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El huracán Leslie: otra consecuencia del cambio climático

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Publicado: 15 de octubre, 2018 — 14:39 p.m. (hace más de 4 semanas)

Los huracanes no son un fenómeno meteorológico común en Europa. Casos como el de Leslie apoyan los estudios científicos que apuntan a un aumento del número de huracanes a causa del cambio climático. Pero, ¿por qué? Para comprenderlo, es necesario empezar por el principio, entendiendo cómo se forman estos ciclones tropicales.



El pasado sábado, 13 de octubre , el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos anunciaba que el huracán Leslie, que llevaba viajando por el Atlántico desde el 23 de septiembre, había puesto rumbo a la Península Ibérica. Como cabía esperar, sus predicciones se cumplieron. En primer lugar, Leslie tocó suelo portugués, donde la tormenta dejó más de 300.000 personas sin electricidad y casi tres decenas de heridos. Más tarde le tocó el turno a España, a la que entró más debilitado, pero aún con fuertes lluvias y rachas de viento que superaron los 100 kilómetros por hora en varias localidades de Castilla León.

¿Pero qué es exactamente Leslie? ¿A qué se referían los medios de comunicación cuando anunciaban que entraría en España ya convertida en tormenta tropical ? Para contestar a estas preguntas es necesario comenzar por el principio, explicando cómo se forma un huracán .

Muchos nombres para un mismo fenómeno

El nombre universal de los huracanes es ciclón tropical, pero se les llama de formas distintas en cada región del mundo

El nombre universal para hacer referencia a los huracanes es ciclón tropical . Se conoce de varias formas diferentes porque en cada región del planeta se les llama de un modo u otro. Por ejemplo, se le denomina como huracán en el norte del océano Atlántico y en el sur y el noreste del Pacífico. En cambio, se le llama tifón en el noroeste del Pacífico, ciclón tropical en el suroeste del océano Índico, tormenta ciclónica fuerte en el norte del océano Índico y ciclón tropical fuerte en el suroeste del Pacífico y el sureste del Índico. De cualquier modo, todos son un mismo fenómeno y se originan de la misma manera.

Cuando el aire húmedo y caliente ubicado sobre la superficie de las aguas templadas del océano aumenta aún más su temperatura, tiende a ascender , dejando en su lugar una zona de bajas presiones. Por otro lado, el aire que sube se va enfriando, de modo que el vapor de agua que se encuentra en él se condensa en pequeñas gotitas y cristales, dando lugar a las nubes . Para compensar todo esto, el aire circundante ocupa el lugar del que escapó, hasta que también se calienta y sigue el mismo camino ascendente. El resultado es un movimiento continuo de aire y nubes que se desplazan a la vez que giran . El “combustible” de este fenómeno es el agua templada del océano, por lo que cuando toca tierra tiende a perder intensidad , aunque en muchas ocasiones causa grandes daños hasta que finalmente desaparece.



El largo periplo de Leslie

Según ha explicado el meteorólogo Alex Sosnowski en Accuweather, Leslie ha sufrido varias modificaciones desde que se originó el pasado 23 de septiembre en mitad del océano Atlántico. En un principio se originó en forma de tormenta subtropical , pero a medida que se desplazaba se fue “alimentando de combustible”, hasta alcanzar la categoría de tormenta tropical el 3 de octubre. Posteriormente se debilitó un poco, pero terminó convirtiéndose en huracán el 9 de octubre. Finalmente, ha tocado suelo en Portugal con vientos de hasta 190 kilómetros por hora, aunque poco a poco ha perdido fuerza hasta entrar ya en España convertido en tormenta tropical .

El término “tormenta tropical” hace referencia a uno de los estados previos a los primeros escalones de la escala de magnitud de los huracanes. Según la división de investigación de huracanes de la Administración Atmosférica y Oceánica Nacional de los Estados Unidos (NOAA por sus siglas en inglés), se califican como depresiones tropicales los ciclones con vientos máximos sostenidos de menos de 17 metros por segundo. Si superan los 62 kilómetros por hora pasan a considerarse tormentas tropicales y, finalmente, si superan los 117 kilómetros por hora, se toman ya como huracanes, que se clasifican en cinco grados , según la conocida como escala Saffir-Simpson. En el caso de Leslie, en España ha alcanzado en algunos lugares los 112 kilómetros por hora, por lo que ya era tormenta tropical, aunque en esa zona rozaba la categoría más baja de huracán.



