El chisme es un comportamiento tan antiguo como el lenguaje humano. Se aprende desde la infancia, se practica en la escuela, en casa, en el trabajo y entre amistades.
A nivel neurológico, compartir información social activa los mismos circuitos cerebrales que se estimulan con actividades placenteras, y puede actuar como un mecanismo de defensa que refuerza superficialmente la autoestima.
Además de esto, el acto de chismear puede fortalecer vínculos o incluso crear nuevos. Hablar de terceros en su ausencia puede generar una aparente sensación de intimidad y confianza con quien escucha.
Sin embargo, estos lazos construidos sobre el cotilleo tienden a ser poco saludables y, con el tiempo, pueden resultar perjudiciales tanto para quien habla como para quien escucha.
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La reflexión de Mel Robbins
La reconocida coach y autora de bestsellers Mel Robbins se pronunció recientemente en sus redes sociales sobre esta práctica cotidiana, lanzando una advertencia.
“Si alguien se siente cómodo chismeando contigo, es probable que también chismee sobre ti”, dijo.
Esto dice la experta sobre los chismes. Foto:iStock
Robbins subraya que el chisme es comúnmente utilizado como una herramienta de conexión social. A esta dinámica se le conoce como “triangulación”, un fenómeno en el que dos personas establecen una relación a partir de la crítica hacia una tercera. “La gente chismea como una forma de conectar con otras personas”, señala la experta.
Este tipo de vínculo, aunque puede parecer sólido, está basado en la desconfianza y el juicio.
Robbins afirma que esta práctica es especialmente común en personas con rasgos narcisistas, quienes recurren al desprestigio ajeno para ganar la aprobación o cercanía de los demás.
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Lo que recomienda Mel Robbins. Foto:Redes sociales
Una cadena de deslealtades
Lo más preocupante, según Robbins, es que esta dinámica suele repetirse. Quien hoy comparte chismes con usted, podría mañana hablar de usted con otros si eso le brinda algún beneficio social. “Es una cadena de deslealtad que debilita la confianza en los vínculos personales y profesionales”, explica.
Esto debe saber. Foto:iStock
Cambiar la regla: no al chisme
Para contrarrestar esta dinámica, Mel Robbins propone un cambio personal y concreto: dejar de participar en el chisme. Hacer de la no crítica una regla ética personal puede transformar significativamente el entorno social.
“Cuando te conviertes en una persona que tiene como regla no chismear sobre los demás, te rodeas de otras personas que tampoco chismean sobre ti”, afirma Robbins.
Este cambio no solo eleva los estándares éticos, sino que también mejora la calidad de las relaciones. Según la coach, se genera un ambiente más honesto, con una comunicación más transparente y una vida emocional más saludable.
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Una invitación a revisar cómo nos relacionamos
En un contexto donde el chisme se ha normalizado, especialmente en redes sociales, ambientes laborales y espacios familiares, la reflexión de Mel Robbins plantea una revisión de nuestras prácticas cotidianas.
Establecer límites, cuidar nuestras palabras y seleccionar con atención a quién se le confía cierta información puede marcar una diferencia crucial en nuestras relaciones interpersonales.
Como concluye Robbins, “entender que quien chismea contigo también puede hacerlo sobre ti cambia para siempre la manera en que ves tus relaciones”.
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*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor.