En la Perla del Caribe arrancó el ‘Hay Festival Presenta’, una jornada con varios eventos que tendrá lugar en el Teatro Santa Marta y que se desarrollará hasta este 23 de julio.
En el espacio han participado escritoras como Marie Arana, Claudia Piñeiro la indígena arhuaca Gunna Chaparro, entre otras personalidades.
El ‘Hay Festival Presenta’, realizado en alianza con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), se organizó con motivo de los 500 años de Santa Marta.
Cristina Fuentes La Roche, directora del Hay Festival, cuenta por qué Santa Marta fue elegida para una nueva edición del festival, qué lo diferencia de otras ciudades como Cartagena o Medellín, y cómo buscan llegar a públicos más jóvenes y diversos. Defiende que los festivales no deben ser espacios elitistas, sino abiertos a todos, y habla del poder de la literatura y la conversación para generar cambio social.
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Es la primera vez que se hace el Hay en Santa Marta. ¿Qué hace único este Hay frente a otras ciudades como Cartagena o Lima?
Lo que hemos hecho aquí en Santa Marta es algo que llamamos Hay Festival Presenta, que no es un festival completo como el de Cartagena ni un Hay Forum como el de Medellín, sino un evento más pequeño. Lo que lo hace único es la coyuntura de los 500 años de la ciudad. Nos interesaba crear un espacio para la reflexión colectiva sobre la historia y las distintas formas de entender nuestros pasados. Además, vamos a lanzar un proyecto con el Archivo de Indias, que consiste en invitar a diez autores de América Latina a elegir un documento del archivo y escribir una pieza de ficción o no ficción basada en ese texto. Esa antología, titulada Otras historias del archivo, se publicará con Anagrama y será comentada en todos los festivales. También quisimos traer historiadores, antropólogos y escritores de ficción, porque creo que las grandes verdades de la realidad también están contadas desde la ficción. Es un evento abierto al público, no académico, sino pensado para todos, como todo lo que hace el Hay.
¿Por qué se ha diversificado el Hay en diferentes ciudades del país? ¿Cuál ha sido esa necesidad?
Llevamos más de 20 años en Colombia y hemos visto que este formato de encuentro y conversación funciona muy bien. Fuimos a Medellín para llegar a un público más joven, también porque hubo un gran apoyo desde la ciudad. Luego nació el proyecto de Jericó, impulsado por Confiar, con el objetivo de hablar desde lo rural. Cada ciudad nos permite tocar temas distintos. Cartagena es maximalista, un festival destino; Medellín es más joven, con otras temáticas; y Jericó nos permite hablar de la tensión urbano-rural. Incluso en Cartagena, que es una de las ciudades más desiguales de América Latina, el contexto cambia la conversación. Las ciudades enriquecen el festival con su mirada.
¿Cómo eligen a los invitados y escritores que participan?
Hacemos una curaduría específica para cada festival. En Cartagena, por ejemplo, trabajamos de la mano con editoriales, pero no somos un festival de novedades literarias como una feria del libro. Mezclamos voces nuevas, libros recientes y también autores que, sin tener una novedad, tienen algo importante que decir. En Santa Marta, lo pensamos mucho desde la combinación entre historiadores, antropólogos y escritores de ficción. Cada festival se arma en diálogo con muchas personas e instituciones.
¿Cree que los festivales literarios pueden ser agentes de cambio social en contextos como el colombiano?
Sí, sin duda somos una semilla. En un mundo tan polarizado, creo que estos espacios ayudan a mostrar que no todo es blanco o negro, sino que hay muchos grises. Además, la mezcla de disciplinas enriquece: sentar a un científico, un historiador y un antropólogo a hablar de un tema problemático genera conversaciones únicas. Son foros donde no se conversa entre expertos solamente, sino con el público, con todos. Queremos hablar del mundo desde diferentes ámbitos, y cada vez más tocamos temas como el cambio climático o la justicia social desde la cultura.
Ha hablado de llegar a nuevos públicos, especialmente jóvenes. ¿Qué esfuerzos hace el Hay para interesarlos en la literatura y el pensamiento crítico?
Nos interesa muchísimo. Por ejemplo, en Cartagena tenemos el programa Hay Joven en la Universidad Pública, con charlas moderadas por estudiantes. También trabajamos todo el año en la región de Bolívar, en lugares como Magangué, Santa Rosa del Sur o Calamar. Utilizamos herramientas digitales, transmitimos muchas charlas por streaming y hemos empezado a producir podcasts. En Cartagena cada año trabajamos con becarios afrocartageneros que son líderes culturales. Y creamos mesas que no solo giran en torno a un autor y su libro, sino que hablan del mundo desde los autores.
¿Por qué cree que es difícil llegarle a los jóvenes? ¿Lees un desinterés o, al contrario, una nueva forma de leer?
Existe una percepción de que la gente lee menos, pero cada vez se publican más libros y hay más formas de leer, como lo digital. En todos nuestros festivales vemos más público joven. Acabamos de estar en Nairobi y fue impresionante ver la cantidad de jóvenes interesados. Hay nuevas formas de consumir cultura. También estamos cambiando perspectivas, trayendo voces del sur global, de África, de Asia. Los jóvenes están saliendo a las calles, exigiendo un mundo mejor. Eliana Brum decía que los jóvenes europeos, nietos de colonizadores, ahora se alinean con causas indígenas. Es una época de cambio y tengo mucha esperanza en ellos.
Si pudiera invitar a cualquier personaje que no haya logrado traer aún, ¿quién sería?
Me encantaría traer a Arundhati Roy, la escritora india que ganó el Booker con El dios de las pequeñas cosas. Luego se volvió activista en su país. Publica sus memorias en septiembre y puede que venga a Colombia en enero. También me gustaría alguien como Alexandria Ocasio-Cortez, porque inspira, habla bien y representa una nueva forma de hacer política. No solo escritores, sino pensadores que inspiren.
¿Hay planes de expansión a otras ciudades en Colombia? ¿Qué se viene?
De momento, estamos muy felices con esta primera experiencia en Santa Marta. Vimos mucho interés, una nueva librería, clubes de lectura. Acabamos de cumplir 20 años en Colombia y ahora nos toca inventarnos los próximos 20. Queremos llegar a más públicos, hacer más podcasts, mejorar lo que ya hacemos. No se trata solo de crecer en cantidad, sino en calidad. Seguimos firmes con Cartagena, Medellín, Jericó y ahora Santa Marta.
¿Autor o autora favorita?
Esa es imposible de responder (risas). Pero te puedo contar el libro que más me ha gustado este año: La península de las casas vacías, de David Uclés. Es un joven escritor español que publicó en Siruela. Es un libro sobre la guerra civil española escrito con realismo mágico, algo así como un Cien años de soledad andaluz. Me impresionó mucho y me gustaría ver cómo lo recibe el público colombiano.
¿Cuántos libros alcanzas a leer al mes?
Leo muchísimo, aunque como todos, hay épocas. Ahora leo más porque soy jurado de la Cátedra Mario Vargas Llosa. Leo rápido, lo confieso. A veces demasiado rápido. Pero me gusta mucho leer, y dependiendo del mes, pueden ser bastantes libros, al menos 10.
CAMILO PEÑA CASTAÑEDA – EDITOR VIDA DE HOY Y CULTURA