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Juan Acosta: "Soy más macrista que nunca, pero creo que Alberto Fernández no es un ladrón"

Por:

infobae

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Publicado: 8 de septiembre, 2019 — 3:46 a.m. (hace más de 1 mes)

El popular actor reivindicó su defensa del gobierno de Macri y habló de los K

Le siguen pidiendo autógrafos para que firme como "Naboletti", el mítico personaje que hizo con Antonio Gasalla hace casi dos décadas.  A veces lo confunden con el Puma Goity.  Dice que por la calle lo insultan poco por su militancia PRO y que, en todo caso,  puede dialogar con los ultra K.  Cuenta que está decepcionado de Verónica Llinás y de Carla Peterson y que Raúl Rizzo, con su militancia kirchenrista, lo alentó a tomar partido.

Juan Acosta es de los pocos artistas que se definen macristas. "Hay muchos más. Pero no quieren decirlo por miedo".

Con él conversamos de todo y también del oficio de humorista. Aquí, la entrevista:

— ¿Tenías ganas de venir a esta nota conmigo?

— ¡Sí! Aunque alguna vez te he puteado por Twitter.

— Sí, me puteaste y yo te contesté.

— Ah, yo no leo nada. A mí la verdad que me puteen en Twitter para mí es algo que no tiene ni corazón ni alma. Es un… Es como la cancha, yo voy a la cancha, yo voy a la cancha a ver a Boca y puteo al técnico de Boca que lo quiero. Entonces a mí me resulta eso. Pero también he puesto cosas lindas tuyas, el otro día te contesté algo que hiciste un reportaje muy bueno, no me acuerdo ahora porque tengo muy mala memoria. Pero ando bien.

— Estás bien.

— Sí.

— ¿Cuándo te metiste tanto a opinar de política? ¿Cuándo fue que hiciste ese click?

— Mira, la realidad es esta, empecé a hacer una revisión de mi vida con respecto a que uno estaba en política sin darse cuenta. Uno era peronista sin darse cuenta. En mi barrio, yo nací en Mataderos, me crié en Mataderos, me crié en Tablada, Villa Insuperable, y por ejemplo venía alguien, decía "vamos a Ezeiza", y nosotros "¿vamos? Dale, vamos, vamos". Y yo fui a Gaspar Campos en el 72 cuando vino Perón, a Ezeiza en el 73 cuando no bajó, que se armó todo ese lío te acordás, que hubo toda una…

— Sí, la masacre.

— Claro.

— ¿Qué edad tenías vos?

— Y ahí tenía, soy del 57, no sé, 15, 16 años.

— Pensé que eras más chico, más joven.

— Sí, sí, era re joven. Pero nosotros íbamos porque era como una pulsión que ya estaba como metida en los barrios. No era algo de lo que vos eras muy consciente. Ahí no estaba en política. Yo iba a una Unidad Básica de la Tendencia que estaba ahí en la calle Amancio Alcorta, de la cual un día fui y me faltaban cuatro, que era cuando empezaron a…

— Claro.

— "Che, ¿y Olio?". Era uno del barrio. "No está más, despareció". Uno vivía y convivía con ese mundo, si bien yo tenía una tendencia más rockera que política. Entonces todo eso empezó a funcionar, a funcionar, hasta que un día conocí a Alejandro Rozitchner, que lo conocés.

— Obvio.

— Y me llevó a una reunión en la que estaba Macri, todavía no era ni gobernador de la Ciudad, no sé si era diputado. ¿Qué fue Macri antes de…?

— Fue diputado nacional antes de ser jefe de Gobierno.

— Por eso, estaba haciendo como una campaña con la cultura. Me dice "Vení, vení". Escuché charlas ahí. Entonces yo siempre acompañé desde ese lugar. Desde un lugar donde me sentí cómodo y no había una cuestión de dónde sos, de dónde venís, qué hacés.

— Pero vos venías del peronismo.

— Yo en realidad venía de un barrio peronista, no sé si soy peronista. Yo tengo una bolsita de Evita cuando le regaló unos juguetes a mi hermana, en el 52 creo, 53. Nació, le regalaron a mi mamá. Entonces toda esa historia que a mí me fue juntando me hizo llegar a ver que uno de alguna manera sin darse cuenta estaba como, viste como Lennon dice la vida es lo que te pasa mientras estás haciendo otras cosas, era lo que nos pasaba. Y bueno, por ahí eso hoy lo hago abierto y presente.

