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la fiesta de una oposición dividida en Caracas

la fiesta de una oposición dividida en Caracas

  • La oposición no logró conquistar la Alcaldía del municipio Libertador, que permanece en manos del oficialismo. La MUD meditó en silencio la caída de Tomás Guanipa en Caracas entre las gaitas de UNT por la victoria de Manuel Rosales en Zulia. Mientras, del otro lado del río Guaire, Antonio Ecarri también recibió con aplausos el ser ahora la segunda fuerza opositora en la capital. En esta crónica, el equipo de El Diario reconstruye la jornada electoral en cada uno de los comandos de campañas

Faltan 10 minutos para las 7:00 pm del domingo 21 de noviembre y Antonio Ecarri Angola se para detrás de la tribuna, con más militantes a su lado que cámaras frente a él. El candidato a la Alcaldía de Caracas por la Alianza del Lápiz fue contundente y enfático en su exigencia a los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE): “Tienen que cumplir la ley y ordenar el cierre de los centros de votación”. 

De acuerdo con la Ley Orgánica de Procesos Electorales, las mesas sin electores en cola debieron cerrar a las 6:00 pm; sin embargo, 50 minutos después, muchas permanecían abiertas a pesar de que sus entradas estaban totalmente desoladas. No era algo nuevo. Ya el CNE, desde la época en la que Tibisay Lucena ejercía la presidencia del ente, había adquirido fama de postergar el cierre de mesas como por puro capricho hasta altas horas de la noche. Los comicios regionales y municipales del 21 de diciembre de 2021, organizados ahora por el también oficialista Pedro Calzadilla, tampoco fueron la excepción.

Luego de pedir tres veces a lo largo de su discurso el cierre de mesas, Ecarri se retiró a su oficina. Permaneció allí un largo rato con su equipo, mientras afuera el ambiente era completamente de oficina. El comando de la Alianza del Lápiz queda en un piso alto de la torre América, en El Recreo. Desde allí se tiene una amplia vista de la Autopista Francisco Fajardo, y zonas del municipio Baruta como Bello Monte y Las Mercedes, cuyos nuevos edificios en la noche brillan en un espectáculo de luces led como emblema de la burbuja de confort que yace al otro lado del río Guaire.

A varios kilómetros de allí, en la sede del partido Un Nuevo Tiempo (UNT), ubicada en Los Palos Grandes, Miranda, representantes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) esperan por los resultados de las elecciones regionales y municipales. El escenario es bastante similar al comando del Lápiz, aunque durante varios meses fueron muchas las diferencias que los separaron.

En el patio trasero de la “casa azul”, como le dicen al lugar, pocos sueltan el celular; parecen tener información valiosa que secretean entre ellos. Son las 7:00 pm y un hombre grita al teléfono dando indicaciones. “Dile a los guardias que el Consejo Nacional Electoral acaba de publicar en su página web y en Twitter que los centros en los que no haya gente votando, deben cerrar”. Luego de un breve silencio, insiste con la orden: “no, no pueden dejarlo abierto. Vas a tener que poner carácter y decir que lo cierren inmediatamente”. De nuevo el silencio y, segundos después, se da por satisfecho con la respuesta que recibe del otro lado: “¿Ya cerraron? Ok”. Tranca la llamada. “¿Qué creen que ellos, pues, que nos vamos a dejar joder?”, sentencia.

Foto: Víctor Salazar / @Vaskdc

La sede de UNT es lo más parecido a un comando de campaña, aunque está muy lejos de serlo. A pesar de que hay carteles que pregonan la unidad, hay de todo menos eso. Salvo algunos candidatos a concejales –Gabriel Santana y Evelyn Pinto (Chacao) y Hayber Farías (Sucre) pasean inquietos por el lugar–, aquí los grandes candidatos brillan por su ausencia. De Tomás Guanipa, candidato de la Unidad a la Alcaldía de Caracas, por ejemplo, no se sabe mucho más que los rumores que señalan, a esa hora, que perdió “por paliza” ante Carmen Meléndez (chavismo), como diría uno de los partidarios de UNT mientras revisaba su celular. Horas antes su equipo de prensa había dicho a El Diario que, pasadas las horas, Guanipa llegaría a la sede de UNT. Nunca sucedió.

