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GERSON REVANALES: El Caso Pertamina

GERSON REVANALES: El Caso Pertamina

El Caso Pertamin

 ***La preservación de PDVSA a futuro es un dilema, ante la posibilidad de continuar con el modelo de rentismo petrolero.

 

Balcón del ciudadano – Gerson Revanales

El qué hacer con la industria petrolera se ha convertido en el gran dilema. Hasta se podría pensar en el dilema que se planteó Blaise Pascal sobre la existencia de Dios, basado en la creencia de que su existencia es una cuestión de azar, bajo el argumento de que, aunque no se puede asegurar la existencia de Dios, lo racional es apostar que sí existe. “La razón es que, aun cuando la probabilidad de su existencia es mínima, tal pequeñez sería compensada por la gran ganancia que se obtendría si existe, o sea, la gloria eterna. Así mismo, muchos se plantean el dilema sobre la preservación de PDVSA como un dilema ante la gloria eterna de la posibilidad de continuar con el modelo de rentismo petrolero.

Las más prestigiosas escuelas de economía y negocios en sus programas estudian dos casos emblemáticos, relacionados con el uso ineficiente de los recursos petroleros: la Enfermedad Holandesa a finales de los 50 y el caso Pertamina

La Enfermedad Holandesa se refiere a los efectos nocivos derivados de un aumento significativo en las entradas de divisas a un país con la subsecuente reducción de la tasa de cambio. En Holanda, a raíz del descubrimiento de grandes yacimientos de gas en Groningen en el Mar del Norte, tuvo consecuencias gravísimas sobre el aparato productivo; las finanzas del Estado; destape de la inflación; la entrada incontrolada de Inversión extranjera, buscando donde pescar, al no existir planes ni programas para asimilar los repentinos ingresos extraordinarios. El efecto real de la enfermedad holandesa se manifestó en el sector industrial, en particular en el sector exportador, ya que debido a los altos costos de producción interna era más fácil importar que producir. El problema viene después de que pasa el boom y caen los precios del producto que se exporta haciendo los efectos de la enfermedad holandesa dolosamente visibles, mostrando bajas tasas de crecimiento derivada del deterioro de los demás sectores productivos, así como aumentos en la tasa de desempleo y una alta correlación de la tasa de cambio entre la moneda local y la divisas. En nuestro caso no fue el descubrimiento de yacimientos; sino de una botija llamada PDVSA que acabó con el sector industrial, convirtiéndose la Enfermedad Holandesa en tierra fértil para la corrupción.

El caso de Pertamina en Indonesia. Durante la dictadura militar del general Suharto (1966-1998) se encontraba al frente de PERTAMINA otro militar, el teniente general Sutowo, quien, siguiendo la consigna del proyecto de un “Nuevo Orden” que impulsaba el dictador Suharno, gerenció la empresa como una institución generadora de ingresos para financiar proyectos de orden populista, vinculados a miembros de las fuerzas armadas y amigos del gobierno. Para el general Sutowo, PERTAMINA estaba concebida como una compañía para financiar programas fundamentales del “Nuevo Orden”; versión indonesa de lo que hoy es el siglo XXI y el nuevo hombre socialista. Como consecuencia del alza de los precios petroleros a causa del conflicto árabe-israelí de 1973/74 se produjo un sustancial ingreso de divisas. La mayoría de esos recursos, como en Venezuela, fueron al desarrollo de macro proyectos faraónicos poco rentables y alejados de los objetivos básicos de la empresa como ente productor de hidrocarburos. Fue así como PERTAMINA se expandió hacia la diversificación y expansión, generando más de 20 subsidiarias y asociaciones en varios sectores como compañías de seguros, desarrollos turísticos, plantas televisoras como Tele Sur, ferrocarriles similares al sueño ferroviario de Giordani, construcción de viviendas, todas actividades fuera del sector gasífero y petrolero.

Una de las diferencias con Indonesia es que los recursos que entraron a Venezuela ni siquiera se convirtieron en proyectos. Se convirtieron en sal y agua en las manos de la corrupción. En el año 1998, PDVSA llegó a ser la cuarta empresa en el mundo en capacidad de refinación, capaz de procesar 3,3 MM b/d de petróleo. Por esos años administraba 24 refinerías en todo el mundo, 18 de ellas en el exterior y 6 en el país. Para 2019 solo administra 11 refinerías 6 en el país, 3 en EE.UU. y 2 en las islas del Caribe

El fracaso del siglo XXI contiene el génesis para escribir el tercer caso de “Lo que no debe hacerse para destruir una empresa”. PDVSA, después de haber sido la tercera o cuarta empresa petrolera del mundo, acabarla tristemente importando gasolina. En una oportunidad un alumno me dijo: “si a los comunistas y socialistas se les daba para administrar las arenas del desierto la acababan”.

En definitiva, sufrimos de los males donde la política, la corrupción y la mala gerencia acabaron con una de las empresas más exitosas de la industria petrolera en el mundo. Con ello podemos escribir el Caso PDVSA de cómo llevar a un país al holocausto.

Fuente de TenemosNoticias.com: elnuevopais.net / J. Gerson Revanales M

Publicado el: 2020-05-30 06:00:02
En la sección: Columnistas – El Nuevo País

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