— Público.

— Público.

— Pero de golpe tomaste así como una potencia.

— ¿Sabés lo que me hizo tomar potencia aunque parezca mentira? Yo venía siempre defendiendo la causa. Pero una vez Rizzo estuvo en un programa hace poco.

— ¿El actor?

— El actor. Que me volvió loco y además porque viste, gritaba: "¡Cerró Don Satur!", toda una cosa así. Y eso tuvo mucha repercusión como la tuvieron otras cosas que hice, algún rap que canté alguna vez en lo de Mauro defendiendo a la Ripoll y que estaba, cómo se llamaba, el negro Marthineitz, que al final después… Viste, cosas que se van dando con una… Yo soy muy, no me importa nada, no me fijo si lo que digo está bien o está mal, me gusta, soy artista, me siento un artista, no me siento un político.



— Escuchame, ¿y te definís cómo? ¿Sos macrista?

— Macrista, sí.

— ¿Aún hoy después de los 15 puntos?

— Más que nunca. Porque uno no tiene que cambiar por una cuestión o una situación o algo que ha sucedido. Nadie le va a pedir a alguien que ama a Cristina que no la ame más. O sea, no es una cuestión… ¿Por qué vas a cambiar por eso? Yo tengo un afecto, si bien a él lo vi dos o tres veces, lo conozco de Boca, aunque yo del barrio yo soy de Chicago yo soy de Boca. Y me parece un tipo honesto. Trabajé con la hija, hice un cortometraje y digo no puede ser un padre malo con una hermosa que tiene, Agustina. Digamos, hay situaciones, yo vibro a la gente y me pasa eso. Después todo lo demás tiene que ver con la situación de lo que bueno, cada uno piensa viste. Yo no soy político, a mí me apretás ahora para hacerme una pregunta de economía y no sé qué decirte.

— No, claro que no. ¿Y por qué crees que pasó lo que pasó con las elecciones, el resultado?

— En realidad dos cosas creo que sucedieron. Para mí, esto es algo personal. Macri ganó 14 partidos de fútbol y perdió un amistoso y se descolocó. Esa es la sensación que tengo. Nos descolocamos todos, yo estuve dos días así medio impactado. Yo no sé, bueno, vos sos periodista, sos neutral, yo con mi compromiso quedé medio como noqueado, ¿viste? Una situación… La gente pidió algo que Macri no le dio. Tal vez en algunos aspectos pensando en que con lo que hacía estaba bien y era suficiente, no fue suficiente. Yo recién pasaba por acá por Cabrera y veía que por arriba pasa el tren y le digo al taxista: "Uy, pasas por Cabrera". Una vez que ya está hecho eso te olvidas, ya es parte de la vida de uno. Entonces querer mostrarle algunas cosas a lo mejor a la gente no le interesa, ¿no? No es algo que venga incorporado. Si yo voy a pensar lo que sucedió, y lo que me sucedió a mí cuando era chico, mi mamá limpiaba en casas, mi papá era picapedrero, la comida era justa. Yo a los 10 años empecé a trabajar. A los 10 años. Y yo me daba cuenta de que era una necesidad porque no teníamos para comer. Y había y decías, podías poner el titular de hoy, emergencia…

— Alimentaria.

— Alimentaria. Porque no teníamos. Pero en ese momento nadie pedía un plan, ibas a trabajar, yo fui a trabajar. Entonces la situación la veo parecida. Si viene alguien donde vos tenés un churrasquito chiquito viste, de pronto pasa uno y dice: "Toma, te doy otro churrasco más", decís quién es este. Y el tipo te dice: "Acordate, eh, se llama Cámpora", ponele, por decirte algo. Y vos decís qué buen tipo. Pero la situación de base no sé si se arregló, ¿entendés? Pero en esa época no existía eso, en esa época íbamos a trabajar. Hoy por ahí hay mucha gente que da y tiene esa capacidad, y tiene esa manera de ver el mundo que me parece que no es la solución. Entonces yo como ya estoy tan grande trato de reflexionar de otra manera.

— ¿Lo ves a Alberto Fernández y qué ves?

