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un talento en la ciencia que ganó en Amazonas

un talento en la ciencia que ganó en Amazonas

  • Las dificultades que se viven en la zona sur de Venezuela no frenan el ímpetu de jóvenes con aspiraciones de mostrar una mejor cara de la localidad donde habitan. Foto: Madelen Simó

Con elementos prestados, Rismar Camico pudo armar el prototipo de un micronebulizador artesanal para primeros auxilios y participar en una competencia que la hizo acreedora del Premio Nacional del Reto Científico 2021, otorgado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología. 

El concurso lo ganó en abril y en agosto todavía no tenía en sus manos el certificado de dicho reconocimiento, ni el dispositivo electrónico que obtendría al coronarse ganadora de esta competencia de la ciencia.

Con 17 años de edad, se graduó de bachiller en el Liceo Bolivariano Madre Candelaria de San José con el mejor índice académico del estado Amazonas. Ella sabe que es talentosa, y en medio de la pandemia, no abandonó su sueño: brillar académicamente. Confía en que eso la puede llevar a alcanzar su principal meta de convertirse en una profesional de la informática. 

Es la mayor de cuatro hermanos y su madre la apoya, aunque no cuente con los recursos económicos para inscribirla en una universidad de alto nivel como Rismar lo desea. “La experiencia fue sorprendente, estoy orgullosa de mi hija. Ella lo ha logrado todo a través de su esfuerzo y con el apoyo de las profesoras. Yo la acompañé los últimos días, después que ganó el premio”, precisó Maryorie Pacheco para El Diario. 

Rismar junto a su madre, Marjorie. Foto: Madelen Simó.

Responder a un evento mundial  

Rismar Camico comentó que para lograr el resultado que tuvieron ella y las profesoras que la tutoriaron, hicieron un diagnóstico del problema actual y de acuerdo al contexto mundial por la pandemia, idearon fabricar un prototipo con materiales que fueran accesibles y de fácil alcance en los hogares.

El prototipo era de un micronebulizador artesanal para aplicar primeros auxilios en el hogar. Cuenta con materiales como una bomba de aire, una mascarilla de nebulización con su manguera, una jeringa de 20 mililitros, de los cuales solo usaremos 10 ml para una solución salina, si la tenemos en nuestros hogares, o pueden ser tés de plantas medicinales, como el toronjil, pajeté, colombiana, jengibre chino o jengibre criollo, porque cualquiera de estos sirve para abrir nuestras vías respiratorias. Esa es la función del prototipo”, explicó.

La joven detalló que luego del diagnóstico se buscó dar solución a un problema. Para ello, trabajó en conjunto con las profesoras asesoras Olivia Amargura y María Infante, especialistas en biología, física y química. “Las profesoras me dieron los pasos y yo agarré ese prototipo para mí y lo comencé a estudiar”, dijo.

La profesora Amargura comentó que Rismar ha sido una estudiante dedicada y fue muy entusiasta con el prototipo desde el inicio de los desafíos, pues el proyecto fue ideado para participar en el reto de Ciencias Naturales estadal. 

Las etapas 

“Participamos de manera institucional y ganamos, fuimos avanzando por etapas. El proyecto tuvo impacto porque los alumnos le estábamos dando una solución a una problemática mundial con algo rápido y sencillo. Ganamos a nivel parroquial, estadal, y representamos al estado en la competencia nacional. Amazonas ganó un premio de Ciencia y Tecnología, y eso impulsó más al prototipo”, reveló Rismar.  

Todo comenzó en septiembre de 2020, seis meses después de que se declarara la pandemia en Venezuela. En octubre se realizaron las competencias parroquiales, en noviembre la estadal, y en abril el equipo de Camico fue informado que enviaran el prototipo del micronebulizador artesanal al concurso nacional, para participar por el estado Amazonas.  

“Hubo otros prototipos muy buenos, pero como este estaba resolviendo un  problema relacionado con el covid-19, para ofrecer una ayuda de primeros auxilios, destacó entre los demás”, indicó Rismar. 

Rismar Camico: un talento en la ciencia que ganó en Amazonas
La casa colorida donde vive Rismar. Foto: Madelen Simó

El proceso 

Rismar Camico debía caminar 10 cuadras desde su casa en el sector llamado La Tigrera hasta el Liceo Bolivariano Madre Candelaria de San José de Puerto Ayacucho, para reunirse con sus profesoras y afinar detalles del prototipo. También se comunicaban a través de mensajes y videos por WhatsApp, para evitar reunirse debido a las restricciones de la pandemia. Luego, en las competencias todo se hizo a través de videos, tanto en las parroquiales como en las nacionales. 

Rismar comentó que recibió apoyo de los miembros de su liceo y de la zona educativa. Las profesoras fueron un pilar fundamental, se comprometieron tanto con el prototipo que fueron ellas quienes consiguieron los materiales. “Todo fue prestado, porque hasta la bata que usaba era prestada. Algunas veces, las profesoras hacían el té y otras veces lo hacía yo”. 

Esta experiencia hizo que el estado Amazonas, ese que queda a más de 14 horas de camino de la capital venezolana, destacara en una competencia nacional. La premiación consistía en un certificado por parte del Ministerio de Ciencia y Tecnología, un dispositivo electrónico y los materiales para poder armar su propio prototipo, pues el de la competencia se realizó con elementos prestados.

Lismar Torres, asistente del presidente de Fundacite Amazonas, Jefferson Camejo, indicó el 13 de agosto que ciertamente el certificado de la premiación no se le ha entregado a Camico. El Ministerio de Ciencia y Tecnología no se lo ha hecho llegar. 

Beca en puerta

Como Rismar es una estudiante aplicada, con el mejor índice académico de Amazonas, recibió otro premio: una beca para estudiar fuera del país. Esto la tiene muy entusiasmada y para ello se está preparando con el dominio del idioma inglés, principal requisito para recibir el beneficio. Se trata de una beca de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho (Fundayacucho) bajo el convenio con Rusia, que otorga recursos para la matrícula, residencia, salud, viaje y manutención en el país receptor. 

“Ahora estamos con los trámites. Creo que será una experiencia de aprendizaje, de conocer otra cultura, de formarme de manera más disciplinada. Claro, me gustaría más apoyo de parte de las instituciones, todos los papeles los tengo que traducir a ruso, eso es muy costoso y yo no lo puedo costear”, sostuvo. 

Por lo pronto, Rismar espera completar el curso de inglés y poder certificarse para el registro de Fundayacucho. Su aspiración es estudiar Tecnología de la Información y Comunicaciones en Rusia. Su madre espera que no todo se quede en política. “Hay adolescentes que tienen sueños y como Amazonas es un estado muy lejano, no se le cumplen, no son tomados en cuenta. A veces las promesas se quedan allí, en un evento de un ratito, pero creo que ese sueño no debe desmayar”, concluyó la orgullosa Maryorie.  

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Fuente de TenemosNoticias.com: eldiario.com

Publicado el: 2021-09-03 15:50:29
En la sección: Venezuela | El Diario | eldiario.com

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