Las últimas turbulencias en el Gobierno de Gustavo Petro se iniciaron en el Consejo de Ministros del 4 de febrero que, sorpresivamente, fue televisado en vivo por iniciativa del propio presidente. El emocional intercambio de reproches y críticas entre el mandatario y sus ministros arrasó en audiencia.
Petro reprendió a sus ministros, a quienes acusó de tener una doble agenda, incumplir gran parte de sus promesas y fallar al pueblo: «El presidente es revolucionario. El Gobierno, no”, llegó a decir.
Polémica alrededor de Armando Benedetti
Pero los ataques no iban en una sola dirección. El presidente también recibió críticas centradas en dos personas: Laura Sarabia, canciller de la República desde hace un mes, y Armando Benedetti, reciente ministro del Interior.
¿Cómo se explica la posición de Benedetti en el Gobierno, con sus antecedentes por corrupción y con denuncias por violencia de género? «Es una inmensa contradicción que no solamente le hace daño al presidente, sino a un proyecto de izquierda que prometió el cambio en las prácticas políticas, que prometió luchar contra la corrupción, que prometió no seguir manipulando al Congreso para lograr objetivos, etc…”, dice a DW la analista política Elisabeth Ungar Bleier.
Benedetti es un político con amplia trayectoria, que jugó un papel clave en la campaña electoral que llevó a Petro a la victoria en 2022. Su inclusión en el Gobierno «es una falta de coherencia con las banderas feministas que asumió Petro en campaña. Esto, por las denuncias que realizó su esposa por violencia de género en 2024, lo cual afecta tanto a las bases como a las mujeres en el poder, como la exministra de Medio Ambiente, Susana Muhamad, quien renunció por esto”, subraya, por su parte, Hartmut Rank, representante de la Fundación Konrad Adenauer en Colombia y del Programa Regional Estado de Derecho para Latinoamérica.
Por otro lado, Rank recuerda que Benedetti puso en riesgo el proyecto político de Petro, cuando se filtraron unos audios en los que el actual ministro del Interior «amenaza con denunciar el financiamiento ilegal de la campaña si no lo ubicaban en un mejor escenario de poder”.
Constantes cambios de ministros
Desde la emisión de aquel Consejo de Ministros, el Gabinete de Petro se ha ido desangrando con la renuncia de varios de sus miembros, algunos por el nombramiento de Benedetti, pero también para poder postularse a las elecciones que se celebrarán en 2026. Todo ello ha conducido a una nueva configuración en el Gobierno.
«El presidente Gustavo Petro se caracteriza por tener constantes cambios en su gabinete, pues ha realizado 53 nombramientos desde su toma de posesión”, recuerda a DW Rank, de la Fundación Konrad Adenauer.
Elisabeth Ungar, por su parte, comenta que en el Gobierno de Petro se prefieren perfiles «activistas» antes que a personas que conozcan verdaderamente la materia de sus carteras. Eso se supo, asegura, «desde el primer remezón ministerial, cuando tres o cuatro ministros sobresalientes tuvieron el valor de criticarlo, personas muy reconocidas por sus conocimientos. Personas que han trabajado con él dicen que es hermético a la hora de recibir críticas, no las acepta”, destaca Ungar.
El costo político de nombrar a Benedetti
Para Hartmut Rank, la reciente crisis de Gobierno y el remezón ministerial han generado una «pérdida de credibilidad” de su proyecto político. A un año de las elecciones legislativas y 15 meses de las presidenciales ¿qué sentido tiene para Petro asumir ese costo político?
Según Pedro Santana, analista político y director de Revista Sur, «los vaivenes están relacionados principalmente con el hecho que el Gobierno es primera minoría en el Congreso, o sea, no tiene mayorías y, por tanto, en un régimen presidencialista, como el de Colombia, debe buscar mayorías o por lo menos una convivencia que le permita intentar pasar sus reformas en el Congreso”, explica a DW.
En ese contexto es como se entiende el nombramiento de Armando Benedetti, hábil y experimentado operador político, como ministro del Interior. La intención de Petro es doble: «Lograr que se aprueben las reformas en el Congreso y ganar sectores de los partidos tradicionales, Liberal, Conservador y de la Unión por la Gente, para concretar un Frente Amplio para las elecciones parlamentarias y presidenciales del próximo año”, explica Santana.
¿Es aceptable que utilice esa carta Petro, que llegó al poder con la promesa de cambio, para lograr ese propósito y extender su proyecto político? «El fin no justifica los medios”, subraya Elisabeth Ungar. «Le hace un inmenso daño al proyecto de izquierdas el primer presidente de izquierdas que fue elegido en el país”, comenta.
Lo que está en juego en el futuro
El nuevo gabinete de Petro tiene ante sí muchos retos que quedaron de manifiesto en el segundo Consejo de Ministros televisado, celebrado el lunes 3 de marzo, ya alejado del show mediático y centrado en otro proyecto que al presidente se le resiste, el de la «paz total”.
Elisabeth Ungar hace notar que, por un lado, se juega la continuidad de su proyecto político en las elecciones de 2026. «Otro de mis temores es que esto puede desembocar en una extrema derecha al frente del país. A nivel de gobernadores hay movimientos fuertes en ese sentido. También hay posibilidades de elección de un outsider tipo Milei”, concluye Ungar.
(ers)
Fuente de TenemosNoticias.com: www.dw.com
Publicado el: 2025-03-04 17:09:00
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