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El juego de la “víctima”

Por:

globovision

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Publicado: 21 de noviembre, 2019 — 16:31 p.m. (hace 2 semanas)



Cortesía/Referencia

Hay un distancia muy grande entre ser una víctima y hacerse la víctima, es importante distinguir la diferencia. En algún momento de la vida hemos desempeñado el papel de víctima de manera inconsciente y también consciente para obtener algún beneficio. Desde la infancia se pueden desarrollar patrones de victimización como medio para manipular, lograr acercamiento, inclusive para apartarse de personas o situación.

El rol de hacerse la víctima se presenta cuando la persona no puede enfrentar determinada situación que la considera amenazante o identifica que le hace daño al hacer frente. Por tanto, activa dos mecanismos para alcanzar la solución, la primera es asumir la posición de inferioridad o minusvalía para sensibilizar al agresor/situación o lograr beneficios emocionales para ganar la solidaridad de los demás.

En el fondo las personas que se hacen la víctima, con el tiempo la estrategia se revierte con graves consecuencias en las relaciones y en la visión general de las situaciones para su resolución.

La personas que se hacen la víctima se identifican claramente por su comportamiento y lenguaje. Se internan en un personaje vinculados al sufrimiento profundo, verbalizando que sus problemas son muy graves y mas importantes que los de los demás.

Con frecuencia buscan llamar la atención despertando la condolencia de los demás, son capaces de llorar fácilmente, expresarse lentamente, usan frases como; solo a mi me pasa esto, creo que voy morir, es muy grave mi situación, entre otras frases catastróficas.

Con frecuencia, la víctima reforzó el juego desde la infancia y ocurre cuando se ha desarrollado en un entorno desprotegido, crecer en un ambiente de compasión exagerada y creyendo que no tiene los recursos internos para resolver y enfrentar la vida.

No asumir sus responsabilidades tiene que ver con la creencia de incapacidad, debido a que la víctima evita con frecuencia y de manera consciente entrar en conflicto. El papel de víctima la sumerge en un estado de protección e invitando a que otros resuelvan o tomen el control.

De este modo, traslada la responsabilidad a otros, además es una oportunidad de oro para acusar a otros de sus desgracias. Frases recurrentes de quien se hace la víctima son nadie entiende, no se ponen en mi lugar, no reconocen mi esfuerzo, es una desdicha que no me entiendan, y así va evadiendo.

Quejarse puede convertirse en un habito de quien permanece en el rol de víctima, es una actividad que realiza en su esplendor, con una capacidad asombrosa de envolver la situación a su favor. Incorpora la magnificación de los hechos, generalización incluyendo la retórica de que hizo todo lo que estaba a su alcance, implementó cambios y a pesar, todo sigue igual. En realidad no realiza ningún esfuerzo por obtener otro resultado.

La victimización lo que busca es reforzar la baja autoestima, impidiendo identificar sus capacidades, inclusive minimizar sus esfuerzos o acontecimientos positivos de su vida, convirtiéndose en presa fácil con la creación de un círculo vicioso.

Para modificar este patrón y salir del esquema aprendido tendrá que iniciar el proceso identificando que realmente asume el papel de víctima y que amerita un esfuerzo para encontrar la objetividad que requiere para enfrentarlo. Lo indicado es buscar apoyo de un especialista de la salud mental que ayude en el proceso de cambio.

Inicialmente podrá revisar la objetividad, identificar todos los factores que rodean el acontecimiento. Hacerse preguntas evaluativas de la calidad, cantidad puede dar mayor claridad, por ejemplo: De lo malo hay algún aspecto positivo? Que otras posibilidades existen para resolverlo? Cuáles son los pro y los contras?

Otra estrategia importante es parar las quejas de manera consciente, sugiero escribir cuales son las más frecuentes y reencuadrar. Por ejemplo: “Me pasa lo peor” reestructurar la frase por “Lo mejor de mi día fue…” “No puedo con nada” reestructurar “Hoy pude hacer…”

El proceso de cambio es complejo, al igual que la manera como adquirió el rol, sin embargo no es imposible. Para generar cambios efectivos y consistentes es valiosa la empatía de los que están en su entorno, haciendo ver que la responsabilidad del cambio recae sobre la persona. En resumen, es hacerse responsable de su vida.

Deseo recalcar que la información no suprime la asistencia a un especialista o la ayuda profesional que requiere.

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