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¡Venezuela mi amor!: El canto de una venezolana que emigró a Italia

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Publicado: 7 de septiembre, 2019 — 22:30 p.m. (hace más de 1 mes)



Por Mayela Barragán Zambrano

Hace dos años en mi Facebook me encontré con la solicitud de amistad de Gisela. Su petición me pareció rara porque no la conocía, pero al entrar a su página descubrí que era una cantante venezolana que vivía en Roma por lo que desde aquel momento empecé a seguir su trabajo musical en esta red social. Y este año que ha lanzado al mercado su primer disco, “Venezuela mi amor”, quise entrevistarla, entonces, siempre por Facebook, le pedí su número de WhatsApp, le expliqué que le enviaría unos audios con las preguntas y que, por favor, me los respondiera en el orden que se los enviaría. De esta conexión nace el texto de la entrevista que leerán a continuación.

Gisela es otra de las tantas venezolanas que ha emigrado del país

-Preséntate a Sin fronteras today, una página digital que acaba de nacer para dirigirse a la masa de venezolanos que en este momento se han desperdigado por el mundo a causa de la migración.

– En primer lugar, un saludo especial a todos los lectores, colaboradores y hacedores de Sin fronteras today, soy Gisela Josefina López Montilla, una cantautora venezolana, precisamente de Caracas. Artista de toda una vida porque desde los diez años empecé a trabajar en actividades canoras ganando muchos concursos, algunos a través de la Universidad Central de Venezuela, otros representando en coros a nuestras canciones inolvidables. Inclusive cuando era muy jovencita en algunas oportunidades me llamaron para que cantara con la Billos Caracas Boys. También me dedicaba al teatro, la danza y a llevar adelante nuestra cultura porque me encantaba todo lo referente a lo cultural y social nuestro.  En Venezuela hice muchísimo voluntariado, recuerdo que en El Valle había una asociación que se llamaba SIPIS, un lugar que albergaba niños abandonados; yo trabajaba para esa asociación buscando todas las posibilidades para que los adoptaran y para poder darles un mejor día a día a estos chicos. Pero mi vida en Venezuela cambió radicalmente en el 2001, en ese año tomé la decisión de marcharme e irme a vivir a Italia, así fue que llegué a Roma.

En mi país era trabajadora social, por eso conozco muy bien la realidad nuestra, porque trabajé en casi todos los barrios de Caracas. En aquella época también yo tenía un restaurante en Valencia, pero a raíz de la llegada del Presidente Hugo Chávez Frías al poder, yo realmente no estaba de acuerdo con esa postura, y poco tiempo después recibí una llamada de los Hogares de Cuidado Diario de Caracas con los que colaboraba donde me informaban de una grave situación de irregularidad con la que profesionalmente no podía estar de acuerdo, por lo que me vi obligada a tomar la decisión de irme de Venezuela. Me vine a Roma, porque estaba casada con un italiano y tenía a mis dos hijas pequeñas.

Decido en aquel momento hacer un cambio drástico. Decido, porque no es fácil dejar tu país, dejar tus amores, dejar tu familia. Pero me vine a Roma para darle otra oportunidad a mis hijas, porque ya había deslumbrado, había visto, que el amanecer de Venezuela no iba a ser el mismo desde aquel momento.

– ¿Que recomienda a los venezolanos que están emigrando actualmente?

– Soy una gran soñadora por lo que les aconsejo que sueñen, que sueñen siempre, porque los sueños se pueden realizar y sobre todo que trabajen mucho para ello, porque para lograr lo que se sueña hay que trabajar mucho y esforzarse. No todo viene dado así por casualidad si uno no se prepara.  Por ejemplo, en mi dúo musical, nosotros día por día nos preparamos; se escribe, se hacen arreglos y siempre tratamos de subir a otro piso, a otro nivel, porque estamos tratando de proponer también la música italiana que se ha perdido.

La música que se escucha hoy no tiene un sentido musical, son o rumores o palabras que no tienen sentido. Nosotros venimos de la escuela de música clásica donde la música tenía un significado, un sentido, un sentimiento; eran frases que te llegaban directo al corazón, hoy, en cambio, no es así. Los de mi generación bailábamos con música de orquesta, hoy es otra cosa. Estar en el mundo de la música hoy es difícil, pero hay que estudiar, no caer en compromisos, hacerse notar y sacar un producto inédito, propio.

– ¿Cómo ha cambiado Venezuela desde el momento en que saliste hasta hoy?

– Dolorosamente me cuesta describirlo y de hecho siento que la garganta se me cierra al decirte que no pensé jamás y nunca, como muchos de los venezolanos que estamos afuera, que nuestro país llegara al punto en que ha llegado. Una situación crítica en todos los niveles y,  sobre todo,  lo peor, ver cómo  están pisoteando la dignidad humana venezolana como lo están haciendo, y me atrevo a decir incluso que lo están haciendo a nivel internacional porque sabemos que el venezolano no está siendo bien visto en algunos países y también es doloroso constatar que se asestó un golpe terrible a la producción y exportación de productos; que muchísimas empresas han tenido que irse de Venezuela por problemas de criminalidad, de híper inflación, de inseguridad, todo esto es demasiado doloroso.

– ¿Qué es lo que más extrañas?

– Lo que más extraño de mi país es su gente, el color, la alegría, el contacto físico, las miradas. Extraño los días en que salía a trabajar y de repente no tenía el humor idóneo para empezar el día, pero siempre había una palabra, un piropo, que te arreglaba el humor. Esa comunicación del venezolano, de conversar como si fueras un hermano, un primo, aunque estuvieses conociendo a esa persona en ese preciso momento, y sobre todo ese aire nuestro de alegría, del diario vivir; que, aunque Caracas fuese una ciudad caótica, siempre lo fue y sobre todo en el centro, en mi época se vivía tranquilamente.  Pero sobre todo extraño, extraño mucho, nuestros conciertos, nuestros músicos. Viví al Teresa Carreño, a Los Caobos, el encuentro entre músicos y es todo eso lo que extraño, la cultura nuestra.

