Tenemos Noticias de Venezuela y el Mundo

Deportes

La noria del mediocentro lía al Barça

Por:

elpais

36

Publicado: 10 de noviembre, 2019 — 21:45 p.m. (hace más de 4 semanas)

El equipo azulgrana pierde identidad y orden con las dudas sobre Busquets

Ampliar foto

Sergio Busquets, en el partido entre el Barcelona y el Celta. Alex Caparros Getty Images

Ninguna demarcación es más trascendente en el juego del Barça que la del mediocentro desde que Cruyff señaló a Milla nada más llegar al Camp Nou. El equipo ha tenido a futbolistas muy diferentes para una demarcación clave hasta llegar a Busquets. Alguno ha sido muy llamativo, los ha habido discretos y se cuentan también los interinos o quienes han ejercido de forma provisional la función coloquialmente atribuida al 4. Jugadores como Koeman y Guardiola, también Edmilson, y por supuesto Amor, Celades, Cesc o incluso Iniesta y Xavi han tenido un papel significativo como pivote del Barça.

La elección dependía de la visión del entrenador y también de la fuente de alimentación del juego, una circunstancia decisiva para entender que Xavi pasara del puesto de volante central a ejercer de interior derecho mientras Iniesta se desplazaba a la izquierda y en medio se quedaba Busquets, el futbolista elegido por Guardiola para equilibrar el fútbol del Barça. La figura de Busi ha sido indiscutible en su equipo y en la selección hasta la llegada de De Jong y la explosión del Liverpool de Klopp. El éxito de la Premier y los fracasos azulgrana en Europa cuestionan el juego del Barça y el papel de Busquets.

Aunque la figura del mediocentro sigue vigente, sobre todo en equipos como el Manchester City (Rodri) e incluso con matices en la Juve (Pjanic) o el Inter (Brozovic), por no hablar del Ajax, la tendencia es ocupar la medular con interiores de mucho ritmo, y apostar por delanteros explosivos como el trío Mané, Firmino y Salah. El póster de Berlín 2015, cuando el Barça ganó la Champions, quedó obsoleto: Alves, Mascherano, Iniesta, Neymar —y también Xavi—-se fueron por voluntad propia y de los siete que quedan (Ter Stegen, Piqué, Messi, Suárez, Alba, Rakitic y Busquets) solo se cuestiona la titularidad de estos dos últimos.

El juego posicional

Hoy se desconoce quién es el metrónomo del Barcelona. A veces juega Busquets, en ocasiones lo hace De Jong o Sergi Roberto, incluso ha aparecido Arturo Vidal, especialmente cuando el entrenador ha dispuesto un doble pivote, y a ratos hasta salió Rakitic. No se sabe muy bien qué pretende Valverde después de que Luis Enrique encontrara una solución al nudo del medio campo con el tridente Neymar-Messi-Luis Suárez. El juego posicional ha menguado desde que el equipo ya no presiona como una unidad en cancha contraria y ha disminuido la velocidad de balón que distinguía a los medios del Barça.

A los azulgrana ya no les alcanza con el pase para desordenar a la defensa contraria y, por otra parte, no hay sincronización entre el jugador que toca y el que recibe como se advierte en los desmarques tan continuos como a destiempo de Griezmann. No mezclan bien los jugadores, el equipo se desordena, se alarga la distancia entre líneas y a menudo tanto Arthur como De Jong se montan sobre el mediocentro que guarda el puesto de forma ortodoxa como hace Busquets.

No deja de ser curioso que las tres derrotas del equipo en LaLiga (Athletic, Granada y Levante) se hayan producido con la suplencia del centrocampista de Badía del Vallés. Busi acostumbra a ser el jugador invisible cuando el equipo juega bien, el que nunca figura en las candidaturas a los premios, y por contra se le echa de menos cuando se pierde, incluso ahora en que ha cumplido 31 años y acumula mucho desgaste después de 550 partidos, uno más que Migueli —es el quinto jugador que más veces ha vestido la camiseta del Barcelona—.

Jugador inteligente, admirado por los entrenadores —“si fuera jugador me gustaría parecerme a Busquets”, afirmó Del Bosque—, hoy es la víctima del caos futbolístico azulgrana, agravado por las lesiones de sus laterales titulares. Semedo es baja cinco semanas, más o menos el mismo periodo que Alba. El equipo ya no se estructura a partir del mediocentro ni la salida del juego se focaliza en los volantes sino que la referencia es Messi.

El 10 se ofrece como solución individual a las disfunciones colectivas a pesar de que la messidependencia del Barça siempre fue peor que la Barçadependencia para Messi. El 10 marca los goles, la diferencia y el estilo del Barça. Así la cosas, cuando el solista se impone al solfeo, hay quien sostiene en la Ciudad Deportiva que una salida coyuntural sería que el capitán adelantara su posición y estirara al equipo, opción que daría sentido al regreso sin demora de Busquets. Hasta ahora no ha habido futbolista más riguroso que el mediocentro, el punto neurálgico del Barça. Tocar al pivote significa dudar sobre la identidad del equipo, razón de más para reparar en la trascendencia del cambio iniciado por Valverde.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de Más información >

¿Qué te pareció el artículo?

¡Qué divertido!
0
¡Waaaooo!
0
¡Me molesta!
0
¡Me encanta!
0
Qué Aburrido...
0
Qué mal...
0
¡Qué Cagada!
0