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Prostitución masculina: La ansiedad por la testosterona

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noticiaaldia

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Publicado: 6 de diciembre, 2018 — 13:43 p.m. (hace más de 1 semana)



¿El dinero puede hacerte feliz?

Para paliar la crisis en Venezuela y los altos costos algunos hombres venezolanos decidieron dedicarse a las acrobacias del placer fingido

En el mes de agosto 3 millones 029 mil 240 venezolanos abandonaron el país y dijeron adiós en búsqueda de un futuro mejor, pero también están los que se quedaron para luchar por el suyo sin importarle hacer lo que sea, por lo que a diario se levantan bajo los escombros de un sueldo mínimo y de esa cuesta arriba llamada crisis económica.

Esta situación socioeconómica ha hecho que más de uno piense en alternativas que le brinden beneficios monetarios adicionales, con el fin de poder medio pagar el alto costo de la vida. La mayoría de estos venezolanos han aprovechado sus destrezas para realizar trabajos informales sin separarse de la profesión para la cual se formaron y, que al menos les brinde un beneficio social.

A través de conocimientos empíricos se han ganado un nombre que les ofrece la posibilidad de llenar sus bolsillos de la devaluada moneda nacional y hoy le cuentan a Noticia al Día su secreto de cómo vivir en Venezuela sin las cadenas de un sueldo mínimo.

Desnudo, sin el uniforme de cajero

Entre esos tantos venezolanos está a quien llamaremos Estefano, tiene 27 años, su vida ha transcurrido entre las carencias de un humilde hogar, del que ha decidido salir. Optó por una beca para cursar una carrera en una universidad privada que no podía pagar, pero la perdió, sin embargo, con el sudor de su frente y de todo su cuerpo desnudo logró al tiempo culminar sus estudios y obtener su título de Contaduría Pública, desde ese entonces ha trabajado con lo que tanto le apasiona, los números, pero paralelamente vende su compañía.

A Estefano, como a millones de venezolanos, tampoco le alcanza el sueldo mínimo para vivir. Desde muy temprano asumió el reto de comenzar a trabajar como empacador en los supermercados hasta llegar a ser cajero cuando alcanzó la mayoría de edad, con cada quincena buscó no sólo ayudar a sus padres en los gastos del hogar, sino pagar las mensualidades en la universidad en la que estudió. Se ha caracterizado por practicar también deportes lo que lo ha mantenido en una excelente y atractiva condición física, a la que le sacó provecho, porque los fines de semana al ritmo de la música se desnuda ante las miradas de un público ansioso de testosterona.

“Tomar la decisión de quitarme la ropa por dinero no fue fácil, creo que nunca lo será, todavía siento mucho pudor a ciertas cosas, llevo casi ya cinco años haciéndolo, casi siempre son despedidas de soltera, a veces sólo a fiestas normales, en una noche puedo hacer hasta Bs. S 5000 por ‘show’ pero, es un trabajo al que hay que dedicarle tiempo, sobre todo ejercitar”, afirmó Estefano.

Co su 1,80 metros de altura, labios finos, nariz perfilada, musculatura marcada, sus 23 centímetros genitales y ojos color café este joven reveló que cada fin de semana era una situación distinta a la vivida, poco a poco el escenario de vida y las contrataciones colmaron su agenda, así como sus contactos telefónicos, quienes no eran otros más que clientes.

“Soy muy dotado y era imposible ocultarlo”

“Mis primeros show fueron muy complicados porque tenía dos pies izquierdos, pero el detalle es que el cuerpo me daba la seguridad de poder hacer cualquier cosa delante del público, así no fuese bailar, y verse sensual y sexual, al principio fue rudo. Podía jugar a someter, de hecho mi primer performance fue de policía, al tiempo agarré el paso (…) jugar con la mirada y el coqueteo fue parte del show. El problema era al quedarme en tanga, soy muy dotado y era imposible ocultarlo. La primera vez tuve hasta una erección, cuando el pene se me salió no tuve que otra cosa más que seguir y eso hizo que ese día la propina fuese más”, reveló entre risas Estefano.

