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Cómo la cuarentena en Venezuela ayudó con el embarazo de la osa frontina Kika

Cómo la cuarentena en Venezuela ayudó con el embarazo de la osa frontina Kika

  • El parque zoológico Chorros de Milla (Mérida) sigue planeando nuevas formas para la protección de la fauna silvestre. Expertos destacaron, entrevista para El Diario, la necesidad de fomentar la conservación del hábitat natural de estos animales, que se encuentran en peligro de extinción

De júbilo se encuentran los protectores de la fauna silvestre venezolana luego de que se confirmara que la osa frontina Kika tiene dos meses de embarazo, una especie en peligro de extinción.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el oso frontino es la única especie (de este tipo de mamíferos) que existe en América del Sur. Habita principalmente en los bosques montanos húmedos y nublados, por lo que es común su presencia en las laderas andinas de Venezuela. 

En exclusiva para El Diario, el coordinador y fundador del Proyecto Oso Andino Guaracamal, expresó que no existe un número específico de osos frontinos en el país. Se estiman entre 1.000 y 1.500 ejemplares, según aproximaciones de especialistas tomando en cuenta la cantidad de hábitat potencial y el patrón de densidad que ocupa la especie en otras zonas de distribución.

“La UICN ha colocado al oso frontino como una especie vulnerable, no obstante, en Venezuela, basado en la disponibilidad, calidad y fragmentación del hábitat y nivel de amenazas por cacería furtiva, ha sido catalogado, según el Libro Rojo, como una especie en peligro de extinción”, agregó el experto.

El 17 de octubre, la Gobernación de Mérida, junto con la Corporación Merideña de Turismo  (Cormetur), confirmó que Kika, de siete años de edad, estaba en periodo de gestación y en espera de dos oseznos. El animal se encuentra en cautiverio en el parque zoológico Chorros de Milla, estado Mérida.

La osa frontina tiene un periodo de gestación que dura nueve meses y puede tener de una a dos crías por embarazo.

Hidalgo menciona que, entre finales de la década de 1980 y la primera década del 2000, Venezuela fue uno de los países con mayores avances en los estudios y las actividades vinculadas con la conservación del oso andino y de su hábitat.  Se mantenían activos planes de acción elaborados por  expertos en el área de vida silvestre, destacando uno de los últimos realizados en el Parque Nacional Yacambú, en el estado Lara, por la biólogo Dorixa Monsalve Dam, donde se analizaron patrones de ocupación y análisis poblacional, pero que en los últimos ocho años los trabajos de campo han disminuido.

“En la actualidad, solo existe un proyecto de campo activo en los Andes de Venezuela denominado Proyecto Oso Andino Guaramacal, con un rango de acción restringido a la Sierra de Trujillo, donde igualmente se estudian aspectos vinculados a la ecología de la especie y el monitoreo con el uso de cámaras trampa”, explicó.

Las cámaras trampa, son dispositivos que toman fotos en automático, camufladas con el entorno de la vida silvestre. De esa forma se pueden capturar imágenes fotográficas de los animales en su estado salvaje.

Proceso hacia la gestación de la osa Kika

Luis Millán, presidente de la Corporación Merideña de Turismo, dijo que el embarazo de la osa Kika fue parte del Programa Ambiental de Conservación Ecológica (PACE). Explicó que el periodo de apareamiento del oso frontino comienza en marzo y culmina en octubre y la cuarentena fue propicia para llevar a cabo este proyecto en vista de que los parques se encontraban cerrados y les permitía a los expertos trabajar mejor.

“Decidimos empezar a protocolizar el programa de reproducción. Armamos el plan junto a los veterinarios del zoológico de la corporación, también fuimos apoyados por el Ministerio de Ecosocialismo. Acondicionamos el lugar y trasladamos a la osa hacia el recinto del macho, donde empezaron a compartir los espacios de esparcimiento”, detalló Millán.

Situación del zoológico Chorros de Milla

Los zoológicos del país también han sufrido las consecuencias por la pandemia por el  covid-19, pero distintos expertos han aprovechado la situación para desarrollar sus programas de reproducción. En el caso del parque zoológico Chorros de Milla,  la cuarentena les ha funcionado para gestionar mejor la planificación del embarazo de Kika, además de continuar con estos planes de reproducción en el resto de los animales del lugar. 

Una vez se cumplan los objetivos de los planes de reproducción, los animales serán liberados en su entorno natural, según confirmó el presidente de la Corporación Merideña de Turismo. 