Un fenómeno realmente extraño

Los huracanes no son un fenómeno meteorológico común en Europa. De hecho, se considera que esta tormenta ha sido la mayor tempestad acaecida en Portugal desde 1842.

El aumento de la temperatura de los océanos a causa del cambio climático podría llevar a un incremento del número de huracanes en Europa

Sin embargo, no es el único ciclón que ha llegado a la Península Ibérica en los últimos años. De hecho, ni siquiera es necesario retroceder al siglo XX para conocer varios ejemplos. Este es el caso del huracán Vince , que hizo acto de presencia en España y Portugal durante octubre de 2005. En este caso, su origen tuvo lugar entre las islas Azores y Madeira , ambas pertenecientes a Portugal. Llegó a alcanzar la categoría 1 de huracán; pero, igual que ahora, a medida que se acercó a la península terminó convirtiéndose en tormenta tropical .

Solo un mes después, la tormenta tropical Delta golpeó con fuerza las Islas Canarias y Madeira , con vientos máximos de 110 kilómetros por hora, dejando una decena de muertos a su paso.

Finalmente, ya en 2006 llegó el turno del huracán Gordon ; que, a pesar de haberse originado en las islas de Sotavento, frente a Venezuela, cruzó rápidamente el Atlántico hasta golpear las costas gallegas con vientos que llegaron a alcanzar los 150 kilómetros por hora.

¿Por qué tantos huracanes en una zona en la que son tan poco frecuentes? La respuesta, igual que ocurre con otras grandes catástrofes meteorológicas, la tiene el cambio climático. Al menos eso es lo que se concluye en un estudio de 2013, en el que se describe cómo el calentamiento global aumentará el número de huracanes en Europa en los próximos años.

En realidad tiene mucho sentido, pues a más temperatura en el agua , mejor “combustible” para la formación de ciclones. Por consecuencias como esta es tan importante que los gobiernos actúen cuanto antes implementando medidas para decelerar las consecuencias del cambio climático, según lo tratado en el Acuerdo de París.

El origen del nombre

Como curiosidad, la elección del nombre de los huracanes sigue una serie de normas muy rigurosas. En la antigüedad, estos fenómenos meteorológicos se bautizaban en base al santo del día en el que habían causado grandes estragos. Sin embargo, la costumbre fue cambiando con el tiempo, aunque tardó en dejarse la religión de lado. El primero en dar nombres preseleccionados a estas catástrofes fue el meteorólogo australiano Clement L. Wragge , que seleccionaba para ello nombres de mujer extraídos de la Biblia . La costumbre terminó arraigándose hasta crear una lista de nombres de mujer, que se iban repartiendo a medida que los huracanes se iban sucediendo. Sin embargo, se trataba de una costumbre bastante machista, teniendo en cuenta la destrucción que dejaban a su paso, por lo que finalmente en los años 70 se decidió incorporar también apelativos masculinos .

A día de hoy, la Organización Meteorológica Mundial cuenta con una lista de nombres, ordenados por orden alfabético y alternando masculinos y femeninos . Dicha lista se repite cada seis años , aunque si un huracán genera un alto número de víctimas mortales o muchas pérdidas materiales, su nombre se elimina y es sustituido por otro.

Por ejemplo, en 2017 se eliminaron Harvey, Irma, María y Nate, con motivo de la gran devastación que dejaron a su paso. Como alternativa, en la lista de 2023 serán sustituidos por Harold, Idalia, Margot y Nigel .

En España esta vez nos ha alcanzado la L. ¿Cuál será la próxima letra? Sea la que sea, esperemos que no se haga necesario eliminar su nombre de la lista. Y para que así sea, fomentar las medidas para luchar contra el cambio climático puede ser un buen comienzo.

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