— Mira, hay dos aspectos de Alberto. Uno, lo veo un tipo que no es, que no robó. Por ejemplo, es una sensación, no siento que sea un tipo que robe. Siento que es un tipo que es muy político, es abogado, es muy vivo, sabe qué tiene que hacer, qué no tiene que hacer. Por otro lado, no creo que sea el que solucione el problema, ¿no? Porque si van a ser las mismas estructuras va a pasar lo mismo que pasó. Yo empecé a ver gente comer de la basura en la época de Menem. Venía del Maipo, estaba laburando con Antonio, no, Alfonsín, miento, porque fue el 87. Laburaba en el Maipo y de pronto veo en una gente comiendo de la basura, y yo dije guau, ¿entendés? ¿Esto se viene? Yo había estado en San Pablo y realmente me sorprendió. Y de ahí en más eso no paró. Y no paró ni con Menem, no paró con Cristina y no paró con Mauricio.

— Ahora, es decir, ¿es igual, peor, mejor, en este momento de la gente que está en la calle, que pide?

— Mirá, lo que yo vivo como experiencia de lo que pasa en mi barrio es la misma gente, yo vi nacer chicos en la calle. Me parece que es la misma situación, no es ni mejor ni peor.

— Dijiste veo dos cosas en Alberto, una que no robó, ¿y la otra?

— Esa sensación. Que es muy chamuyero. Muy de, viste, de pronto, qué sé yo, vos le escuchás decir cosas que le escuchás decir y decís bueno, pero esto en un momento dijo otra cosa. Acá hay una cosa con eso del cambio. El otro día escuchaba a Julio Bárbaro donde hablaba maravillas en una época de Macri y lo mataba a Macri. Yo digo bueno, por qué pasa eso, a mí no me pasa eso. Yo no tengo en contra a nadie, no estoy en contra de Cristina, pero sí yo veo lo que sucede y digo bueno, si la Justicia es de verdad que es justicia bueno, algunas cosas pasaron, ¿entendés? Entonces en eso tal vez lo que veo en Alberto es que me parece que es una persona que, no sé, tiene esa capacidad de decir ciertas cosas que no le creo.

— No le creés.

— No, en eso no. En eso no. No creo que sea una mala persona, lo que te dije antes.

— ¿Y la ves 2019 a Cristina y qué ves?

— Y, es un deja vú. Para mí es un volver atrás en un montón de cosas. Y veo una situación que ya se vivió. No sé, no tengo la mejor… Yo voté a Kirchner.

— En el 2003.

— Sí. Me gustaba, me gustaba toda esa imagen viste. Quería un presidente, ¿no? Y yo fui el otro día a una radio y me llama Laura D'Onofrio, una periodista, y me dijo: "Tu problema es Cristina". Viste que hay gente que la adora y hay gente que la detesta.

— Claro.

— Entonces ante eso yo la única comparación que puedo hacer es Maradona ahora va a Gimnasia, lo que dice Maradona me tapo los oídos, no puedo escuchar, es todo lo que yo creo que no tiene que decir.

— Pero…

— Pero me encanta Maradona. Yo supongo que a mucha gente le debe pasar eso con Cristina.

— ¿La adorás o la odiás?

— En realidad ni la odio ni la adoro. Pero siento que hubo algo que ella sabía. No sé si ella es la que robó pero ella sabía.



— Viste que hay algo, sobre todo en los pibes, en los más jóvenes, que dicen no se demostró nunca que se la llevó.

— Y bueno, ese es un tema porque en mi casa cuando yo vivía en Villa Insuperable nosotros sabíamos quién era el que robaba, sabíamos quién era el que se drogaba o vendía drogas, y había un silencio implícito en el cual, viste, decíamos no, no sabemos. Tal vez mucha gente a lo mejor puede saber, pero no se anima o porque tampoco lo cree viste. El famoso relato no lo cree. Siempre cuando digo que hubo una época donde metieron la mano en la lata por decir algo, automáticamente: "¿Y Macri y el correo?". Ahí ya cagué porque digo bueno, qué puedo decir. No sé, era una empresa privada que hacía negocios supongo con el Estado. Digamos, es lo poco que puedo llegar a pensar. Si yo entendía que alguien es corrupto yo no tengo ningún problema de decirlo, sea quien sea, porque es una cuestión de educación.

— No se niega la corrupción, se dice "los otros fueron peores". O "aquellos lo hicieron todavía peor".