Una de las últimas apariciones públicas de Guanipa había sido al momento de su votación. Casi a las 11:00 am llegó al Colegio La Concepción de la urbanización Montalbán, en una zona de clase media al suroeste de Caracas. Tras saludar a sus conocidos y tomarse varias fotografías, se tocó el bolsillo y sonrió. Dijo que se le quedó la cédula, el único documento necesario para votar. Al principio todos se rieron creyendo que se trataba de un chiste, pero luego se percataron de que era real, cuando envió a un motorizado a buscarla. 

En ese momento todos los factores hacían parecer que sería el candidato ganador, o al menos, el que llegaría segundo. Desde el foco de la prensa hasta el apoyo de los ciudadanos, quienes lo abrazaban entusiasmados. “En este colegio jamás ha ganado el chavismo”, le dice una mujer con orgullo, y en efecto, mantuvo su palabra. Con 522 votos, fue uno de los pocos centros en los que Guanipa quedó en primer lugar. Pero fue, muy probablemente, el único lugar en el que lo darían como ganador durante el resto del día.

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Celebrar aún en la derrota: la fiesta de una oposición dividida en Caracas
Foto: Víctor Salazar / @Vaskdc

En una pared negra del comando de campaña de Ecarri están pintados Arturo Uslar Pietri y José Rafael Revenga​, pupilo del reconocido intelectual y mentor de Ecarri. Ambos supervisan dos filas de cuatro mesas cada una, donde un grupo de jóvenes se mantiene concentrado en una tarea. Algunos con laptops, el resto con sus celulares, recogen los reportes de los testigos de mesa del partido en todos los centros de Caracas. Anotan en libretas todo, desde irregularidades e incidentes con las máquinas, hasta la lista de centros que ya cerraron o la logística de la cena.

Cada quien parece en lo suyo. Los jóvenes recibiendo llamadas y escribiendo, mientras un par de muchachos andaba de aquí para allá. Del otro lado de la sala, un montón de sillas vacías salvo por un grupo de cuatro mujeres mayores que conversaban tranquilamente. Todas eran maestras jubiladas, a tono con la línea de Alianza del Lápiz de tener como bandera la educación, pero también exmilitantes del partido de izquierda Movimiento al Socialismo (MAS), fundado por Pompeyo Márquez y Teodoro Petkoff en 1971, y muy vinculado con la lucha sindical del gremio docente.

La sede de UNT, hasta ese momento, también se ha convertido en una especie de call center: llamadas van, llamadas vienen. Acá no hay maestras: Además de Santana (Primero Justicia), Farías (Voluntad Popular), y Pinto (Acción Democrática) y de los innumerables militantes de UNT, no había en la “casa azul” muchos de los altos representantes de los distintos partidos que conforman la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), a excepción de Stalin González, de UNT, quien seguía la jornada desde el segundo piso de la quinta junto a Ángel Palmeri, secretario de organización de ese mismo partido. De AD también estaba Ivlev Silva, exsecretario juvenil del partido.

Foto: Víctor Salazar / @Vaskdc

Tampoco sobraban los periodistas: no más de 15, contando a los camarógrafos de los canales de televisión nacionales, quienes esperaban en un pequeño salón dispuesto para las ruedas de prensa.

A las 8:00 pm se produce el primer –y prácticamente único- gran movimiento en la sede azul. Juan Carlos Caldera y Manuel Rojas Pérez, representantes de la MUD ante el CNE, salieron a dar declaraciones. ¿El “carómetro”? Ambos lucen muy serios, sin un atisbo de emoción en su rostro. La prensa, dispersa en el lugar hasta ese momento, se aglomeró para grabar el momento. Los voceros se abstienen de vaticinar resultados ni hacen referencia a la “abstención”, una de las palabras que ya empezaban a sonar con más fuerza en el patio -“se habla de un 40 %”, había dicho uno de los candidatos a concejales-. Caldera toma la palabra:

“Nos hicimos presente, en la hora que correspondía ante el CNE, para exigir el cierre de los centros (de votación) y lamentablemente no pudimos pasar del lobby. Es increíble que el Consejo Nacional Electoral haga una especie de gueto, de espacio reservado para los partidos políticos, y no se nos permita el acceso, ni siquiera subir a la oficina de los rectores. Eso está ocurriendo hoy en Venezuela”.

