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J. GERSON REVANALES: Paciencia como estrategia

J. GERSON REVANALES: Paciencia como estrategia

Paciencia como estrategia

 ***Con la libre circulación del dólar, el gobierno perdió la guerra económica.

Balcón del Ciudadano – J. GERSON REVANALES

Sin duda, el discurso de Trump sobre el Estado de la Unión fue altamente polémico en un Congreso dividido en cuanto a: si el 45 presidente de los EE.UU. cometió crímenes y delitos menores y el merecido desplante a la señora Pelosi, quien por lo visto pretendía cínicamente (luego de liderar el “impechment” contra el presidente Trump) que el catire le diera la mano. Aparte de este teatral espectáculo, propio de la comedia picaresca española, uno de los momentos más resaltantes en los 80 minutos del discurso fue el tiempo que dedicó a Venezuela, a Guaidó y a su compromiso con la democracia.

Colocar el tema de Venezuela en su “Mensaje a la Unión” lleva un anuncio o una gran advertencia, como lo prefiera leer la sala situacional cubana. El hecho de darle la misma importancia a Guaidó que a la neutralización del general Soleimani, comandante supremo de las fuerzas terroristas de Irán, a las exitosas negociaciones con Corea del Norte o el inconsulto Plan de Palestina, son elementos para considerar que Trump está comprometido con la restauración de la democracia en Venezuela; pero no como muchos piensan que será al estilo de la diplomacia de las cañoneras, como caracterizaba al profesor José Herrera Oropeza (Cheíto) sino con una guerra silenciosa sin echar un tiro, que es la diplomacia coercitiva, la cual requiere de la paciencia, no del bíblico patriarca del antiguo testamento Job, sino de la “Paciencia Estratégica” de Obama, la cual (en principio) pareció ser un fracaso puesto que Corea del Norte siguió su desarrollo nuclear; el gobierno Cubano se sintió triunfador con el restablecimiento de relaciones y el chavismo en consecuencia se fortaleció.

Al respecto de lo que era la “Paciencia  Estratégica”, el Jefe del Comando Sur, el almirante Faller, ante las insistencias de algunos grupos radicales declaró que se requiere de “una cierta paciencia estratégica” para ver los resultados de las sanciones aplicadas por la Casa Blanca, para lo cual recomendaba tener paciencia. En esta misma línea, el exembajador en Venezuela Brownfield fue aún más taimado al manifestar: “hay que tener paciencia estratégica para dar tiempo a que las sanciones y medidas de Washington contra el régimen hagan su efecto devastador”.

Aterrizando sobre lo que significa e implica la “paciencia Estratégica”, Washington ha venido aplicando una serie de medidas de presión en su estrategia: Su coctel va desde las declaraciones en diferentes tonos y niveles jerárquicos de la administración Trump, tanto de civiles como de militares dirigidas a desconcertar al régimen. Desde las diplomáticas con la participación en la Cumbre antiterrorista en Bogotá, mediáticas como su participación en Davos y las palmaditas sobre el hombro de Guaidó al ingresar a la Casa Blanca”; las militares con incursiones aéreas y navales; hasta las económicas y financieras con el fin de buscarle una salida digna y negociada al régimen. En esta estrategia, algunos de los objetivos inmediatos han sido la congelación y confiscación de las cuentas bancarias de los jerarcas, testaferros, bolichicos y nuevos bolichicos, asiduos comensales de los restoranes, invadiendo con sus camionetotas las aceras del Este de Caracas, todo a expensas de los dineros públicos.

La estrategia de darle tiempo a la paciencia, si en un principio pareció un fracaso, como decimos en criollo, Ésta le está acabando el carburo al gobierno, llevándole a buscar salidas desesperadas como los Dacazos, los Bodegones, el ilusorio petro o la venta por debajo de la mesa de PDVSA para proveerse de algunos dólares, operación de la cual ya fueron advertidas algunas empresas interesadas como Rosneft PJSC, de Rusia; Repsol, de España, y Eni SpA de Italia; de lo no conveniente de comprar a precio de gallina flaca, la gallina de los huevos de oro.

El cierre de gira de Guaido esta semana fue grandiosos: el recibimiento en la Casa Blanca; la larga ovación de los Republicanos y Demócratas en el Congreso de los EE.UU y su reunión en la OEA, al final son los resultados de una “Paciencia Estratégica”, donde ni las invasiones ni las improvisaciones tienen cabida. Solo hay que tener paciencia para ver como el régimen va desmoronándose, perdiendo la sindéresis de la gobernabilidad. Es inverosímil que un gobierno que se dice anti imperialista y chavista haya acabado con el bolívar para dar paso al dólar victorioso de Trump.

Fuente de TenemosNoticias.com: elnuevopais.net / J. Gerson Revanales M

Publicado el: 2020-02-09 06:00:55
En la sección: Columnistas – El Nuevo País

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