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Dejó su carrera como abogado en Argentina para hacer tours gratis en Barcelona y ahora gana el doble

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infobae

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Publicado: 23 de octubre, 2019 — 5:30 a.m. (hace 4 semanas)

Ezequiel Nerone se recibió a los 22 años hasta que una oportunidad laboral lo llevó a España y se desarrolló profesionalmente en una empresa jurídica. Hasta que una crisis existencial le cambió sus planes de vida y junto a un amigo fundó un emprendimiento turístico para conocer la ciudad catalana sin costo fijo.

Ezequiel Nerone diseñó cuatro propuestas de tours a pie por Barcelona, sin costo fijo

La cita es diaria, de lunes a viernes. Primero a las once de la mañana y después a las tres y media de la tarde en emblemática plaza Nova en Barcelona. El motivo, un tour a pie gratuito para conocer la ciudad catalana. Los anfitriones: Ezequiel Nerone y Facundo Falcón, dos socios argentinos creadores de Donkey Tours.

"Nací y me crié en Castelar, provincia de Buenos Aires. Mis amigos son los del colegio -Mariano Moreno- y de mi equipo de voley. Cuando terminé el secundario estudié derecho en la Universidad de Buenos Aires, a los veintidós ya estaba recibido. Me lo puse como meta , lo vi como una salida laboral. Hasta que tomé la decisión de viajar mi vida era muy rutinaria. Trabajo, facultad, casa, ni salía”, confiesa Ezequiel (39) a Infobae, desde Barcelona.

Quedó atrapado por la rutina, pero durante un viaje a Ushuaia en 2003 -hoy su lugar preferido en el mundo- conoció a una pareja de españoles. “Empezamos a hablar en el desayuno del hostel, ellos eran abogados. Había alquilado un auto para recorrer, y nos invitaron, con Cecilia, mi amiga, ni lo dudamos”, recuerda.

La amistad siguió en Buenos Aires, hasta que la pareja volvió a España. La vida de Ezequiel siguió la rutina laboral, sin grandes cambios . “Iba logrando todas mis metas laborales, entré como cadete y me convertí en asesor jurídico. Hasta que un día sonó el teléfono, y esa estructura quedó en el olvido”, apunta.

Esos amigos que había conocido en el sur argentino, Tony y Laura, eran dueños de una empresa y lo llamaron para ofrecerle trabajo en el área jurídico -comercial. “Necesitamos un abogado...pero ¡en Barcelona!’ me pidieron del otro lado del océano. Soñaba con tener una experiencia en el exterior pero no sabía si era el momento. Estaba viviendo con mis papás. Trataba de autoconvencerme para ir", rememora a la distancia.

-¿Tenías miedo de mudarte al exterior?

-Bastante. Dejaba mi familia, mis amigos de la infancia, del club para irme a otro país. Si bien en muchas cosas tienen costumbres similares yo todavía vivía en casa de mis padres y mis tres hermanos. Comunicarles a ellos la decisión fue otro obstáculo, pero me iba con algo seguro, sueldo y un lugar para vivir.

-¿Cómo fue el primer día en Barcelona?

-Me hospedé en la casa de mis jefes. En la empresa me encargaba de que se cumpliera la la ley de datos. En lo personal, me costó mucho, conocer gente, moverme por la ciudad . Imaginate que yo iba al mismo peluquero desde chico. Hay que que aclarar que en 2005 todavía no existía el Whatsapp por lo que establecer contactos era más difícil. La verdad que fue pasando el tiempo, y la adaptación fue cada vez más fácil. Ganaba 1500 euros, pagaba 400 de alquiler, con lo cual podía viajar por Europa que en definitiva era lo que tenía ganas. Me hice un gran grupo de amigos, que hoy son mi familia.

Durante los nueve años que trabajó como abogado en Barcelona aprovechó para conocer Edimburgo, París, Mykonos, Lisboa

Ezequiel tardó casi una década para darse cuenta que no era feliz como abogado. “Estuve nueve años en la compañía de mis amigos. Aprendí mucho, inclusive catalán, pero un día me desperté sin ganas de ir a trabajar, y eso se mantuvo en el tiempo. Estaba desmotivado y poco interesado en lo que hacía. Eso me generó una frustración y una crisis existencial muy fuerte”, confiesa.

