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Opinión

Conmoción

Por:

panorama

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Publicado: 8 de septiembre, 2019 — 10:31 a.m. (hace 1 mes)



Recientemente amanecimos bajo los efectos de una conmoción económica, política, social y subjetiva.   Una vez más nos sorprende una nueva alza de precios, suerte de derrumbe de los referentes económicos y, sobre todo, de la seguridad de la gente.

Ante la inseguridad, surgen explicaciones y  opiniones, interrogantes y dudas.  Expertos afirman que “nadie saldrá ileso”, señalando que  el impacto alcanzará sin distingo a todos los actores sociales.  Vaticinando que sufriremos “sin piedad” las consecuencias. Psicólogos afirman que se incrementarán  los casos de crisis de ansiedad,   estado mental de alerta constante  caracterizado por una fuerte inquietud, excitación y extrema inseguridad. No faltan las consabidas predicciones de un  estallido social. Se rescata el discurso del Constituyentista Julio Escalona, con motivo de la aprobación del presupuesto anual 2019,  denunciando la falta de sanciones para quienes violan los precios acordados y denunciando  una política «que viene fracasando».

El presidente Maduro anuncia reactivación del sistema de control de precios, exigiendo en calidad de “orden de pleno cumplimiento y de protección al pueblo” que se establezca de manera permanente, con información al pueblo.  La incredulidad circula en las  redes sociales. “Si los precios acordados, “no funcionaron en 2018, ¿Funcionaran esta vez?”, “¿Por qué no han funcionado nunca?”,” Lleva el sello del fracaso”;  “Tropezar con la misma piedra”,  “¿Una burla al   pueblo? y un “Habrá que tener fe”, suerte de plegaria, que nos conduce al terreno de la subjetividad.

El quiebre de la frágil estabilidad económica y del  control prometido, produce en la población  una  conmoción multidimensional caracterizada  por una fuerte reacción subjetiva, cargada de todo tipo de imaginarios en torno a la certeza del “desastre hiperinflacionario”.  La incredulidad viene acompañada de rabia, miedo, indefensión y desesperanza ante lo que nos avasalla y nos controla.

Ello nos obliga a indagar sobre nuestras subjetividades, la construcción de sentido,  la importancia atribuida a los hechos y como éstos nos afectan más allá del orden económico.

Es obligante reflexionar en torno a cómo la hiperinflación afecta nuestras emociones. ¿Cómo, en esta coyuntura,  comprender nuestras emociones?  ¿Cómo dominarlas o aprender a dialogar con ellas?

@maryclens

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