— Sí, pero esas son todas palabras. En los hechos uno es sus actos. A mí me parece que más allá de que gane o pierda este gobierno la vara va a ser alta de muchas cosas que se realizaron, de muchas cosas. O sea, esto de combatir el narcotráfico, esto de las mafias de los sindicalistas, esto de que haya "nunca meten a nadie preso", ¿entendés? Eso se hizo. O sea, más allá de todo se hizo. Algunos dicen que lo escuchaba a Fernández diciendo que era una cuestión política, persecución, no, es la Justicia que está actuando. Entonces si vos creés en las instituciones se supone que están haciendo algo bien, ¿entendés? No se puede cambiar de un día para otro determinadas cosas. Eso es lo que yo pienso. Ahora, explicarlo es muy difícil porque hay toda una cosa que tiene que ver, que es una grieta abismal, y que tiene que ver, yo no sé, pero hay gente que te agrede sin saber por qué. Ayer estaba en un lugar, un mercado muy lindo que lo hizo Larreta, muy bueno. Me encuentro con un amigo y la madre me mira, parecía un personaje de Tarantino viste. Así una cara mirándome. Le digo "Cómo te va", "Hola", "Cómo podés estar con esta persona", ¿entendés? Dije mmm, se viene…

— Viene brava.

— Se viene brava la vieja. Entonces agarra y dice: "No, mi mamá está enojada". Le digo "Qué, ¿con Larreta?". "No, con vos". "¿Y por qué conmigo, yo qué hice?". "Bueno, porque Larreta nos sacó". Ellos vendían choripanes en Mataderos viste, todo eso. Parece que lo sacó, hizo una ordenanza. "¿Y yo qué tengo que ver, señora?", le digo. "Enójese con Larreta de alguna manera". Esa gente es violenta más allá de quién seas vos.

— ¿Tuviste que dejar de laburar con alguien o alguien no quiso laburar con vos, vos no quisiste laburar por el tema político?

— No, no, no, yo laburo con todo el mundo. De hecho estuve haciendo algunas cosas para Acercarte en su momento, que después también me dejaron de lado de Acercarte porque los mismos macristas no quieren mucho, no sé si macristas, Cambiemos, por decir de alguna manera. No quieren mucho, no, no. Qué sé yo, el intendente de Hurlingham dijo: "No lo quiero a Acosta acá". Sentís censura. Pero no, yo con otros no. Todo lo contrario. A mí me pasó lo más raro del mundo. Alejandro un día me invita, le digo "che loco, quiero conocer Olivos ¿no? Cuando hablamos es de Rozitchner.

— Alejandro.

— Sí. Me dice bueno, voy a jugar un partido de fútbol, ¿querés venir? Le digo bueno, dale. Me encantó, fui a ver un partido de fútbol, miraba cómo jugaban a la pelota, estaban todos, era gobierno ponele contra, qué sé yo…

— Gobierno Ciudad contra Gobierno Nación.

— Sí, exactamente. Había toda una situación. Bueno, quedé registrado, porque cuando entras quedas registrado. Apareció en Twitter: "Juan Acosta fue a hablar con Macri" y muestran el lugar cuando yo había entrado. Pero lo peor de todo es que conmigo estaba una foto de Roberto Fernández Morán, legal, que es re contra K, que odia a Macri, los dos juntos con cara de somos, viste, los que venimos a hacer un show. Y era mentira eso. Entonces yo digo cómo logra determinada gente hacer determinado, tener determinada capacidad para hacer esas que son para mí muy fuertes viste.

— ¿Hablas, normalmente hablas con Macri? No, poco. Ni WhatsApp, nada.

— Nunca hablé con él. Lo vi una vez, bueno, lo vi en la cancha. Una vez lo saludé que fue que ganó, que le ganó a Scioli y él hizo la seña pase, porque yo estaba con Pinedo ahí en un lugar y vi el poder porque se abrieron todos. Y después una vez fui a comer con Alejandro y con un kinesiólogo que lo ayudó a Alejandro, que me ayudó a mí, ando con unas zapatillas medio abiertas, ando con problemas en los pies. Y estaba, le manda un mensaje: "estoy con una Mendoza". "Uy, voy para ahí". Yo estaba en la oficina de Alejandro. Y dijo: "No, no, vamos nosotros". Fuimos nosotros y lo saludé. Ahí me dice "sos un gladiador", como diciendo…



— Me bancas.