Durante la rueda de prensa, Caldera manifiesta lo que ya en las redes sociales era público y notorio. El chavismo activó su maquinaria en todo el país y, con la complicidad del CNE, mantuvo abiertos varios centros electorales en distintos lugares del territorio nacional. “Yo me pregunto: ¿por qué en Vargas todavía hay centros abiertos?”, dijo Caldera. Vargas también era otra de las palabras que más se escuchaban afuera: “está peleado”, decían algunos, mientras que otros iban más allá: “se ganó Vargas”. Y así con Barinas y Cojedes, a los cuales también se refirió Caldera. “El reporte que tenemos es que en la mayoría de los estados es que en este momento, sin ninguna justificación, hay centros abiertos”, adelantó.

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Celebrar aún en la derrota: la fiesta de una oposición dividida en Caracas
Foto: Víctor Salazar / @Vaskdc

Alrededor de las 10:00 pm, todavía no hay señales de vida en el CNE, pero ya en el comando de Ecarri los primeros números circulaban de chat en chat, entre llamadas, como información importante y clandestina. Era la hora de los exit polls y los contactos con comandos de otras ciudades para ir revelando el panorama. Y no era nada esperanzador. “Vamos perdiendo”, dice un joven de lentes seriamente por teléfono mientras camina hacia la ventana. Un silencio de miradas fijas en los reportes permea la sala, donde solo se escuchan dos televisores. “Mira, ahora es que nos vienen a pasar”, dice una chica de rizos al ver en una de las pantallas a Ecarri pedir el cierre de los centros, tres horas después de su alocución. Ya efectivamente los centros estaban cerrados y comenzaba el proceso de totalización.

Desde el comando no tienen dudas de que la abstención fue la principal causa de la derrota no solo en Caracas, sino en todo el país. Ecarri señala que sus proyecciones le daban ganador solo si la participación en la capital superaba el 50 % de electores; sin embargo, desde el momento en el que supieron que sería de 36,32 %, sabían que ya no quedaban muchas esperanzas. “Con estos índices hasta (Manuel) Rosales la tendrá ruda en Zulia”, comenta un hombre con chemise del Lápiz mientras ve su celular.

En la sede de la MUD también sacan cuentas. En una de las varias salas que hay dentro de la casa, sin acceso a la prensa, un grupo de personas verifica los “chorizos”, como coloquialmente le dicen los equipos electorales de los partidos a las actas de escrutinio, por ser una cadena de papeles. “¿Cómo estuvo eso?”, le preguntó una persona a una de las mujeres encargadas del conteo. Abrió los ojos en señal de preocupación. “Mal. Hay resultados muy locos”, respondió. Pasaban las 10:30 pm. Otra fue mucho más coloquial en su respuesta: “medio palo”, le dijo a otro de los curiosos.

Poco a poco comienza a llegar más gente al comando del Lápiz. Muchos habían estado en las calles como testigos de mesa, otros supervisando el voto desde las calles. Aparece Eric Daniel Ondarroa, secretario general del partido, también Frederick Villegas, secretario general del movimiento Centrados en la Gente, uno de sus principales aliados en las regiones. Vestido con un saco morado y camisa fucsia, el exdiputado Ismael León se pasea entre las mesas en absoluto silencio.

Celebrar aún en la derrota: la fiesta de una oposición dividida en Caracas
Foto: Cortesía

Cuando cierra el último centro de votación de Caracas, los jóvenes que reciben las llamadas se relajan, algunos conversan animadamente a pesar de estar trabajando desde las 7:00 am; otros aprovechan la llegada del transporte para irse a casa. Poco a poco el ambiente de oficina cambia por uno de fiesta, aunque sea para celebrar una derrota. Los jóvenes comen cachitos con té mientras suena música desde una computadora.

En una mesa, una gran montaña de “chorizos” da testimonio de la jornada. Villegas y otros miembros del equipo electoral todavía los chequean y monitorean en tiempo real la totalización en una laptop. De vez en cuando lanzan noticias desde las regiones como que ganaron una alcaldía, o que su candidato se mide reñidamente con el de la MUD. Sigue llegando gente. Ahora es Nicmer Evans, periodista y líder del partido Movimiento por la Democracia y la Inclusión (MDI), lo acompaña el activista de la parroquia Catia Saverio Vivas, quien enseguida felicita a Ecarri por su segundo lugar y asegura que han salido de una de las dos dictaduras que somete al país. Por la segunda, se refiere a la oposición.

