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A 20 años del adiós a Enrique Urquijo, el secreto mejor guardado del pop español

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Publicado: 17 de noviembre, 2019 — 5:31 a.m. (hace más de 2 semanas)

Amigo de Joaquín Sabina e impulsor de la movida madrileña, el músico murió por sobredosis antes de cumplir los 40 años, dejando su marcada influencia en las nuevas generaciones de cantautores

Enrique Urquijo (DomingoJCasas / Grosby Group)

“Enrique aparecía por aquí, de madrugada y me pareció siempre el ser más dulce, más tímido, más sensible del mundo. Era para comérselo. Aquí venía y se podía quedar 48 horas. Hablaba poco, fumaba mucho, bebía mucho; yo también”, así recuerda Joaquín Sabina su amistad con Enrique Urquijo . No fue en la casa de Tirso de Molina del cantante, sino en un bar, donde Urquijo lo ayudó a componer uno de los temas más conocidos de su carrera, “Y nos dieron las diez” . Solo que Enrique también usó algunos versos de Joaquín, pero con algunas modificaciones y lo llamó “Ojos de gata” . Mismo comienzo y distinto final para estos dos artistas y sus dos canciones.

Urquijo ya estaba produciendo el nuevo álbum de su grupo, Los Secretos , y necesitaba sumar ideas. Sabina, una máquina de tirar frases y estribillos, le habría pasado un papel con dos estrofas escritas así nomás. “Fue en un pueblo con mar, una noche después de un concierto…”. A Enrique le bastó y le sobró ese papelito para terminar “Ojos de gata” en el taxi de vuelta a su casa y enseguida grabó el que sería su nuevo corte de difusión. Antes de plasmarlo en el estudio, el músico lo llamó a Sabina y le contó que esas frases ya tenían destino y Joaquín le respondió que él también les había encontrado lugar.

“Y nos dieron las diez” entró en el exitoso disco Física y química (1992) y fue su hit. La canción de Enrique, en Adiós tristeza (1991), el álbum más vendido de su segunda banda, la más fructífera, Los Secretos. Ambos músicos se conocían de haber coincidido en la década del 80, los dos formaron parte de “la movida madrileña”. Pero fue en 1991 cuando Enrique y su road manager, Pedro Rodríguez Almeida, se cruzaron con Joaquín en ese bar de la capital española donde sucedió la magia de la creación. Puede que haya habido roces, pero los dos artistas siguieron siendo amigos hasta que el segundo de los hermanos Urquijo murió de un modo triste y apresurado.

Los Secretos cantando "Ojos de gata"

“Cuando sentía el hormigueo de la desesperación, recurría al alcohol, la heroína, la cocaína o los tranquilizantes (en ocasiones, todo a la vez) para conseguir una especie de muerte efímera” , cuenta el periodista Miguel A. Bargueño en la biografía de Urquijo a la que llamó “Adiós tristeza” (2005), igual que el disco más conocido de Los Secretos, el del tema que inspiró Sabina. Enrique había tenido una infancia feliz y en la adolescencia, rodeado de sus hermanos y de talentosos amigos, forjó las bases del pop rock español que aún le rinde pleitesía.

Mientras cursaban la escuela secundaria, los hermanos Javier, Enrique y Álvaro Urquijo, que venían con una potente cultura musical desde su casa, donde escuchaban jazz y sus padres les habían regalado una guitarra, conocieron a José Enrique Cano (alias Canito) que también estaba coqueteando con la música. Así empezaron a ensayar y le dieron vida a Tos, su primer grupo. En 1978 tocaron en el Ateneo Politécnico de Prosperidad, uno de los lugares claves de “La Movida”. En esa sala y en esa época, un jovencísimo Pedro Almodóvar filmó Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, su primera película comercial. El cine, la música y la juventud en general estaban en ebullición. Madrid era un fuego y a Enrique Urquijo no le importaba quemarse.