— Ponés el cuerpo. Y ahí me saqué una foto con él, que ni siquiera la puse en las redes ni nada. Pero no, no tengo una relación.

— Nada. ¿Cómo va a quedar en la historia Macri?

— Yo creo que con el tiempo va a quedar como un tipo que quiso hacer algo bueno para la Argentina. No creo que vaya a quedar como un tipo, como uno más. Estas cosas se ven con el tiempo. Todo el mundo puteaba a Alfonsín y ahora lo adoran. No sé, yo veo grande a Alfonsín, gran estadista. O Illia viste. Yo creo que Macri va a quedar con esa imagen. Yo lo siento, es un buen tipo. No sé, vos lo tratas, bueno, vos has hecho notas.

— Periodísticamente sí.

— Claro. A lo mejor lo que puede pasar en ese punto es viste, bueno, viniendo de donde viene, cómo habla, todo eso genera algo. Pero cuando yo estudiaba con Augusto Fernández yo era bruto, hablaba todo así, sigo siendo bruto, me putean porque escribo mal en las redes, todas esas cosas que la verdad no le doy bola, y decía habla tan mal alguien que habla así o alguien que habla "fierita", los dos hablan mal, ¿entendés? Pero marcan una situación.

— Pero fierita es como más políticamente correcto.

— Bueno, pero porque uno se engancha más en esa situación de lo de somos populares. Yo cuando el rock no era tan conocido estaba toda una serie de música, vos silbabas una canción de Spinetta y si el otro la escuchaba era como que había una onda viste, eh, sí, somos de lo mismo. En ese aspecto la verdad yo me puse toda en contra a la Asociación Argentina de Actores defendiendo algunas cosas. Porque los actores supuestamente son cristinistas, kirchneristas, hay muchos que no lo son pero no lo dicen viste, te dicen Juan, yo no puedo decir eso. Tienen miedo. Pero bueno, es la que me toca vivir ahora. Que cuando paso el estrés, a mí me preocupa mucho la violencia viste, si bien soy grandote, todo el mundo me quiere, ayer me equivoqué, entré por una villa y me agarraron unos negros "eh, Juan Acosta, te bancamos igual" y dije ay, que bueno viste, porque imaginate que el tipo…

— Sí, que no se ponga brava.

— No, me abrazó. "Pero vos tenés que votar a Cristina", como diciendo acá hay un bastión cristinista. Le digo: "Bueno, qué querés que haga". Entonces ahí te das cuenta que por qué pasa eso, porque yo no cobro un sueldo del Gobierno, no tengo, digamos, bueno, laburo en Radio Nacional , pero laburé con Mateyko en la época de Menem ahí en Nacional Rock haciendo un programa y no ganaba mucha guita.

— Te la cruzás hoy a Cristina, qué le decís.

— No tengo idea. No tengo idea. Supongo que debe ser seductora de la misma manera que lo era Menem.

— Sí claro.

— No tengo idea. No sé. No tengo nada en contra de ella, porque viste que los políticos… Hay algo que se llama peso específico. En el teatro los que tenemos 30 años de teatro expresamos algo diferente. Yo me subo al escenario y vos decís puta, este sabe. Viste, como De Rossi, te puede gustar o no, pero tiene 36 años y sabe lo que es el fútbol. Yo con Cristina no voy a negar que tengo una sensación de algo que, viste, como actor la veo y le veo todos los hilos, pero soy muy respetuoso, nunca diría algo malo, nunca le dije una mala palabra a ella cuando estaba como presidenta. El otro día lo que dijo Gerardo Romano -lo quiero, nos encontramos, nos saludamos-, que tenía que ir a la hoguera Macri. Todas esas cosas no son buenas para el diálogo de poder cambiar un país. Eso lo siento yo, pero bueno. Yo siento que la saludaría bien.

— ¿Se puede hacer humor político ahora o está muy brava la cosa?