Mientras todos estaban en sus propias conversaciones, las pantallas en la sala principal enfocan la baranda del CNE. Una joven se da cuenta y dice en voz alta que ya los rectores están por salir. Efectivamente aparecen caminando pausadamente, bajando las escaleras hacia la mesa.

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Celebrar aún en la derrota: la fiesta de una oposición dividida en Caracas
Foto: Raúl Castillo

El alboroto se convirtió en silencio. El ambiente disperso se volcó en un punto máximo de concentración. Son las 11:50 pm y después de tantas horas de espera, Pedro Calzadilla, presidente del CNE, sale ante las cámaras para ofrecer el primer boletín con los resultados de las elecciones. Justo al lado de la pequeña sala de prensa, poco más de 20 personas (en su mayoría jóvenes), entre militantes y candidatos a concejales, se aglomeran frente a un televisor para seguir la alocución. Unos pocos se sientan, el resto está de pie. Algunos sacan sus teléfonos y graban el momento.

En el el comando de campaña del Lápiz, entretanto, Ecarri escucha a Calzadilla recostado de una de las inmensas ventanas de esquinas redondeadas, mientras sus ayudantes, en su mayoría muy jóvenes, se sientan en el piso frente a una de las pantallas. Parece una clase de escuela viendo un video educativo.

Habla Calzadilla: con 90,21% de las actas escrutadas, la participación fue de 41,80 %, y la abstención de 59,2 %. En la sede de UNT, aunque la cifra de abstención era un secreto a voces desde hacía varias horas, se lamentan al escucharlo de la voz de Calzadilla. Otros encogen los hombros, en señal de que ya lo habían advertido.

-Caracas: con 36,32 % de participación, Carmen Meléndez (PSUV) 58,93 % de los votos. En segundo lugar Antonio Ecarri (Lápiz) con 15,54 %. De tercero, Tomás Guanipa (MUD), 11,43 %.

En la “casa azul”, los resultados en la capital estuvieron lejos de caer como un balde de agua fría; dentro de todo, era algo que ya todos esperaban. Aun así, algunos sueltan risas irónicas al escuchar el nombre de Ecarri después del de Meléndez. “Qué bolas, Guanipa tercero”, dijeron algunos. Otros, recostados de la pared, cierran los ojos y aprietan los labios lamentándose por el resultado.

El panorama es radicalmente diferente del otro lado. Cuando el rector menciona primero a Meléndez como ganadora, tampoco hay sorpresa. Es al momento de escuchar el nombre de Antonio Domingo Ecarri Angola, del partido Alianza del Lápiz, que los gritos y expresiones de júbilo estallan. Todos se acercan a abrazarlo y felicitarle como si hubiese sido una victoria aplastante. Celebran esos 95.045 votos (15, 54 %) no como un segundo lugar, sino como la consolidación del movimiento independiente ahora como segunda fuerza política en la ciudad, por encima incluso de los partidos tradicionales de la oposición.

Celebrar aún en la derrota: la fiesta de una oposición dividida en Caracas
Foto: Jordan Flores

-Cojedes: con una participación de 53,87 %, Alberto Galindez (MUD) 48,33 %. Lo siguió Nosliw Rodríguez (PSUV), con 54.446, para un 37.35 %.

En las quinielas del –no- comando de la Unidad, Cojedes estaba en la lista de ganables. Apenas Calzadilla mencionó el estado, unas dirigentes sacaron el teléfono para grabar. Con los resultados, la efusividad fue total. Unas pegan un salto de la emoción. Los aplausos se extienden por varios segundos. “¡Soy gobierno, carajo!”, gritó una dirigente. El momento va directo a sus historias de Instagram. Pero no hay demasiado tiempo para celebrar. Pronto piden hacer silencio y seguir escuchando los resultados. 

En el comando de Ecarri, muchos jóvenes ponen auténticas caras de confusión al escuchar el resultado. Solo los miembros mejor informados del equipo sabían de antemano el giro del estado tradicionalmente chavista.

Foto: Jordan Flores

-Lara: con una participación de 40,8 %, Adolfo Pereira (PSUV) 46,31 % de los votos. Henri Falcón (AP), 41,34 % y Luis Florido (MUD) 7,33 %.

