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Gatos desaparecen en Táchira porque son comidos por la gente y por los santeros

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Publicado: 15 de noviembre, 2019 — 13:33 p.m. (hace más de 3 semanas)



Se refiere en primera instancia a los santeros y aclara que, así como la Constitución Nacional garantiza el libre culto, también existe una ley de protección animal que prohíbe el sacrificio. “Los buscan para sus ritos. No solo se trata de gatos, sino de otro tipo de animales. Aquí, en San Cristóbal, hay casas en urbanizaciones, y no están escondidas ni nada, donde se realizan estas prácticas. Los vecinos han venido a quejarse. Observan cómo personas ingresan con animales, que luego desaparecen. Dicen que escuchan gritos y alaridos de noche”.

Los gatos están amenazados y desaparecen de los lugares públicos, por factores nuevos, que mantienen en alerta a los organismos de protección animal. Son requeridos por paleros y santeros para ser sacrificados en ritos, o por personas que los buscan con fines gastronómicos, según lo han determinado expertos en la región.

Por Armando Hernández

Edith Varela Hernández, presidenta de la Asociación Protectora de Animales del estado Táchira (Asoproani), hace la denuncia, explicando que la desaparición de gatos es un hecho real. “Antes buscábamos dueños para la cantidad de gatos que había, pero ahora es lo contrario, buscamos gatos para la cantidad de dueños que están disponibles y los solicitan”.

“Era tal la cantidad de gatos en situación de calle que se apelaba a los envenenamientos, sobre todo en plazas para colocar las ferias. Eso lo vimos en la plaza Miranda de La Concordia, donde se hacía una eliminación de mininos para poder instalar la Feria del Canasto, porque todo el tiempo ese lugar estaba full de gatos”, acotó.

—Ya no los hay, como tampoco en la plaza Páez de La Ermita. En el Ipasme, el director nos llamaba por la proliferación de gatos. También ocurría en el Hospital Central, detrás de la iglesia de la Unidad Vecinal, en puente Niquitao y la Basílica de Táriba, entre otros lugares, donde la proliferación de gatos era un verdadero problema.

Los utilizan para ritos

Edith Varela dice que estos animalitos están siendo diezmados por los santeros y las personas que los consumen. “Se están comiendo los gatos” -argumenta ante las dudas observadas en el periodista-, y asegura que es una versión perfectamente creíble. “Sabemos de casos específicos”, dice, y añade que no es normal que en una situación económica como la que tenemos hoy en día, cuando deberíamos de tener más gatos, se observe tal situación de ausencia. “El gato pare cuatro veces al año y deberíamos más bien estar saturados de ellos, porque una esterilización, aunque tratamos de hacerla económica, no es tan barata”.

Se refiere en primera instancia a los santeros y aclara que, así como la Constitución Nacional garantiza el libre culto, también existe una ley de protección animal que prohíbe el sacrificio. “Los buscan para sus ritos. No solo se trata de gatos, sino de otro tipo de animales. Aquí, en San Cristóbal, hay casas en urbanizaciones, y no están escondidas ni nada, donde se realizan estas prácticas. Los vecinos han venido a quejarse. Observan cómo personas ingresan con animales, que luego desaparecen. Dicen que escuchan gritos y alaridos de noche”.

a desaparición de estos felinos ha obligado a los santeros y paleros a cambiar sus métodos para obtenerlos. “Ya no los cazan, porque no hay, y les toca buscarlos como adoptantes, porque no los consiguen en la calle. Los proteccionistas estamos alertas ante señales que consideramos claves, puesto que especifican mucho en cuanto a la edad, calidad y colores. Prefieren el negro y el blanco, de acuerdo al rito que van a practicar, pero aún no hemos descifrado lo relativo a la edad”. -Los buscan haciéndose pasar por adoptantes-, añade la presidenta de la Asociación Protectora de Animales del estado Táchira.

Se los están comiendo

—Nos hemos vuelto quisquillosos con eso de las adopciones. Se hace la selección del interesado y su perfil, se solicita y verifica la información antes de entregar el animalito -explica-. Esto no solo está pasando con los santeros, también existe un factor de desconfianza que se genera con la entrevista al adoptante, porque existen personas que los buscan para comerlos y, ante esto, también se mantiene una posición contundente de rechazo. Las personas cazaban los gatos con fines gastronómicos y ahora, como no los consiguen, intentan obtenerlos a través de los medios de adopción.

Varela Hernández recuerda que existen varios países donde se comen los gatos, y en América se refirió a algunos sectores de Perú, donde existe esa tradición. Una vez al año, por septiembre, se celebra el Miaustura, un festival gastronómico donde comen carne de gato, preparada de diversas maneras.

De momento, las autoridades sanitarias no realizan operativos de eliminación de perros y gatos, porque son necesarios. Los perros de la calle están despareciendo, y los sitios donde había gatos están solos.

“Las palomitas también desaparecieron, ya casi no se ven en las plazas y parques, hay muy pocas y no sabemos específicamente quiénes son los responsables. Pudiera ser gente de la calle, para comérselas o venderlas a restaurantes”, añade.

Para finalizar, Edith Varela Hernández dice: “A los zamuros también los están cazando; yo misma vi a un señor perseguir a un zamuro, cerca del Cuartel de los Bomberos, en la avenida 19 de Abril; lo agarró y se lo llevó. ¡Hasta eso hemos llegado!”, exclamó finalmente.

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