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el suministro de agua potable y la dignidad del venezolano

el suministro de agua potable y la dignidad del venezolano

Datos de la ‘Encuesta Nacional de Servicios Públicos’ indican que cerca del 80 % de los hogares en Venezuela no cuenta con agua potable de forma regular. (Efe)

Venezuela ha sufrido un déficit en el suministro de agua potable desde hace algunos años. En tiempos de coronavirus (COVID-19) el vital liquido juega un papel importante en la fórmula universal que hasta ahora funciona como medida de prevención: lavarse las manos.

Si bien en el país sudamericano se han tomado medidas como en otros países: cuarentena total, uso obligatorio de tapabocas, distanciamiento social y aislamiento de casos sospechosos; lavarse las manos con agua limpia se ha vuelto una pesadilla para algunos y un lujo para otros.

Un grupo de expertos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que dado que lavarse las manos con jabón y agua limpia es vital en la lucha contra el COVID-19, los gobiernos de todo el mundo deben proporcionar un acceso continuo a suficiente agua a las poblaciones que viven en las condiciones más vulnerables.

Advirtieron que “la lucha mundial contra la pandemia tiene pocas posibilidades de éxito si la higiene personal, la principal medida para prevenir el contagio, no está al alcance de los 2 200 millones de personas que no tienen acceso a agua potable”.

“Las personas que viven en asentamientos informales, las personas sin hogar, las poblaciones rurales, las mujeres, los niños y niñas, las personas mayores, las personas con discapacidad, las personas migrantes, las personas refugiadas y todos los demás grupos vulnerables a los efectos de la pandemia deben tener un acceso continuo a agua suficiente y asequible. Solo así podrán cumplir las recomendaciones de las instituciones sanitarias de mantener estrictas medidas de higiene”, informó la ONU.

En Venezuela los que logran tener acceso al suministro a través de sus tuberías tiene el lujo al menos una vez por semana, pero los que no deben hacer unos cuantos sacrificios para abastecerse, se valen de bidones y cubetas y van hasta algún punto —donde sepan emana el agua por cosas de Dios— y hacen colas para cargar a cuestas una pequeña parte de lo que necesitan. Eso sí, no tienen el dinero para pagar un cisterna que los provea del preciado líquido sin tanto traspié.

Especialistas en el tema han advertido que la situación del servicio de agua potable en Venezuela parece estar lejos de solucionarse, debido a la falta de inversión en infraestructuras y una corrupción endémica, pues la infraestructura de bombeo y transporte de agua está seriamente averiada.

Pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) también hace hincapié en la importancia de mantener limpias las manos para evitar la propagación del coronavirus, en gran parte de Caracas y estados al interior del país el agua no llega directamente a los hogares y mucho menos de manera frecuente. Según el coordinar de la ONG Monitor Ciudad, Jesús Vásquez, «el 70 por ciento del tiempo, la gente no recibe agua en Caracas».

Venezuela enfrenta el coronavirus con fallas en el acceso al agua potable

La crisis de abastecimiento de agua en el país dominado por el socialismo del siglo XXI coincide con la alarmante situación de algunos centros hospitalarios en los que desde hace algún tiempo, por razones ligadas a las políticas públicas chavistas, tampoco poseen el suministro directo de este recurso, lo que es alarmante en tiempos de pandemia.

Si bien el país suramericano vive una emergencia humanitaria y no tiene capacidad para atender las necesidades mínimas de salud, a ese panorama se suman las fallas en el servicio que se reportan en barriadas y urbanizaciones de cualquier estrato social, por lo que los centros de salud no se escapan de ello.

Ya la ONG Médicos por la Salud había difundido cifras sobre su investigación acerca de los hospitales en Venezuela donde resalta que tanto la escasez de agua como de luz, servicios necesarios para atacar cualquier enfermedad, estaban en situación crítica. 70 % de los hospitales tienen fallas en el suministro de agua y solo un 9 % reporta tener el servicio de forma normal y consecutiva, señala el informe.

Fuente: Encuesta Nacional de Hospitales, informe Dic. 2019.Al país caracterizado —en los últimos años— por la inflación galopante, desabastecimiento de alimentos y gasolina, fallas en los servicios básicos de luz, gas doméstico y de agua se le han ido acumulando fallas que hoy el COVID-19 exacerba.

 

Aunque en medios y redes se pueden ver propagandas para prevenir el virus, los ciudadanos están cansados por la falta de agua a la que los somete el régimen socialista. En un tuit publicado por la ministra chavista para la Atención de las Aguas, Evelyn Vásquez, se le unen —en el hilo— varias reacciones de habitantes de Caracas, reclamando su derecho al agua.

En uno de los estados donde aún no se han reportado casos del COVID-19 un problema eléctrico en la planta del embalse Pao Cachinche, principal fuente de abastecimiento de agua potable de la Gran Valencia y otras comunidades del estado Carabobo, es la causa de las constantes fallas registradas durante los último días en la distribución de este servicio. Es decir, de los casi tres días en la semana que llega el suministro a algunas zonas, esta vez no ha llegado ningún día.

A pesar de que el gobernador de la entidad, siendo chavista, ha sido radical con sus reclamos a la institución ante las fallas en el servicio, a él también le sacan sus ‘trapitos’ al sol todos los días.

La solicitud de auxilio ante la crisis del agua que se vive en Venezuela y los casos de COVID-19 confirmados se extiende por todo el territorio, sin distingo de colores políticos o estrato social.

En Caracas, por ejemplo, el suministro del recurso hídrico ha sido por años uno de los principales problemas de la capital venezolana, «que necesita de 21 metros cúbicos por segundo para cubrir su demanda, de acuerdo a estudios de la ONG Ciudadanía en Acción, pero solo recibe 9», reseñó Efe.

Datos de la ‘Encuesta Nacional de Servicios Públicos’ indican que cerca del 80 % de los hogares en Venezuela no cuenta con agua potable de forma regular.

Para nadie es un secreto que en los países en vías de desarrollo, la mayoría de las enfermedades están vinculadas al acceso limitado al agua potable. Y en Venezuela, nación que cuenta con grandes reservas hídricas, sus ciudadanos temen que la crisis en el suministro les afecte aún más ante la llegada de la pandemia.

«El acceso al agua es un derecho humano: es vital para la dignidad de todas las personas»

Vale destacar que la edición de 2019 del Informe Mundial de las Naciones Unidas Sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos se centró en el tema “No dejar a nadie atrás”. El documento argumenta que el cumplimiento de los derechos humanos al acceso al agua potable y el saneamiento para todos también puede contribuir significativamente al logro del amplio conjunto de objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible: desde la seguridad alimentaria y energética hasta el desarrollo económico y la sostenibilidad ambiental.

Basándose en los últimos datos, los hallazgos de este informe ya ilustraban claramente la necesidad de hacer un progreso sustancial hacia el cumplimiento de la promesa de la Agenda 2030 de llegar hasta los más vulnerables. En la actualidad, se suman a este informe los desafíos de la pandemia del ‘virus chino’ COVID-19.

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Fuente de TenemosNoticias.com: es.panampost.com / Delia Pérez

Publicado el: 2020-03-27 12:14:48
En la sección: Venezuela – PanAm Post

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