Al escuchar el estado Lara de la voz de Calzadilla, hubo un desinterés generalizado en la sede de UNT. “Next”, dijeron en broma algunos de los militantes, previendo la victoria del chavismo. Pero el enfrentamiento con Henri Falcón es tal, que al conocer que cayó derrotado unos lanzaron un aplauso en un claro gesto sarcástico. 

En el comando del candidato para la Alcaldía de Caracas, un miembro del equipo pide silencio, escucha con atención las palabras lentas de Calzadilla hasta escuchar el índice de participación y da un manotazo al aire. “Perdió” dice incluso antes de que el rector termine de proclamar la victoria del candidato del PSUV. De hecho, con cada estado con un porcentaje inferior de 50 %, los del comando saben que fue una victoria más para la abstención que para el chavismo.

-Zulia: con una participación de 38,9 %, Manuel Rosales (MUD) 56,3 %, Omar Prieto (PSUV) 37,15 %.

Los militantes de UNT piden hacer silencio a quienes ya se aventuran a aplaudir. Todos saben los resultados, pero quieren escucharlo de la voz de Calzadilla. El silencio termina en cuestión de segundos: apenas pronuncian el nombre de Rosales, estallan en gritos, aplauden y gritan. De pronto el salón se queda casi a solas: la mayoría salen disparados hacia el patio para celebrar, mientras lanzan fuegos artificiales. No todos hacen lo mismo: Santana, por ejemplo, observa con una sonrisa el excesivo festejo de los fieles a Rosales.

Una de las dirigentes, quien estaba sentada frente al televisor, regresa y lanza un comentario irónico: “Ahora sí saquen video, no joda. Pongan un video de esa mierda, pues”.

Foto: Raúl Castillo

El comentario poco afortunado de la militante de UNT tenía una razón. Una hora antes de conocer los resultados del CNE, los contrastes de ánimo en la sede rozan lo surrealista. A pesar del claro desánimo que en algunos producía otra victoria abrumadora del chavismo en la mayoría del país, los partidarios de la formación azul festejaban como si hubieran ganado una elección presidencial. O por ahí parecen ir las intenciones. “Regresa, regresa, Manuel Rosales regresa”, celebraban, mientras cantaban y bailaban un tema musical alusivo al candidato zuliano. El momento fue grabado por el equipo de El Diario y subido a las redes sociales. Las críticas gustaron poco entre ellos: “Comandos de campaña de partidos opositores hacen fiesta de ayahuasca para imaginar victoria de sus candidatos”, ironizó en Twitter la cuenta satírica El Fake Post.

-Vargas: con una participación de 49,41 %, Alejandro Terán (PSUV) 50,15 %, José Manuel Olivares (MUD) 41,96 %.

Con la sala menos llena –afuera se habían quedado varios celebrando la victoria de Rosales-, el resultado más atractivo podía ser el de Vargas. A lo largo de la noche, no eran pocos los que decían tener información de que Olivares, de la MUD, podía dar la sorpresa. La emoción duró hasta que escucharon el apellido del ganador. “José…”. Sonaron aplausos. “…Alejando Terán”. Y luego los lamentos. Era el candidato del PSUV.

En el comando de Ecarri reina el silencio. Solo una palmada solitaria se escucha, viene de Ondarroa. “Qué bueno que perdió”, grita visiblemente contento mientras da un aplauso, mostrando abiertamente su aversión personal hacia el candidato de Primero Justicia.

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Foto: Víctor Salazar / @Vaskdc

Las palabras de Ángel Palmeri fueron una señal de lo que sucedería horas después. A las 9:20 pm, el secretario de organización de UNT apareció en la sala de prensa para declarar ante los medios de comunicación. Agradeció a la ciudadanía por participar, a los testigos de mesa de la Unidad por resistir el proceso y también a los candidatos que “salieron favorecidos” y a otros que “quizás no fue así, pero ganadores, victoriosos, por dar la lucha en el terreno de la política”.

Más adelante insistió en la idea: “Ese es el balance positivo que nosotros damos desde la Mesa de la Unidad. Nosotros hoy hemos avanzado políticamente, hemos ocupado espacio de lucha”. El mensaje victorioso de Palmeri, sin embargo, contrastaba con su gesto duro y el ambiente casi trágico que ya comenzaba a sentirse a esa hora de la noche. Consultado por el equipo de El Diario si pudiera catalogarse como un fracaso político de quienes llamaron a votar, Palmeri fue contundente: “absolutamente no”.