— Qué buena pregunta que hiciste. Vos sabés que hay algo que yo me he dado cuenta, yo creo que hice el peor chiste del mundo con el humor, pero a la vez fue aliviador. Mi mamá se estaba muriendo en el Italiano, eran las 8 de la mañana, hizo el último respiro, con todo lo que implica, a los cinco minutos viene la mina con el desayuno y digo "No, hoy no va a desayunar." O sea, hay que hacer ese chiste. Y te juro que hice el chiste. Más allá que haya sido liberador por todo lo que sucedía y yo sé que mi mamá estuviese viva hubiese dicho "ay, Juancito". Yo hacía chistes todo el tiempo. Yo creo en el humor como primera medida. No soy inteligente, soy humorista. Se puede hacer humor político, el problema es que la sociedad está encrespada, y cualquier pelotudo te contesta mal porque vos hacés humor político. Entonces es difícil hacer humor político. Me parece que si lo combinás con lo gráfico, que hacés un dibujito y además le escribís algo como hacía Landrú, como hacían ellos, creo que sí.



— Zafa.

— Zafa. Pero si lo hacés directamente en Twitter te putean.

— Bueno, mira Llinás, con quien vos trabajaste, que por ahí hacía chistes sobre Michetti y la pasó brava.

— Bueno, yo te digo, para mí, yo cuando veía lo que hacía Verónica Llinás, estoy muy enojado con ella…

— Por qué.

— Porque a mí me ofrecieron hace mucho tiempo nombrarme alguien de la cultura, ¿no? Por una cuestión así muy particular, hace 30 años que yo estoy, tengo el pedigrí de haber hecho en Canal a un, cómo se llama, reportajes a grandes artistas, sé de pintura, sé de música, sé de todo eso, y cuando me llamaron ella puso un tweet diciendo: "Juan Acosta, jaja. ¿Cultura? Jaja. Primero aprendé a escribir. Jaja." Yo la vi nacer. Me trató mal. Ella y Carla Peterson, que hizo un… Entonces digo, si no me conocen, y saben quién es, la madre de Verónica Llinás es una pintora excelente, una artista excelente. Entonces me enojó. Pero yo la veo a ella objetivamente y lo que hace me encanta. Como veo lo de Capusotto y me cago de risa. Yo no tengo ese prejuicio. Hay un prejuicio, ¿entendés? Entonces tal vez está mal que la haya pasado… Lo del otro día de Brancatelli. Yo lo puse en las redes, por qué a ese tipo lo tenés que escrachar que está en un shopping, se gana la vida laburando de esto, como que te vean a vos ahí o como que me vean a mí, entendés. "Mira, acá está". Entonces muchos: "está bien, se lo merecen". Bueno, está bien, dirá lo que dirá, pero tu vida es tu vida, vos hacés lo que se te canta. En ese aspecto me parece que hacer humor político hoy hay que tener la libertad, la fuerza y la capacidad de decir lo correcto.

— Te putean por la calle, qué hacés.

— En general me putean poco, eh. Un día pasa en una bicicleta una chica, me mira y me dice "gorila", y yo la miro y le digo "fea". Entonces (risas), pareció que yo le di una agresión, pero ella me dijo una agresión. Digo bueno, ser gorila puede cambiarse, ser feo no tanto. No sé, esto lo pensaba para mí. No, trato de aliviar la situación. Igual de toda la gente que se enojó conmigo yo la agarro de la mano, le digo vamos a hablar, y tenemos un entendimiento. Después hay un entendimiento.

— O no, pero hay un diálogo.

— Hay un diálogo y "chau, Juan. Yo te sigo de asa, yo hago tal cosa." Digamos, lo que pasa es que con el tema de las redes es realmente un peligro y yo te digo estoy, mi hija no me sigue, mi mujer no me sigue. Alejandro todo el tiempo me dice: "Para de decir pavadas". La gente se enoja, calmé bastante. Pero no sé, yo por ahí lo hacía porque nosotros en el Parakultural sabés lo que éramos, éramos terribles. Si vos vieras las cosas que yo hacía con Alejandro hoy vamos presos. Él hacía una espástica (imita), y yo hacía un "Hola, Armando". Decíamos unas barbaridades. Está bien, lo hacíamos en un lugar cerrado. Imaginate si te filmaban.

— No podés. Bueno, decíamos fuera de cámara de los chistes de Esperando la carroza, ¿no? Que hoy algunos no se podrían hacer.

— No se podrían hacer. Está bien, comprendo, porque sabés qué, eso ayudó a que un montón de gente haya tenido conciencia de lo mal que se trata a alguien que piensa diferente viste, de alguien que tiene su sexualidad diferente. Eso ayudó, y mucho, entonces yo lo banco.

— Qué te pasa con el feminismo.

