‘Estamos lejos de nuestra familia, con enormes dificultades’

La brasileña Fabíola da Costa, de 32 años, se encuentra en estado vegetativo desde el 20 de septiembre de 2024, cuando sufrió una crisis de salud repentina en su vivienda en Orlando, Estados Unidos. El episodio, que ocurrió sin antecedentes médicos previos, derivó en tres paros cardíacos consecutivos y una perforación pulmonar durante las maniobras de reanimación, que su esposo, Ubiratan Rodrigues da Nova, atribuye a negligencia médica.
La pareja había migrado a Estados Unidos en 2019 desde Juiz de Fora, en el estado brasileño de Minas Gerais, en busca de mejores oportunidades para su familia. Fabíola trabajaba como manicurista y llevaba una vida activa y saludable junto a su esposo y sus tres hijos, el menor de los cuales nació en territorio estadounidense.
Fabíola da Costa, brasileña de 32 años, sufrió una enfermedad repentina el 20 de septiembre de 2024 Foto:Vía O Globo. GDA/ iStock
Crisis médica sin diagnóstico confirmado
El día del incidente, Ubiratan trasladó a Fabíola de urgencia al hospital luego de que presentara síntomas de malestar en su hogar. Durante la atención médica, sufrió tres paros cardíacos y debió ser reanimada. Según su esposo, la reanimación incluyó procedimientos agresivos que provocaron una perforación pulmonar, lo que habría agravado aún más su estado clínico.
Fabíola estuvo internada durante siete meses sin un diagnóstico concluyente. La falta de oxígeno durante los paros cardíacos provocó un daño cerebral severo, que la dejó en estado vegetativo.
En abril de 2025 fue dada de alta, pero su cuadro permanece sin una causa identificada. Desde entonces, la familia acondicionó una habitación en su casa con los equipos necesarios para mantenerla con vida y asistir su recuperación.
Atención constante y aislamiento en el extranjero
Desde su alta hospitalaria, Fabíola depende completamente de los cuidados de su esposo, quien dejó su empleo como conductor de camión para dedicarse a ella y a sus hijos. “La cuido las 24 horas del día. Ya no está completamente inmóvil como al principio, sino que ahora se mueve, siente dolor, reacciona a los ruidos y, a veces, incluso llora”, relató Ubiratan en entrevista con el medio brasileño O Globo.
Aunque los medicamentos necesarios son cubiertos por el seguro médico, otros insumos fundamentales como pañales, guantes, toallitas y vendajes deben ser adquiridos mediante donaciones. “Nuestra supervivencia ha dependido de la solidaridad”, expresó Ubiratan, quien se encuentra aislado con su familia y sin apoyo directo de sus allegados en Brasil.
Su familia la cuida en casa, en una habitación adaptada con equipos médicos especializados. Foto:Vía O Globo. GDA
Regreso a Brasil: una esperanza condicionada por los altos costos
El objetivo inmediato de la familia es regresar a Brasil para que Fabíola reciba tratamiento especializado a través del Sistema Único de Salud (SUS). Las sesiones de fisioterapia, fonoaudiología y otros servicios gratuitos, además del apoyo de los familiares, serían determinantes en su proceso de recuperación.
Sin embargo, debido a su condición clínica, el traslado sólo es posible mediante una Unidad de Terapia Intensiva (UCI) aérea. Este tipo de transporte especializado incluye el uso de equipos como ventiladores mecánicos, monitores cardíacos, bombas de infusión, oxígeno, desfibriladores y medicamentos de emergencia. Además, se requiere la presencia de un equipo médico calificado para asistir a pacientes críticos durante el vuelo.
“Necesita una UCI porque tiene una traqueotomía [una abertura en la tráquea creada quirúrgicamente para permitir que el aire ingrese directamente a los pulmones, evitando las vías respiratorias superiores], oxígeno y debe viajar acostada, con el torso inclinado al menos 30 grados”, explicó su esposo.
El costo estimado de este traslado oscila entre 50.000 y 200.000 dólares, es decir, entre 80 y 200 millones de pesos colombianos, una suma fuera del alcance de la familia.
Falta de apoyo institucional y búsqueda de ayuda
Ante la falta de recursos, la familia solicitó asistencia al Consulado de Brasil en Estados Unidos, pero fue informada de que no existe apoyo gubernamental para este tipo de traslados médicos. El citado medio también contactó al Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño, pero no obtuvo respuesta antes de la publicación de la noticia.
La familia ha recurrido a campañas de recaudación y a la solidaridad de la comunidad brasileña en Estados Unidos y en Brasil para reunir los fondos necesarios. Mientras tanto, la situación emocional y económica sigue deteriorándose. “Estamos lejos de nuestra familia, con enormes dificultades médicas, psicológicas y financieras”, relató Ubiratan.
A pesar de las adversidades, el esposo de Fabíola se aferra a la esperanza de un regreso al país de origen. “Queremos regresar a Brasil principalmente para que reciba un mejor tratamiento, rodeada de personas que la quieren”, dijo el esposo. «Experimentaremos un milagro», agregó.
O Globo (Brasil) / GDA
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información O Globo (GDA), y contó con la revisión de la periodista y un editor.
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