Pasadas las 12:00 am, el ambiente era festivo a pesar de la contundente derrota de la Unidad frente al chavismo. “Con Manuel Rosales, el cambio llega llega”, se repetía en bucle la canción, mientras que los jóvenes de UNT cantaban y bailaban como si se tratase del hit del momento. Era la fiesta azul: salvo Ivlev Silva (AD), ya quedaban pocos –todavía menos- dirigentes de otros partidos. Tampoco había prensa ya: los despacharon porque la “Unidad” no emitiría ningún pronunciamiento. Tampoco había quien lo hiciera, puesto que Juan Carlos Caldera ya había abandonado la sede. Manuel Rojas Pérez, en cambio, dijo a El Diario desconocer si alguien en nombre de la Unidad preparaba algún comunicado o pronunciamiento.

Celebrar aún en la derrota: la fiesta de una oposición dividida en Caracas
Foto: Raúl Castillo

La descoordinación en la vocería de la Unidad fue una constante. “¿Quién va a hablar?”, preguntaban los periodistas a los pocos altos representantes. “Ni idea”, solía ser la respuesta.

El cubículo de la oficina de Ecarri da la recepción con un gran cuadro de Uslar Pietri, que sobre una mesa, mira fijamente hacia el escritorio del candidato. Allí, al lado de su monitor, una pila de libros. Inquebrantable, de Daniel Habif; ¡Basta de historias! La obsesión latinoamericana con el pasado y las doce claves del futuro, de Andrés Oppenheimer y Designing Obama resaltan en la pila. También un libro de mapas y fotografías de Caracas, y un montón de suplementos vitamínicos. Ecarri se recuesta en su silla relajado.

En entrevista con El Diario, asegura estar satisfecho con el resultado. Más que una derrota, Ecarri afirma que Alianza del Lápiz enfrenta sus primeras elecciones rompiendo la polarización que, afirma, mantuvieron por 22 años el chavismo y la MUD en la capital. Asegura que esto es el principio de una nueva era para los independientes, con nuevos liderazgos. Por eso dice que su objetivo desde ahora será enfocarse en convencer no al porcentaje de votantes oficialistas u opositores, sino en el 63,68 % de votantes que no acudieron a las urnas por apatía o desencanto con la política.

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Celebrar aún en la derrota: la fiesta de una oposición dividida en Caracas
Foto: Jordan Flores

A Ecarri le gusta hacer constantes ejemplos de historia al hablar. Compara su gesta con las campañas de Cipriano Castro, quien perdió varias batallas y fue exiliado antes de volver y conquistar el poder con la Revolución Restauradora. También con la derrota de Rómulo Gallegos al ser postulado por Acción Democrática ante el Congreso en 1941, donde fue derrotado por Isaías Medina Angarita. Luego en 1947, se convirtió en el primer presidente electo por voto universal, directo y secreto.

Todos son ejemplos de conquistas del poder nacional, y no son casuales. El líder de Alianza del Lápiz asegura que ahora que logró consolidar una estructura partidista en gran parte de los municipios del país, se dedicará a recorrerlos de cara a las elecciones de 2024. Ese año, en teoría, habrá elecciones presidenciales. Al preguntarle sí piensa ser candidato, solo se encoge de brazos y dice que en tres años pueden pasar muchas cosas, y que desde 2022 iniciará un proceso de primarias entre los independientes para ir preparando su maquinaria. Lo que sí no pierde de vista, en caso de no ser aspirante presidencial, es el foco en volver a intentar nuevamente ganar la Alcaldía de Libertador en las próximas elecciones.

Por otra parte, ya convertido en el comando de campaña de Rosales, en la sede de UNT los seguidores del partido azul quedaron escuchando el discurso del gobernador electo desde un teléfono conectado a una corneta. Ante cada frase rimbombante, aplaudían y gritaban a su líder. Poco parecía importar el resto de resultados. Al fin y al cabo, regresó Rosales, regresó Un Nuevo Tiempo. 

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Fuente de TenemosNoticias.com: eldiario.com

Publicado el: 2021-11-22 20:43:14
En la sección: Política | El Diario | eldiario.com

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