La noticia saltaba a las redes sociales tras los vídeos publicados por la propia pareja de youtubers. Tras algo más de tres años en la familia, Myka Stauffer y su marido James decidían «reubicar» a su hijo adoptivo Huxley –de cuatro años de edad–.

¿El motivo? El autismo que sufría el pequeño Huxley suponía un gran problema para la familia de influncers, conocidos por sus vídeos como familia unida y feliz juntos al pequeño y sus otros cuatro hijos biológicos. Todo cambió cuando a finales de 2019 el pequeño era disgnosticado de autismo tras notar problemas en su comportamiento. Según declararon los padres en su momento, ya que nunca mostraron ninguno de esos momentos –lejanos de su idílica felicidad– en su canal de YouTube.

Adoptado en China con un año de edad, en el momento del proceso simplemente se les informó del posible tumor cerebral del niño o alguna patología cerebral; pese a todo, la pareja, que contó todo el proceso en su canal de YouTube, siguió adelante con el proceso.

Una serie de pruebas realizadas ya tras la adopción determinaron que el niño era autista. De esta manera, la pareja alega que Huxley «tenía muchas más necesidades especiales de las que no éramos conscientes y que no nos dijeron en el momento de la adopción».

Ahora, el pequeño de cuatro años ha encontrado otra familia. Este mismo martes, la propia pareja explicaba ante el mundo de YouTube, por supuesto, que el niño había sido entregado a otra familia «por su bienestar emocional» y por lo costoso que era su cuidado con otros cuatro niños en la familia. Todo después de que sus seguidores notasen que el niño ya no aparecía en los vídeos desde principios de año.

Ahora, la pareja con más de 700.000 suscriptores y vídeos con miles de visitas, la familia feliz de Ohio se enfrenta a una dura opinión pública que se ensaña con su decisión. De hecho, el contenido de su canal The Stauffer Life ha desaparecido.

Huxley y la monetización de una adopción

La opinión pública no solo se ha alzado en contra de la decisión de la pareja de devolver al pequeño adoptado. El trasfondo de la historia parte de que los Stauffer habrían estado usando al niño como un atractivo para sacar dinero en su canal de YouTube.

La familia ya empezó a ser popular en 2014, pero fue en 2016 –momento en el que decidieron adoptar a Huxley– cuando su canal se disparó. El anuncio de su decisión de ir a China, Uganda o Etiopía para encontrar a su quinto hijo fue determinante.

De hecho, la adopción de Huxley fue financiada en gran parte a las aportaciones que sus seguidores dieron a la familia. Más tarde, la familia siguió pidiendo fondos para unas necesidades especiales indeterminadas del niño.

Huxley se convirtió en la estrella del canal y los padres no dudaron en hacer de su vida un documental en YouTube con todos sus progresos; con contenido patrocinado. Incluso de las recomendaciones para cuidar de un niño con problemas de salud o discapacidad.

No son los únicos: el problema de las devoluciones de niños

Lamentablemente, la historia de los Stauffer no es única. Aunque la de ellos se ha emitido en riguroso directo vía YouTube.

El problema de las adopciones que no terminan bien no es una tónica común, pero sí presente. Principalmente en Estados Unidos. Según los datos, las adopciones fallidas alcanzan un 10% en el país norteamericano. En Europa un 4% y en España un 2% con datos de 2018 –lo que implicaría que unos 1.400 niños habrían sido abandonados en España tras su adopción desde los años 90–. Esto sin contar, según los expertos, las cifras no oficiales de niños que terminan viviendo con otro familiar o en internados.

Es, a partir de los 13 o 14 años cuando se producen la mayor parte de las salidas –coincidiendo con los años de la adolescencia–. Especialmente de aquellos que han llegado a la familia ya sabiendo lo que ocurre en su entorno, lo que acarrea traumas para su desarrollo.

Las enfermedades de los pequeños son, junto a los problemas sociales, otro de los mayores motivos para que los padres decidan «devolver» a los niños. Alegando en la mayor parte de las ocasiones, que nunca se les informó de tal circunstancia en el momento de la adopción.