-¿Y qué querías hacer?

-No sabía, ese era mi problema. Tomé la decisión de pedir un tiempo en el trabajo, les expliqué que no me sentía bien. Por suerte, el estado español te paga cuando estás de paro, eso me permitió seguir viviendo. Tuve que achicar gastos y lo primero que hice fue hacer terapia grupal. Iba todos los miércoles. En el medio me fui de viaje para despejarme, y encontré unos tours gratuitos, vi la felicidad de los guías y me emocioné con la idea . Pero tenía la dualidad, pensaba cómo voy a dejar de ser abogado para ser guía encima sin cobrar...

Trabajó desde los 20 años hasta los 33 como abogado

-¿Cómo surgió el cambio de vida?

-Después de un viaje. Le comenté a mi actual socio y amigo, Facundo, licenciado en Turismo, que había visto un formato innovador de guías free, que se dedicaban a hacer tours gratuitos. Mostraban los rincones de la ciudad, sin costo fijo y al final según el grado de satisfacción, los turistas dejaban su propina a voluntad. Yo soñaba con emprender pero me frenaba dejar mi zona de confort. Es duro dar un giro de vida en el exterior porque te hace falta esa red de contención.

-¿Y Facundo te apoyó en este emprendimiento?

Me incentivó, fue el motor que necesitaba para poder dar el salto. Me costó pensar que dejaba la abogacía para ser guía callejero . Jamás lo imaginé como salida laboral. Durante seis meses trabajamos de lunes a viernes de ocho a seis de la tarde. Diseñamos las cuatro opciones que brindamos y nos lanzamos.

-¿Por qué se llama Donkey Tours?

-El burro es el animal representativo de Barcelona. Nuestro logo es en azul y oro, los colores de Boca y Rosario Central, yo soy bostero y Facu de Central.

-¿Cómo fue ese primer tour?

-En la plaza Nova, el punto de reunión hasta hoy. Parábamos a la gente con nuestros paraguas amarillos (el color del club de boca, al que pertenece y Rosario Central el de Facundo) reunimos a ocho personas. Fueron las mejores dos horas de mi vida, descubriendo a pie cada rincón de esta ciudad. El intercambio con los turistas me motivaba, y el aplauso final inolvidable. Igual fue difícil hasta lograr los clientes. A veces llegamos a la plaza y no había nadie.

-A tus padres les costó la idea que te vayas a vivir a España con trabajo, y ahora dejabas tu carrera profesional para trabajar como guía free. ¿Cómo reaccionaron?

-Estaban preocupados. “Te vas a morir de hambre”, me decían. Pero al poco tiempo todo cambió, me vieron tan motivado que empezaron a creer en este sueño. Hoy me apoyan más que nunca. Me comentan que me ven muy distinto. Están muy orgullosos de mi logro.

-¿Podés vivir únicamente de ser guía callejero?

-Hay meses muy buenos, los de temporada alta -con grupos de 150 personas- y otros más flojos. En promedio gano 2500 euros al mes, si trabajo cuatro o cinco días a la semana, a veces bastante más. Cuando uno hace lo que lo apasiona, es imposible fracasar.

-¿Cuál fue la propina más generosa?

-50 euros.

-¿La mayor satisfacción de tu trabajo?

-Que los turistas repitan los tours. Me pasó que vuelvan con un amigo, hijo o padres . Los reencuentros son especiales. También se genera una comunidad, a fin de año voy de visita a Buenos Aires y uno de mis clientes me ofreció su casa en Mar de las Pampas.

(@donkeytours)

-¿Pensaste en llegar a Buenos Aires con tu emprendimiento?

-Con Facundo, nos gustaría expandir nuestro proyecto pro Latinoamérica, Brasil, Colombia y Argentina. Mucha gente no conoce su propia ciudad .

-¿Tu lugar preferido en Barcelona?

-El barrio judío y el barrio del Born, porque es bohemio y canchero.

-¿Qué hiciste con tu traje de abogado?

-Lo tengo guardado en el fondo del placard.

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