— En realidad no tengo una idea. A mí me pasa algo, por ejemplo, yo estoy a favor de la ley del aborto, pero estoy a favor de la vida también, entonces tengo un conflicto con eso. Pero creo que cada uno tiene la libertad de hacer lo que quiera con su cuerpo. Eso es lo que yo creo. Entonces tengo esa formación. El grupo feminista que yo vi que apareció, en un momento dado defendía determinadas cosas y no defendía otras, entonces lo veía medio como, viste como algunas cosas también de los derechos humanos. Conozco gente muy feminista que no lo vende como feminismo y son muy feministas y defienden la causa de la mujer, mi hija. Mi hija es bravísima viste, está con el pañuelito verde, toda esa historia, pero no deja de ser una persona que piensa en algunos aspectos. Es un mundo machista.

— Y de toda la movida, especialmente del colectivo Actrices, tema acoso y demás, cómo lo viviste.

— Bueno, yo te digo algo, el otro día la miraba a Moria con Gogó, que decía que Marrone le daba unas palmaditas en el culo y todas esas cosas. Yo creo que ese límite seguramente en un momento dado era como más amplio y nadie decía nada. A mí me da la sensación de que, primero, algo que me dijo una vez la Piccio: "Juan, cuando un rumor hay algo hay." En ese aspecto siempre eso, estábamos en el Maipo laburando, "cuando un rumor hay". A veces hay rumores. Lo que no se puede es culpar a alguien, ponerlo ya en la hoguera, por el hecho de que ciertas cosas suceden. Pero yo gracias a Dios, no sé si por mi condición de mi cara, siempre fui muy respetuoso. Antonio sabés cómo manoteaba a las chicas. Pero no lo hacía mal y nadie se enojaba por eso. O sea, no estoy hablando mal, al contrario, lo amo. ¿Entendés? Uno jodía y no pasaba nada. Se ve que ahora esas cosas uno se da cuenta que al otro le molestaban.

— Claro.

— Yo no lo sabía, ¿entendés? Y en ese aspecto creo que está bueno. Pero que se haga justicia. Detesto todo lo que sea acoso de trabajo, detesto todo eso.

— Con qué te reís, con quién te reís.

— Me río, de algunas cosas que me río. Me río con Seinfield . Me río con Alacrán, iupi, iupi. Porque el humor es algo muy particular, no me hacen reír nada los Monty Python que parece que son…

— Lo mejor.

— Me río con Capusotto. Me río con cosas que me hacen, Capusotto logró algo que con, digamos, con algo barato hacer algo maravilloso. O sea, no es que tiene una gran producción y sin embargo ha logrado… Me hace acordar mucho a Urdapilleta Capusotto, entonces por eso, yo fui muy amigo de Alejandro. Entonces hay ciertas cosas que me hacen reír. Los chistes tontos me hacen reír, qué sé yo, por ejemplo: perdón, ¿acá es el curso de espiritismo? No, más allá. O sea, es una boludez, pero me encanta.

— Garpa, garpa.

— Garpa. Tal vez porque laburé mucho en revista y decíamos barbaridades todo el tiempo.

— Gasalla qué es.

— Gasalla para mí es alguien que primero confío en nosotros. Creo que es un artista tremendo. Vos actúas con él arriba del escenario, te mira y tu cabeza hace así. Porque tiene una energía en la mirada cuando actúa. Creo que es un gran artista. Hoy veo algunos programas, que son los de Canal 13 que pasan en Volver , y algunas cosas digo bueno, ya no son como eran. Hoy cambió el humor viste, hoy se para un tipo, no sé, un influencer, hace una… Y fue. Creo que fue un, es, un gran artista. Un gran visionario. Un tipo con una capacidad en el humor muy importante.

— Bueno, para terminar, como sos twittero, definite en 140 caracteres.

— No le hagan caso a esa persona que hace chistes, no es inteligente, pero le gusta mucho el humor.

— Me gustó verte.

— A mí también. Aparte te quiero decir que me caes muy bien. Y lo digo porque algunas veces yo he escrito y digo a ver si éste se raya. Viste, la gente se enoja.

— No, pero enojarse, mi viejo decía que enojarte tenía dos problemas, enojarte y desenojarte. Yo no me enojo, está claro.

— No, no, pero tampoco es que hago todo el tiempo del enojo un twitter, todo lo contrario.

ENTREVISTA COMPLETA

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