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review con experiencia de juego y opinión

review con experiencia de juego y opinión

No hay nada en un vídeo de Bloodroots que pueda echarte para atrás. La unión de su estilo cartoon, la violencia de una cinta de Tarantino y la mecánica Hotline Miami del tú contra el mundo en forma de combo, es uno de esos cócteles a los que es difícil decir que no.

Varias horas y un centenar de muertes después, el juego de Paper Cult ha cumplico con lo prometido. Un deleite para nuestros ojos y una fuente de dolor para nuestros dedos que, sólo cuando se sale de esa línea y se pone en plan experimental, convierte el frenetismo en frustración.

El hijo secreto de Kill Bill y Hotline Miami

Con un violento inicio que nos deja al borde de la muerte, nuestra misión en Bloodroots es acompañar a Mr. Wolf en su búsqueda de venganza contra Mr. Dark Wolf y su banda en escenarios de un Salvaje Oeste plagado de colores pastel.

A nuestra disposición cientos de armas basadas en objetos comunes que van desde la hacha inicial hasta una silla, pasando además por otras algo más surrealistas como una pistola de rayos o una bola con cadena que inevitablemente recuerda al Chomp de Super Mario.

Junto a ellas, como no podía ser de otra forma, un completo surtido de enemigos esperando a ser aniquilados de la forma más sangrienta que se nos ocurra. A ser posible manteniendo un combo de destrucción que marcará el resultado de cada nivel con una puntuación en un ranking.

La «mala» noticia es que Bloodroots toma de Hotline Miami algo más que los colores estridentes, así que en esa sangrienta cacería cualquier golpe recibido nos mandará al inicio de la sección. Nadie dijo que ser una máquina de matar fuese a convertirte en inmortal.

Como muchos ya habréis adivinado por la comparativa, Bloodroots no tarda en desvelarse como un juego más centrado en los puzles y los reflejos que en la acción que lo empapa todo con su visceral sangría. Repetir secciones hasta encontrar la clave para ir acabando con todos los enemigos sin caer en combate es, sin duda alguna, una baza aún mayor que lo satisfactorio de sus armas y ataques.

Acción continua, muerte constante

Que el juego ofrezca multitud de opciones para dar caza a nuestros enemigos, más allá de simplemente blandir una espada, es también parte del truco. Subirte a un barril mientras aplastas soldados colocados en línea para tu deleite, hacer lo propio con un carromato y luego aprovechar la rueda que cae tras estrellarnos para lanzársela a otro.

Las posibilidades son enormes y el juego ofrece total libertad para abrazarlas, pero siempre desde una perspectiva en la que el cuerpo a cuerpo es vital.

Nada de quedarnos agazapados tras una esquina e ir despachando rivales conforme se acerquen. Bloodroots pide movimiento contínuo y, además de limitar las opciones de ataque a larga distancia o las armas de fuego, todo objeto utilizado tendrá una vida útil limitada.

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Tirar un jarrón es una acción de un sólo uso, disparar un mosquete sólo ofrece dos balas, utilizar una espada aguanta tres embestidas… Es decir, que no sólo tienes que pensar qué arma vas a usar en cada momento, también cuándo se romperá y qué tendrás cerca para atacar al siguiente rival.

Con una de esas mecánicas que navega constantemente entre lo duro y lo satisfactorio, sólo el querer complicar las cosas en exceso y perseguir secciones algo más experimentales rompe un poco la magia. Y es que tirarte de los pelos con un castillo en el que sólo tienes dos armas a mano y una docena de enemigos es normal.

Arrancártelos hasta dejarte la cabeza como el culete de un bebé porque el suelo es de hielo y resbala de forma enfermiza, hay un láser dando vueltas, todos los enemigos atacan a distancia y además las superficies se resquebrajan para tirarte al vacío, pues no sé, igual no hacía falta cebarse.

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No todo son fiestas

Todo esto sería menos problemático de no ser porque, a menudo, esas citadas opciones de movilidad funcionan peor de lo que deberían y las opciones para encarar una sección se limitan.

El ejemplo más claro que me viene a la cabeza está en un puente de pinchos con varios enemigos. Para superarlo debes recorrerlo subido en una bola y, a medio camino, saltar a otra bola distinta porque la primera se acabará rompiendo tras chocar o aplastar a tres soldados.

Que la bola se controle regular es un punto, pero aún más importante es la imprecisión del salto. Saltar en Bloodroots la mayoría de las veces acaba mal porque controlar dónde caes, con una cámara que no ayuda demasiado y una perspectiva algo puñetera, suele ser complejo.

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Es esa fina línea entre reintentarlo una vez más porque no has leído bien qué debías hacer y volver al principio porque algo no se comporta como debería o presenta demasiadas trabas. Bloodroots es muy satisfactorio cuando te da carta blanca para acometer una sección, pero excesivamente frustrante cuando se limita a un “esto lo tienes que hacer así y así”.

Eso, sumado a algunas secciones colocadas de buena fe para aportar variedad pero con un punto bastante troll (un Flappy Bird con pinchos y trampas), es lo único que consigue separar a Bloodroots de ser una genialidad de principio a fin.

Como comentario adicional, la gama de colores me ha resultado a veces algo molesta. Demasiado brillante y con poco contraste para separar correctamente unos elementos de otros. De hecho, incluso he trasteado con la tele para ver si era problema mío, pero no he conseguido reducirlo. No me ha impedido seguir jugando, pero sí quería puntualizarlo porque me ha parecido bastante raro.

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La opinión de VidaExtra

Con una estética muy bien parida, una acción desenfrenada y un planteamiento en el que poner a prueba tu habilidad constantemente, Bloodroots puede ser el pasatiempo perfecto para quienes estén buscando un buen reto manchado de sangre de dibujos animados.

Es divertido, vistoso y, teniendo en cuenta lo manido de sus mecánicas, incluso sabe ser original para ofrecer algo distinto.

Si morir constantemente no es un problema y sabes torear algunos de los problemas que comporta su exceso de locura, estoy seguro de que sabrás disfrutarlo. De hecho, hasta su historia, que ves venir a kilómetros, ejemplifica hasta qué punto hay hueco para la sorpresa en un juego que ya creías haber jugado.

Bloodroots

Bloodroots

Plataformas PC, Xbox One, Switch y PS4 (versión analizada)
Multijugador No
Desarrollador Paper Cult
Compañía Paper Cult
Lanzamiento 28 de febrero
Precio 19,99 euros

Lo mejor

  • Una sangría sacada de un dibujo animado
  • Divertido y desafiante
  • Enorme variedad de armas y situaciones

Lo peor

  • A menudo peca de ser excesivamente duro
  • La cámara y la perspectiva juegan más de una mala pasada

Fuente de TenemosNoticias.com: feeds.weblogssl.com / R. Márquez

Publicado el: 2020-02-27 10:00:55
En la sección: Vida Extra

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