos intereses en juego. La carta Venezuela, que tanto han aguantado, puede quedárseles fría. Esto puede escocer en el corazón a muchos venezolanos, pero la pérdida de la soberanía es la principal consecuencia de haber votado en 1998 con las vísceras.

Ese es el cuadro. Entonces, ¿quién puede ser la bisagra? Noruega puede facilitar técnicamente, pero no tiene la capacidad de hacerlo políticamente. En esta negociación hay uno jugando, de forma bastante clara, el rol de policía malo. Para equilibrar, se pensaba en la Unión Europea como el bueno, pero los últimos arrebatos de Maduro han dado al traste con esa opción. Bruselas, de hecho, ha endurecido su posición. Entonces, ¿a quién le levantan el teléfono ambas partes?

Alberto Fernández, el presidente argentino, cumple con esas  características. Es un hombre que llegó al poder circunstancialmente. Quienes le conocen, aseguran que lo suyo es ser operador. De los de verdad, de los que hace seguimiento y se toma su tarea en serio. Curiosamente, en los últimos se está dando en su gobierno un debate público en torno a la naturaleza del madurismo. El propio Fernández, aunque sigue reconociendo a Maduro como presidente, insiste siempre en que la salida a la crisis venezolana son unas elecciones presidenciales. No parlamentarias. Presidenciales.

Sobre Fernández conversamos con un experto en materia de relaciones diplomáticas, con énfasis en la región, y que ha hecho el trabajo en el terreno, no sólo desde una oficina o academia. Dejaremos esta crónica con las palabras de Guillermo Miguelena sobre quién es Fernández y qué puede aportar en esta materia. Lo demás, a discusión.

“Alberto se maneja mejor en la sombra que en el escenario. Por cuestiones de la vida, le tocó asumir esta responsabilidad. Ciertamente, en el caso de Venezuela se afinca mucho en el tema de las elecciones presidenciales. No lo deja en elecciones en líneas generales, como hacen otros voceros. Sabe que hay un problema de legitimidad. Eso no cae muy bien al régimen chavista porque les ponen una presión mayor. Muchos de los mandatarios de la  región, sobre todo en el  Grupo de Lima, van a tratar de darle mayor responsabilidad a Alberto Fernández de ahora en adelante, sobre todo en el tema de vocería. ¿Por qué? Porque le tiene llegada al sector chavista. Por ejemplo, a Duque, si llama a Miraflores, no le van a atender el teléfono, por mucha buena voluntad que tenga”, considera Miguelena.

“Fernández puede ser ese hilo conductor entre este grupo de presidentes, que por cierto están saturados con el tema venezolano, sobre todo por lo migratorio. Es con este tema, con el de los migrantes, que prenden las alarmas y voltean a ver a Venezuela. Alberto va a tener un rol muy protagónico. Los argentinos no han abandonado el Grupo de Lima. No se suscriben a todo, pero están ahí”, puntualiza el experto.

Fuente de TenemosNoticias.com: elnuevopais.net / Francisco Poleo

Publicado el: 2020-08-02 22:24:17
En la sección: El Nuevo País

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