📅 🕐 14 Jul 2025🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 5 min de lectura
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A menos de tres meses de que expire el contrato que permite a la empresa Triple A operar el servicio de acueducto y alcantarillado en el municipio de Soledad, Atlántico, todavía no hay claridad sobre cuál será el mecanismo que garantizará la continuidad del servicio. La incertidumbre crece, mientras habitantes, gremios y expertos advierten sobre los riesgos que implica una eventual interrupción del suministro o un proceso improvisado de transición.
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El contrato vigente, cuya duración original era de 20 años desde 2001, ya ha sido prorrogado en varias ocasiones. La última modificación, suscrita en 2022, extendió la operación por 10 meses adicionales, con el propósito de estructurar y adjudicar un nuevo proceso licitatorio. Sin embargo, ese intento fracasó cuando se detectaron vicios de legalidad en el acuerdo municipal que autorizaba a la administración local para iniciar el proceso contractual.
La decisión es urgente
Tripla A. Foto:Tomada de las redes sociales
Desde entonces, la Alcaldía ha recurrido a sucesivos otrosíes para extender la concesión, pero con cada nuevo plazo el margen de maniobra se acorta. La situación actual exige una definición urgente: o se concreta una nueva prórroga, con condiciones claras para preservar la calidad del servicio, o se inicia —con los tiempos en contra— un proceso licitatorio que cumpla con los estándares legales y técnicos exigidos para una concesión de este tipo.
“El reloj está corriendo y aún no hay una solución definitiva. Lo que está en juego es la calidad de vida de más de 700 mil habitantes y la competitividad de Soledad y su área metropolitana. Este municipio no puede quedarse sin agua”, advirtió un portavoz del Comité Intergremial del Atlántico, al pedir decisiones responsables y transparentes.
De acuerdo con expertos en contratación pública, estructurar una licitación sólida podría tardar al menos 18 meses, entre estudios previos, aprobación del Concejo, convocatoria, evaluación de oferentes y adjudicación. Por eso, desde diversos sectores se plantea la necesidad de establecer una prórroga adicional del contrato actual, mientras se organiza un proceso competitivo y transparente que garantice la prestación continua del servicio y tarifas razonables para los usuarios.
Piden nuevas condiciones si hay prorroga
Soledad (Atlántico), Colombia. Foto:Vanexa Romero/ El Tiempo
Además, se propone que esa eventual prórroga esté sujeta a nuevas condiciones que refuercen la supervisión de la operación, actualicen los compromisos de inversión y aseguren el cumplimiento de estándares ambientales, técnicos y financieros.
Uno de los puntos más sensibles es la posible reversión de los activos del sistema de acueducto y alcantarillado al municipio. Según lo estipulado en el contrato original, Triple A debe entregar una planta de tratamiento de agua potable, redes modernizadas y otras infraestructuras esenciales para la operación del servicio. Si no se define pronto el modelo de transición, la administración local podría asumir responsabilidades sin contar con los recursos ni la experiencia técnica para gestionarlas.
A esto se suma que cerca del 50 % del territorio de Soledad depende directamente del sistema operado por Triple A. Las zonas que van desde la prolongación de la Calle Murillo hasta la Circunvalar seguirían recibiendo el servicio sin mayores afectaciones, ya que están conectadas a redes diferentes. Pero el resto del municipio quedaría expuesto a cortes, fallas y una eventual crisis hídrica si no se asegura la continuidad de la operación.
El llamado del Comité Intergremial
Soledad (Atlántico), Colombia. Foto:Vanexa Romero/ El Tiempo
El Comité Intergremial también hizo un llamado para que en la estructuración del nuevo contrato se tengan en cuenta las economías de escala derivadas del modelo regional, en el que Barranquilla y otros 14 municipios comparten infraestructura y gestión, lo que permite tarifas más competitivas, mejor calidad del servicio y una distribución más equitativa del recurso hídrico.
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Asimismo, advirtió que construir un sistema independiente para Soledad —como se ha planteado en algunos escenarios— implicaría costos altísimos que terminarían siendo asumidos por los usuarios a través de un aumento en las tarifas, además de mayores cargas fiscales para el municipio y el Sistema General de Participaciones, que ya enfrenta déficits.
Aunque el contrato vigente aún permite prórrogas por al menos seis años y medio más, la administración municipal no ha comunicado públicamente una decisión definitiva. Hasta el momento se han sostenido tres reuniones entre la Alcaldía y la Triple A, pero no se conocen avances concretos ni un cronograma oficial.
La falta de definiciones inquieta a los entes de control, los usuarios y al sector empresarial. Todos coinciden en que Soledad no puede entrar a septiembre sin una hoja de ruta clara para uno de los servicios públicos más esenciales. Las decisiones que se tomen en los próximos días marcarán el rumbo del agua en el segundo municipio más poblado del Atlántico.