Trump anuncia un «alto el fuego total» entre Irán e Israel | elperiodico.com

Ni la más potente ultracentrifugadora habría podido hacer girar las cosas en Oriente Próximo a más velocidad de lo que se ha vivido en los últimos días y, sobre todo, en las últimas horas, momentos frenéticos de tensión bélica y diplomacia.
Este lunes, dos minutos después de las seis de la tarde en Washington, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, colgaba en Truth Social un mensaje donde anunciaba que Israel e Irán habían acordado un “alto el fuego completo y total” que pondría fin a la guerra que Israel abrió el 13 de junio y a la que EEUU se sumó el sábado.
Los detalles de cómo funcionaría el acuerdo no quedaban del todo claros en el mensaje de Trump ni eran confirmados inicialmente por Irán o por Israel. Sugerían un proceso en el que Teherán detendría primero sus operaciones y 12 horas después lo haría Israel. Una vez que los ataques de las dos naciones frenen, según ese plan, el reloj contará 12 horas sin enfrentamientos y, después, según el mensaje de Trump, «el mundo saludará el final oficial de la guerra».
A la hora de escribir estas líneas había informaciones contradictorias y confusas sobre el avance del supuesto acuerdo. En un mensaje en X el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, aseguraba que no había acuerdo pero también decía que si Israel detenía su agresión para las 4 de la mañana hora local ellos no tenían «intención» de seguir respondiendo a los ataques a partir de ese momento..
Menos de 20 minutos después, Araghchi colgaba en la red social otro mensaje en el que decía: «Las operaciones militares de nuestras poderosas fuerzas armadas para castigar a israel por su agresión siguieron hasta el último minuto, a las 4 de la mañana».
Un par de horas después, no obstante, la Defensa israelí informaba de tres rondas de ataques de misiles iraníes sobre su territorio. .
Triunfalismo de Trump
En la Casa Blanca, y especialmente por parte de Trump, el ambiente a o largo de toda la tarde y noche fue de triunfalista celebración.
“Asumiendo que todo salga como debería, y saldrá, me gustaría felicitar a los dos países por tener la energía, valor e inteligencia de acabar lo que debería ser llamado La guerra de los 12 días”, escribía el mandatario en su mensaje de las seis de la tarde.
En las horas siguientes llegarían multitud de mensajes más, con fotos suyas y frases como «paz a través de la fuerza» o «paz y armonía» y también mensajes ya dedicados a su prioridad nacional, en la que debe centrar su capital y esfuerzo político: su polémica propuesta de ley fiscal y presupuestaria que quiere que el Congreso apruebe antes del 4 de julio y que plantea reparos a algunos republicanos.
Trump quiere pasar página rápidamente, pero con galones de negociador y pacificador Y su secretaria de prensa, Karoline Leavitt, colgaba en redes sociales el mensaje que ya promueve la Administración. «En 48 horas ha dirigido uno de los golpes militares más secretos y exitosos de la historia, ha destrozado el programa nuclear de Irán y ha negociado con éxito un alto el fuego entre Israel e Irán poniendo fin a la guerra de los 12 días», ha escrito. «Todo fue posible por el valor, fuerte liderazgo y firme perserverancia para buscar la paz del presidente Trump.
Es una versión idílica de un conflicto que inició Israel el 13 de junio con un ataque a Irán que Tel Aviv basó en acusaciones no demostradas de la supuesta capacidad inminente de Irán de hacerse con un arma nuclear. Además de bombardear instalaciones nucleares iraníes, Israel mató a varios líderes militares y científicos y empezó días de ataques, a los que Irán respondió con lanzamientos de misiles sobre Israel.
Este pasado fin de semana, y rompiendo con 45 años de contención, Trump sumó a EEUU a la guerra con un ataque a tres instalaciones nucleares de Irán. En una de ellas, Fordow, aviones estadounidenses lanzaron las potentes bombas capaces de alcanzar instalaciones subterráneas, armamento que nunca antes se había usado en guerra.
Trump y su gobierno insistieron en que se trató de una operación “quirúrgica” contra el programa nuclear iraní, no contra el gobierno (aunque el domingo Trump sugirió que podría haber un cambio de régimen). Siguen sin haber demostrado que hubieran cambiado las estimaciones de sus servicios de inteligencia, que negaron que la amenaza de un arma nuclear iraní fuera inminente.
Irán prometió represalias a la agresión estadounidense y llegaron este lunes con el lanzamiento de un ataque a su principal base militar en Qatar. Pero desde el primer momento quedó de manifiesto que era un gesto simbólico, con el que Irán estaba colocando una rampa de salida hacia la desescalada. Teherán había informado de antemano tanto a EEUU como a Qatar, lo que permitió preparar la operación para interceptar a los misiles y evitar daños o víctimas.
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