Fundamentales en esta escena desfachatada y colorida, para el último día de 1979 varios grupos del momento organizaron una súper fiesta que terminó a eso de las 6 de la mañana del Año Nuevo. Los Tos y otros amigos que se encontraban allí decidieron seguir con el festejo en una casa de las afueras de Madrid. La celebración terminó abruptamente y la década del 80 comenzó salpicada de sangre: el auto en el que viajaba Canito fue impactado por otro vehículo que perdió el control. El músico murió días después, mientras estaba internado en el hospital.

Enrique Urquijo (Youtube)

Para muchos españoles, el concierto en homenaje a Canito -que se llevó a cabo unos meses más tarde- fue el puntapié de La Movida, ese movimiento contracultural que explotó en la España de la transición, mientras salían de la dictadura de Francisco Franco y entraban en democracia. Tos se había transformado en Los Secretos y Urquijo, aun marcado por la tragedia de su amigo muerto, comenzó a paladear el éxito y el reconocimiento, pero seguía siendo un bohemio.

“Enrique y sus hermanos empezaron a probar las drogas en 1981. La heroína había entrado con fuerza en toda la comunidad de músicos a mediados de los años 70, y dentro del círculo de la nueva ola estaba a la orden del día”, explicó Miguel A. Bargueño. Drogarse era normal y los Urquijo no fueron la excepción. Las drogas duras afectan rápidamente a quien las consume y también rápidamente, Enrique se dio cuenta de que quería salir de ese espiral enfermizo.

Entrevistado en 2018 por el diario español La Razón, Javier, el mayor de los Urquijo (que dejó Los Secretos en 1986) habló también sobre sus propios problemas con la adicción a las drogas: “Nadie sabía entonces dónde nos estábamos metiendo. Yo empecé con la heroína y luego con la coca, pero tuve la suerte de casarme con Susana, una mujer excepcional, que me salvó la vida sacándome de toda esa mierda”.

Mientras Los Secretos ganaban reconocimiento en España, Urquijo se iba enganchando cada vez más hasta que, en 1983, decidió dejarlo. Públicamente se hablaba del tema, pero los médicos no sabían cómo tratarlo y el músico empezó a visitar psiquiatras que no tenían la menor idea de lo que era ayudar a un adicto . “A Enrique nunca le conocí un enemigo, era una especie de santo laico, un alma del cielo”, supo decir su amigo Sabina, destacando la híper sensibilidad que caracterizaba al artista.

"Pero A Tu Lado", de Los Secretos

Convivió con sus demonios todo lo que pudo y en el camino no dejó de hacer música con Los Secretos y -a partir de 1993- con Los Problemas, una banda paralela, con la que grabó dos discos de estudio. Su alegría más grande fue la llegada de su hija María, en 1994, producto de su relación con Almudena Navarro Barrio. Para ella fueron sus versos y su último aliento, el de la noche del 17 de noviembre de 1999, en una vereda del barrio de Malasaña, donde apareció sin vida. Las calles de Madrid fueron su escenario habitual y también el lugar en el que encontró la muerte. Una sobredosis de alcohol y drogas acabó con él a los 39 años de edad.

Dos décadas después, su hermano Álvaro sigue al frente de Los Secretos y prepara este domingo 17 un concierto en su memoria bajo el nombre “Desde que no nos vemos” en el Wizink Center de Madrid. Más de 20 artistas españoles e internacionales entre los que se cuentan Amaral, Rozalén y Alejo Stivel (Tequila) compartirán escenario con la banda de Enrique, en un evento totalmente solidario. Con la recaudación de las entradas vendidas se espera conformar una fundación que lleve su nombre y que se ocupará de donar esos fondos a distintas ONG, bajo la gestión de María, la hija que Enrique dejó cuando ella tenía cinco años.

Aquella niña, hoy convertida en mujer, le devolverá el honor a su padre, el que le escribió los versos más tristes y profundos que una hija pueda recibir, en la canción publicada como single en 1996, “Agárrate de mí, María”: “Te juré que había cambiado y otra vez te mentí, estoy como antes colgado y por eso vine a ti. Agárrate fuerte a mí, María, agárrate fuerte a mí, que esta noche es la más fría y no consigo dormir”.

"Agárrate de mí", María, de Los Secretos

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