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Tras críticas de la Iglesia, Duterte describió a sus obispos como bastardos inútiles y animó a matarlos

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caraotadigital

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Publicado: 6 de diciembre, 2018 — 21:28 p.m. (hace 3 dias)
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Foto de El País

Ante las duras críticas de la Iglesia Católica respecto a la violenta guerra contra las drogas librada en Filipinas, uno de los dos países predominantemente cristianos en el sudeste asiático, con 85% de su población profesando esta fe monoteísta, el presidente Rodrigo Duterte ha recién descrito, sin pudor, a los obispos como inútiles y animó a matarlos.

“Vuestros obispos, matadlos. Esos bastardos no sirven para nada. Lo único que hacen es criticar “, aseveró el polémico mandatario, que dirige su nación con un puño de hierro  desde 2016, en un discurso pronunciado en la ciudad capital de Manila, cuya transcripción fue difundida este jueves por la oficina presidencial.

En un acto posterior a su controvertida prédica, Duterte acusó a la Iglesia Católica de ser una de las instituciones religiosas más hipócritas del mundo, incluso, aseguró que 90% de sus sacerdotes son homosexuales propensos a la pedofilia.

Pese a los comentarios inflamatorios, la Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas se ha rehusado a responderle al Ejecutivo: “No queremos añadir más leña al fuego. Cualquier comentario solo exageraría el asunto “, indicó en comunicado de prensa Jerome Seciliano, el portavoz de la instancia episcopal.

Desde el año pasado, la poderosa Iglesia Católica de Filipinas se ha opuesto a las medidas draconianas introducidas por Duterte en su lucha contra el narcotráfico, que, según cifras oficiales, ha causado la muerte de más de 9.000 personas. De los 100 millones de habitantes, alrededor de 1.8 millones de filipinos consumen drogas.

En verano de 2016, el dignatario llevó a cabo la Operación Tokhang, una iniciativa a través de la cual las autoridades buscaban reinsertar a los drogadictos del país, sin embargo, este plan derivó en una sangrienta profilaxis social que incluyó ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas de ofensores. El número de muertos espantó a la jerarquía eclesiástica, que calificó en el 2017 la situación del país como “un reino de terror “.

Para aquel entonces, al líder filipino, de 71 años, no le agradó el juicio de valor de los obispos, que calificó posteriormente como “hijos de puta “.

En referencia a los insultos actuales, el portavoz presidencial, Salvador Panelo, defendió las palabras de Duterte al señalar que no deberían entenderse literalmente, sino como una hipérbole que busca aderezar sus comentarios con dramatismo.

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