Del Génesis erótico al Apocalipsis sexual

El baile exótico, como única actividad, no duró mucho. El sudor que a este joven le dejaba empapado el cuerpo después de desvestirse encontró otro provecho, y es que muchas veces fue absorbido por los labios  de su clientela.  Estefano reveló que podía sacarle más provecho a la situación y que fue en ese momento cuando encontró una alternativa que podía darle un dinero extra: sexo oral.

“Yo entré en este mundo por una clienta del supermercado que me gustaba mucho y que en un par de ocasiones pudimos llegar a hablar. Ella practicaba también el ‘striptease’. Al tiempo nos hicimos panas, ya no la admiraba por su cuerpo, sino como profesional, porque ya éramos compañeros de trabajo y compartíamos la pista de baile. A ella, en un show, una de las mujeres presentes en una despedida de soltera le dijo que me pagaría el triple de lo que ganaría esa noche si me dejaba besar el pene, y eso hice, no me quejo, era el último show esa noche no pudo terminar mejor y comenzó todo”, indicó Estefano.

Desde ese entonces a su currículo nocturno se le sumaron otras experiencias, ya no sólo era su actividad como el cajero de brazos marcados que hipnotizaba a quienes hicieran la cola en esa caja por una harina, sino la de caballero de compañía.



“Hay quienes pagan por solamente ser escuchadas, por abrazarlas y atenderlas”.

“La prostitución no es ni será fácil, ojo, no me estoy excusando, sé que este trabajo no es muy bien visto, pero tampoco me avergüenzo. He conocido gente bien, gente que ha estado mal y que solo buscaba un poco de compañía o de atención. Divorciadas, viudas, incluso hasta chamas menores que yo, que solo buscan sentirse atendidas (…) Sí, también los hay hombres, me han contratado para eventos de fiestas gais e incluso he llegado a bailar en algunas discotecas en Caracas (…) Aunque suene muy frío y egocéntrico me pagan por verme desnudo por ser un hombre que está bueno y por tenerlo grande”, reveló Estefano.

Este joven indicó que con el tiempo pasó del Génesis erótico al Apocalipsis sexual, a medida que pasaban los fines de semana las propuestas eran otras, hasta que se decidió y dio el siguiente paso: poner en oferta sus erecciones.

“El hombre no puede fingir, una erección no es de mentira, tiene que ser de verdad, hay que excitarse, en el caso de los hombres no es tan fácil como la mujer, nosotros debemos ser más selectivos. Yo escojo a quien le digo sí y a quienes no. Tiene que ser una clienta agradable, que me inspire, porque sí, cobro por sexo, pero es mi trabajo y tengo que hacerlo bien. Hay quienes pagan por solamente ser escuchadas, por abrazarlas y atenderlas, en cambio otras quieren que seas su esclavo, y algunas que seas su rey”, confesó.

La atención y encuentros se dan en reconocidos hoteles de la ciudad. También ha viajado por servicios, Valencia, Caracas y Margarita está entre las ciudades nacionales. Bogotá, Madrid y Miami entre las internacionales, en estas últimas ha disfrutado de las ganancias que precisamente no tienen el rostro de los próceres nacionales.

¡Apostillar el cuerpo! La prostitución también emigra

Las esperanzas y las ganas de quedarse en Venezuela se le agotaron, como a muchos, tanto que en las últimas fechas reveló que los cobros han tenido que ser en dólares y euros por la situación actual de la moneda nacional. Su último caminar erótico lo hará con sus botas negras de cuero talla 43, sobre la obra de Carlos Cruz-Diez en Maiquetía con una maleta sin mucho equipaje, apenas con su título y cuerpo apostillado.

“Ahora mismo hay más oportunidades afuera que aquí adentro, incluso para ejercer mi otra profesión, sé perfectamente que la juventud no será eterna, en eso estoy claro y es por eso que quiero abrirme campo en otro país, estudio ofertas (…) No, no creo dejar por ahora lo que hago, al menos mientras me establezco, supongo que algún día me voy a enamorar, tener mi familia y una cama fija en la que dormir todos los días”, finalizó.

Luis Fernando Herrera

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