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¡¿Emoticones?! JaJaJa | Últimas Noticias

¡¿Emoticones?! JaJaJa | Últimas Noticias

Hacer el intento de comprender el lenguaje de los emoticones y a los pocos pasos toparse con una frase del poeta español José Angel Valente como: «Las palabras poéticas empiezan justo donde el decir es imposible»… para luego por propósito temático citar a Joseph Gobbels, ministro de la Ilustración Pública y la Propaganda del Tercer Reicht, cuando afirmaba: «No hablamos para expresar algo sino para obtener un determinado efecto», no deja de causar inquietud sobre cuáles ideas podrían brotar de este párvulo estudio.

Y aunque los emoji están lejos de cualquier poesía, la selección del pensamiento de Valente responde a la pertinencia metodológica de sustituir «Las palabras poéticas» por «emoticones», de tal manera que para efectos de análisis el escrito queda así: «Los emoticones empiezan justo donde el decir es imposible».

De allí que una primera indagatoria es dilucidar si hay agotamiento de la palabra, si en realidad existe un problema de inserción o adaptación del lenguaje escrito en el teléfono móvil, o si por el contrario el problema son las limitaciones tecnológicas del celular. También repensar si el uso del emoticón es requerido para la construcción contextual, o su empleo atiende a la necesidad expresiva de las personas con analfabetismo funcional, las que aprendieron a leer y a escribir pero ni leen ni escriben y usan el emoticón por pura flojera intelectual.

Una primera respuesta la brinda la historia. Los emoticones tienen varios nacimientos, pero tomemos éste. Nacen en 1999, cuando el japonés Shigetaka Kurita, diseñador de interfaces, crea 176 para Ntt Docomo, una empresa japonesa de comunicación móvil, con el objetivo de agregar el componente emocional que le falta al texto. Era la época de los mensajes con extensión máxima de 140 carácteres.

La justificación revela que Kurita da por sentado que el soporte teléfono móvil tiene limitaciones para que el lenguaje escrito muestre componentes emocionales. No explica porqué, pero muy probablemente causadas por
las exigencias de lecturas rápidas de textos cortos, en contextos de alta competencia entre infinidad de lecturas en las redes y la constante vorágine stresantes. La web reclama decir lo máximo con la menor cantidad de palabras en el menor tiempo posible.

La misma historia narra que la iniciativa saltó el componente emocional, al punto que ya los emoticones cuentan con un total de 3.019 emojis, divididos en 10 categorías. Las que más tienen son: gente y cuerpo humano (1.606), banderas (268), objetos (233) y símbolos (217), según la firma Unicode.

Mercedes Sánchez, coordinadora del CORPES XXI de la Real Academia Española y co-autora, junto con Guillermo Rojo, del libro ‘El español en la red’, apunta que los emoticonos nacieron, precisamente, como apoyo al lenguaje escrito, como ayuda para interpretar algo que la lengua escrita no podía representar, sustituyendo de este modo al gesto de la lengua oral: alegría, tristeza, sorpresa… Así que la influencia, de serlo, es buena».

Tanto Kurita como la autora establecen una discutible limitación del lenguaje escrito al señalar, el primero, la imposibilidad de incorporar el componente emocional; y la segunda que nacieron «…para interpretar algo que la lengua escrita no podía representar…».

Ambas posiciones justifican el desplazamiento del lenguaje escrito por los emoticones, cuya presencia abre un abanico de múltiples lecturas del signo observado, impregnando de ambigüedad el mensaje y exigiendo mayor conocimiento del contexto, so pena de restar transparencia a la comunicación.

Paremos. Una primera y aproximativa conclusión de este escrito es que apurados por la vorágine de la red, los emoticones responden a una razón de empleo que acata un ambiente stresante y de necesidad de expresión impuesta por una tecnología de la telefonía celular, que tiende a minimizar el empleo del lenguaje escrito, incluso en su expresión breve y concisa.

Otro aspecto a tomar en cuenta es que la mayoría de los emoticones no son elaboraciones propias de la persona que los envía. Vienen servidos un menú con las connotaciones y denotaciones, que atienden al interés de cultural e ideológico de sus autores. La racismo, sexismo son algunas de sus expresiones dominantes.

El emoticón está allí. Amerita creación propia. Por ello,
la construcción del contexto en el cual será usado se constituye en una cualidad imprescindible para su correcta lectura. Su publicación precipitada, sin parámetros y elementos referenciales, dificultan, enturbian y dilatan el acto comunicacional.

Ausente de tales condiciones, el uso del emoticón empobrece la comunicación, brinda soporte al analfabetismo funcional y pone en evidencia la búsqueda del efecto ideológico y emocional del mensaje, por encima de sus cualidades expresivas, como lo planteaba Gobbels.

Añádase que bajo la definición de Umbeto Eco, en su texto Apocalípticos e Integrados, puede afirmarse que son un producto de masas. Y como tal efímeros, homogéneos a nivel global, no simbolizan un estado emocional, lo provocan, lo empujan: jajaja.

Fuente de TenemosNoticias.com: ultimasnoticias.com.ve / Werther Sandoval

Publicado el: 2020-08-10 18:15:39
En la sección: Tecnología – Últimas Noticias

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