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¿Sabías que hay maracuchos pasando la de Caín en Alemania?

¿Sabías que hay maracuchos pasando la de Caín en Alemania?

 
febrero 24, 2020 – 6:58 pm

La realidad de los Maracuchos en Alemania que residen en los refugios para migrantes
Foto: Agencias

Los venezolanos en búsqueda de mejores condiciones para vivir, han salido de su terruño hasta otras tierras, más allá del continente. Alemania, para muchos ha sido un lugar para migrar, sin embargo, no todo es como parece, la situación del residente, no es la misma que la del turista, mucho menos, la misma que la del inmigrante.

Algunos venezolanos, debido a la situación que les toca afrontar, han tenido que recurrir a los refugios de ayuda para migrantes, donde no se consigue el confort de un hogar, pues las condiciones, pueden ser tan precarias como estar en la calle.

Pese a estar rodeado por una doble cerca de alambre de más de dos metros, cámaras de seguridad por doquier y una garita con un vigilante monitoreando la entrada y salida de las personas, no es una cárcel.

Hablamos de un centro de refugiados ubicado a unos cuatro kilómetros del centro de Leipzig, una ciudad en el este de Alemania. Allí hay cientos de venezolanos.

Luisa Granados, de 64 años, es una de las inquilinas de Max-Liebermann, ubicado en una calle del mismo nombre donde se ven más venezolanos que alemanes y parece ser más común escuchar español que el idioma local.

Luego de una larga travesía, esta mujer originaria de Maracaibo llegó a Alemania hace apenas tres meses, sin un centavo en el bolsillo.

Unas amigas venezolanas, viendo mi situación económica, me regalaron el pasaje. En 2018 me fui a Estados Unidos, donde ellas viven, estuve un rato en Miami y después me mudé a Monterrey. Pero allá la delincuencia también es grave y estando AMLO -Andrés Manuel López Obrador, presidente de México- en el poder me dio miedo de que las cosas se pusieran como en Venezuela, entonces desistí de quedarme allí», explica.

Su vida en Venezuela comenzó a deteriorarse en 2007, cuando el gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez le expropió su mina de arena en el estado Zulia, cerca de la frontera con Colombia.

Después de tres años de litigios legales con el Estado, un ministro de la época se reunió con ella y le dijo: «Mira, Luisa, como tú sabes nosotros tenemos mucho poder y decidimos que tú no vas a trabajar más».

«Desvalijaron la empresa y todos mis ahorros se vinieron abajo. Cuando me fui del país, solo contaba con mi jubilación, alrededor de US$3 mensuales. Y yo era el sostén de mi familia y de mi mamá, que actualmente está en un asilo en Venezuela», dice sin poder contener las lágrimas.

Max-Liebermann.Derechos de autor de la imagen NORBERTO PAREDES
Los edificios del centro de Max-Liebermann están rodeados por una doble cerca de alambre de más de dos metros de alto y cámaras de vigilancia.

Siguiendo el consejo de sus amigas en EE.UU. y de un youtuber, que explicaba el proceso para pedir asilo en Alemania, Luisa llegó a Europa en octubre de 2019 y, luego de una corta estadía en Berlín, fue trasladada al centro de Max-Liebermann por las autoridades alemanas.

«Es como si quisieran ocultarnos»

La crisis ha forzado a casi 4,8 millones de venezolanos a abandonar sus hogares y emprender una nueva vida en otras latitudes.

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De estos, más de 700.000 han tramitado solicitudes de asilo, una cifra que representa un incremento de 4.000% con respecto a 2014, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).

Max-Liebermann no es el único centro de refugiados con venezolanos en Leipzig; en las afueras de la ciudad se encuentra otro, conocido como Dölzig.

Solicitantes de asilo venezolanos

Si bien a primera vista el lugar donde hace vida Luisa parece remoto y recuerda a una cárcel; comparado con el centro de Dölzig, Max-Liebermann es bastante céntrico y decente.

Se necesita casi una hora de viaje en autobús y caminar por el medio de la carretera por unos minutos -o sobre barro si no te importa ensuciarte los zapatos- para llegar a este sitio ubicado en el medio de la nada.

«El supermercado más cercano queda a kilómetros de distancia. Aquí no vive nadie: es como si quisieran ocultarnos y que no nos mezclemos con la civilización», explica Eduardo*, otro solicitante de asilo venezolano que no quiso revelar su identidad por miedo a represalias del gobierno alemán.

Una habitación compartida con seis personas

Habitación en Dölzig.

Eduardo también se queja de la falta de privacidad en el campamento, pues comparte una habitación con seis personas.

Exmiembro de un partido político de la oposición venezolana, Eduardo se considera un perseguido político que tuvo que huir de su país con dinero prestado después de que atentaran contra su vida.

Llegó a Alemania en 2019 «pensando que el proceso de asilo era organizado y justo», pero asegura haberse dado cuenta poco después de su llegada que no lo es.

El equipo de BBC Mundo contactó a las autoridades del estado de Sajonia pidiendo un permiso para realizar un reportaje audiovisual en ambos centros, pero la solicitud fue negada por «motivos de seguridad».

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Con información de BBC

Fuente de TenemosNoticias.com: noticialdia.com / Lorena Urbina

Publicado el: 2020-02-24 18:58:07
En la sección: Zulia – noticia al dia

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