Cómo la cuarentena en Venezuela contribuyó con el embarazo de la osa frontina Kika
Zoológico Chorros de Milla

“La pandemia nos ha facilitado tener una mayor atención al proceso de reproducción del oso, hay más tiempo, el parque está más solo; aunque al principio a los animales les estresaba no ver gente, ya hay un proceso de costumbre, sin embargo, a veces se les dificulta”, expresó Millán. 

El parque Chorros de Milla alberga osos andinos (también conocidos como osos frontinos u oso de anteojos) desde hace 17 años. Actualmente hay dos machos y dos hembras. Bariki, de 17 años de edad, fue el que embarazó a Kika, según detalló Millán.

Osos en Mérida. Coco, fue el primer oso frontino en llegar al zoológico, siendo este el más viejo de los cuatro osos con 30 años de edad.

“Mantenerse durante la pandemia no ha sido fácil. El zoológico antes se sustentaba con ingresos propios, pero desde que comenzó la cuarentena todos los recursos y gastos de funcionamiento son redireccionados por órdenes del gobernador y la junta directiva de Cormetur hacia la compra de los alimentos para los animales. Eso nos alcanzó hasta el mes de agosto, desde ahí hemos tenido dificultades, pero siempre hay personas que colaboran y ayudan”, añadió Millán.

Sin embargo, explica que siempre hay comida, a pesar de que estos osos en el zoológico consumen aproximadamente 3.000 kilos de frutas y 700 kilos de carne al mes.

Cómo la cuarentena en Venezuela contribuyó con el embarazo de la osa frontina Kika
Baraki

La prioridad del parque Chorros de Milla es la alimentación, el aseo de las áreas de esparcimiento y dormitorio de los animales. Unido a eso también se le hace mantenimiento a las zonas turísticas del lugar.

“Existe un protocolo creado por los veterinarios, lo que lleva un monitoreo casi permanente de todas las acciones que hacen los osos. En cada turno el personal está en disposición de atenderlos. Tenemos dos veterinarios, dos asistentes y dos cuidadores, estos últimos se encargan de alimentar a los osos y hacerles mantenimiento a los exhibidores”, explica Millán.

Cautiverio o vida silvestre 

Marcos Hidalgo detalló que el hábitat remanente del oso andino se restringe básicamente a la Cordillera de Mérida y la Sierra de Perijá, siendo las áreas mejor conservadas las que se encuentran en la Cordillera Central y en la Sierra de Perijá. Por otra parte, las que mayor grado de amenaza poseen en este momento están ubicadas entre la Sierra de Portuguesa y Barbacoas, entre los estados Lara y Portuguesa.

La cacería furtiva es la causa principal de que estos animales se encuentren en peligro de extinción debido al desconocimiento de las personas y por leyendas dirigidas a los osos.

“El hábitat ideal para la conservación de los osos, es aquel que garantiza sus requerimientos ecológicos y espaciales, que le permita tener movilidad sin perturbaciones antrópicas a lo largo de las zonas potenciales para los osos, que permita que el flujo genético se mantenga en constante movimiento evitando así los cruces entre individuos con alto grado de consanguinidad, y es precisamente lo que se ha intentado durante años con un sistema interconectado de Áreas Naturales Protegidas en los Andes de Venezuela” afirmó.

Medidas para mantener a salvo la fauna silvestre

Samuel Andrés Paredes, conservacionista de fauna salvaje y científico de la fundación de rescate Uramac, es una de las personas que fomenta la protección ambiental. Confiesa que en Venezuela no hay recursos ni personal humano necesario para el rescate de la fauna silvestre. “Muchos han emigrado y otros han fallecido”, dice. 

“Muchas veces me ha pasado que tengo un animal que necesita de cuidados específicos y, como no cuento con ningún especialista, al final tenemos que sacrificarlos”, explicó para El Diario.

Protección Civil es el organismo que mantiene el rescate de fauna silvestre cuando se generan encuentros en zonas rurales o silvestres. Sin embargo, -explica Paredes- las capacidades que tienen todas esas instituciones se han visto opacadas por la escasez de combustible, herramientas y la falta de preparación.

“Muchos de los rescatistas no tienen un entrenamiento oficial, sino que se preparan codeándose con bomberos, con personal cualificado y con profesores que comparten sus conocimientos con aquellas personas que se mueven por su propio impulso de querer salvar la fauna de Venezuela”, añadió.

Paredes afirmó que la mejor forma de ayudar con el rescate de la fauna silvestre es apoyar a las fundaciones. Estas instituciones son pioneras en la conservación de especies en Venezuela y promueven un medio ambiente más amigable en estos tiempos de pandemia.

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Fuente de TenemosNoticias.com: eldiario.com / Ruth Meyerowitz

Publicado el: 2020-10-24 20:23:20
En la sección: Venezuela | El Diario


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