– Sobre tu vida profesional, cuéntanos como lograste emprender tu carrera de cantautora en Italia y cuáles son tus recomendaciones para quien quiera hacer lo mismo que tú.

-Profesionalmente hablando, al ingresar a Italia para mí fue muy fuerte, te estoy hablando de diecinueve años atrás. Nuestras carreras universitarias no entraban dentro de lo que era el sistema de estudio italiano. Traté de validar mi título como trabajadora social, lo que se me hizo muy difícil porque tenía que traducir y pasar por Consulado y Embajada cada pensum de estudio, y nadie me aseguraba que al hacer tales trámites consiguiera trabajo en mi ámbito y sobre todo tenía que gastar mucho dinero en un momento en el que estaba entrando en Italia con dos niñas pequeñas. Era muy costoso. No era fácil. No hacer ese reconocimiento me creó muchos contratiempos a nivel emotivo por lo que empecé a desarrollar otro tipo de trabajo que no era el mío, hasta que, como le sucede a cada venezolano, estando entre la espada y la pared, la creatividad me ayudó, y me creé un trabajo como mediadora inter cultural trabajando en las asociaciones de Roma.

Empecé a trabajar en el Hospital infantil  Bambin Gesù que es uno de los más grandes de Roma, atendiendo a la parte de Latinoamérica que estaba en Oncología. Para mí era muy fácil hablar con los niños que llegaban a hacer trasplante de médula y sobre todo entablar comunicación con los venezolanos porque entendía lo que estaba sucediendo en el país.

Mientras por la parte del canto empecé a participar en el coro de la FAO y eso me abrió las puertas, en cuanto me encontré con un ex director del coro, el maestro Giovanni Caruso de Foggia, y quien es mi actual compañero a nivel musical. Los dos formamos un dúo que se llama G & G con el cual llevamos adelante un repertorio latinoamericano inédito. Son todas canciones nuestras, yo escribo los textos y todos los arreglos musicales son del maestro Giovanni Caruso que viene de la escuela musical clásica, y tiene una gran vena musical, una gran humanidad, una gran sensibilidad y sobre todo conoce a cabalidad lo que es la música, profesionalmente hablando. Quien quiera conocer su trabajo puede visitar la página www.carusogiovanni.it.

En este momento estamos promoviendo nuestro primer disco con una casa discográfica italiana, lo pueden conseguir con Flipper music y se llama ¡Venezuela mi amor!

¿Por qué ¡Venezuela mi amor!?, porque cuando les hicimos escuchar a la casa discográfica la canción: “Un llanto”, ellos enseguida nos propusieron que registrásemos nuestro disco y lo llamáramos ¡Venezuela mi amor!, el disco ya está a la vente sea físicamente que online.

“Un llanto” es una canción dedicada a Venezuela, acompañada musicalmente por la Orquesta del Teatro Municipal de Módena, en honor al país que me vio nacer en paz, llena de amor y sueños; en honor a todas las personas que han sacrificado su vida por el derecho a la libertad. Es mi llanto de dolor y un clamor al cielo para que se habrán todos los canales humanitarios; las escenas del vídeo fueron grabadas en la Isla de Sicilia, en el pueblo de Delia.

– Gisela, ya para finalizar, ¿qué consejo das a los venezolanos que llegan a Italia, a causa de la migración?

– Les recomiendo que se vengan ya con los documentos legalizados. Sabemos que obtenerlos ahora en Venezuela no es fácil, pero si logran legalizarlos, apostillarlos, pasarlos por Embajadas, llegar con sus Nulla ostas y etc, se ahorrarán muchas fatigas y todo es mejor.

Aquí en Roma es muy fácil conseguir asociaciones que te pueden ayudar, pero son servicios que no son gratuitos y sabemos que nuestro bolívar no vale absolutamente nada. Pero también ahora en Roma hay muchas abogadas venezolanas que están ayudando a los venezolanos que están llegando a la ciudad.

Y al finalizar de transcribir los audios Gisela y yo nos hablamos por teléfono, así me contó que en el otoño va a publicar, en italiano, un libro de cuentos escritos por ella y que lleva como título “Il letto in tasca” (La cama en el bolsillo). “Es un homenaje a la lengua italiana – me dijo- y a pesar de que estamos viviendo tiempos difíciles yo creo en el ser humano”.

Entonces al cerrar la llamada le envié otro audio –via Whatsapp- pidiéndole que me mandara cuadros famosos con camas que la hubieran inspirado para escribir sus historias, y ella enseguida me envió las imágenes de El tormento y éxtasis de Frida Khalo, la de Francisco de Miranda en La Carraca de Arturo Michelena  y la del Libertador  Simón Bolívar en su lecho de muerte, junto con dos vídeos, una canción de Otilio Galindez, “Pueblos tristes” interpretada por Lilia Vera, y el otro, un vídeo donde ella canta una canción de Jesús Sevillano, “Noches larenses”.  Quien quiera seguir a Gisela en las redes, la encuentra en: www.facebook.com/gisela.montilla; en Instagram/ universo_miogiselalopez; en Twitter @giselalopezjos1 y en Gisela Lopez Cantautrice www.youtube.com. En el caso que quieran dirigirse al Dúo G & G  pueden escribir a [email protected]

Cortesía de

https://sinfronterastoday.com/

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