49 hallazgos revelan el colapso de la red hospitalaria del Atlántico
📅 🕐 20 Ago 2025🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 5 min de lectura
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La Superintendencia Nacional de Salud ordenó este martes la intervención forzosa administrativa de la Empresa Social del Estado Universitaria del Atlántico (ESE UNA), tras detectar 49 hallazgos críticos que comprometen la calidad, seguridad y sostenibilidad de los servicios de salud en el departamento.
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La medida, que se extenderá por un año, busca frenar el deterioro progresivo de una red hospitalaria que ha sido objeto de múltiples denuncias, paros y protestas en los últimos meses.
Aspecto general del hospital Juan Domínguez Romero de Soledad. Foto:Prensa Gobernación del Atlántico
El nuevo agente especial interventor es Fredys Miguel Socarrás Reales, exalcalde de Valledupar y exviceministro de Empleo y Pensiones, quien asumió este martes como representante legal de la entidad. Su llegada implica la separación de la gerente encargada Rosmery Wehedeking, la remoción de la junta directiva y la presentación de un plan de trabajo en los próximos 30 días.
Socarrás tendrá la responsabilidad de reorganizar una estructura que, según el diagnóstico oficial, ha fallado en aspectos asistenciales, administrativos y financieros esenciales para garantizar una atención digna.
Una red hospitalaria en deterioro acelerado
Los hallazgos de la Supersalud no son menores. El informe oficial detalla fallas graves en la prestación de servicios de urgencias, ausencia de medicamentos e insumos médico-quirúrgicos, deficiencias en la infraestructura hospitalaria, manejo inadecuado de residuos, y falta de cumplimiento en procesos de esterilización. También se evidenció la no activación de rutas psicosociales y materno-perinatales, lo que representa un riesgo directo para poblaciones vulnerables como mujeres gestantes y pacientes con necesidades especiales.
Además de los problemas asistenciales, la entidad enfrenta un desequilibrio financiero estructural. La ESE UNA ha comprometido gastos sin contar con ingresos suficientes, lo que ha generado un déficit presupuestal creciente.
En 2024, aunque reportó ingresos por $130.384 millones, los gastos en servicios alcanzaron los $125.515 millones, dejando un margen operacional de apenas $4.869 millones. Los gastos administrativos y operativos sumaron $24.429 millones, lo que derivó en un déficit operativo de $21.663 millones. En lo que va de 2025, la deuda total asciende a $147 mil millones, un aumento de más de $39 mil millones respecto a marzo.
Paros, protestas y hospitales al borde del colapso
La crisis financiera ha tenido consecuencias directas en la operación de los hospitales. Esta semana, el Hospital Departamental de Sabanalarga entró en paro por deudas salariales que oscilan entre cuatro y seis meses. Los pediatras del Hospital Niño Jesús también han denunciado atrasos de hasta nueve meses en sus pagos, y han advertido en múltiples ocasiones y diversos ultimátum que cesarán actividades si no se les abona al menos dos meses.
La nueva administración tendrá 30 días para presentar su plan de acción. Foto:Cortesía ESE UNA
Desde marzo, trabajadores de la salud han protagonizado protestas frente a la sede de Alta Complejidad, antiguo Hospital CARI, exigiendo soluciones. En ese momento, la Supersalud ya advertía sobre una posible intervención, que finalmente se concretó este 19 de agosto.
La falta de pagos, la precariedad en la atención y la ausencia de insumos han sido constantes en las denuncias de médicos, enfermeros y pacientes que ven esta intervención casi como un “rescate”. La situación ha obligado a suspender servicios quirúrgicos y ha dejado a pacientes sin atención especializada, como si el departamento tuviera una oferta de salud excelsa.
¿Ya es definitivamente un modelo fallido?
La ESE UNA fue creada como un modelo centralizado para administrar los cinco hospitales departamentales del Atlántico. Sin embargo, la acumulación de problemas ha puesto en duda su viabilidad.
El gobernador Eduardo Verano reconoció recientemente que “se hace inminente una nueva estructura operativa, individual de nuestros hospitales departamentales, que garantice la prestación de servicios y su continuidad en el tiempo”. Incluso planteó la posibilidad de volver al sistema anterior, donde cada hospital funcionaba como una empresa independiente.
El gobernador ha reconocido que el modelo de ESE UNA no fue exitoso, más bien un fracaso. Foto:Cortesía Gobernación del Atlántico
La intervención de la Supersalud parece alinearse con esa visión, al menos en términos de reorganización interna. El reto ahora será garantizar la continuidad de los servicios, recuperar la confianza del personal médico y evitar que el sistema hospitalario del Atlántico colapse por completo.
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El nuevo interventor deberá enfrentar no solo una estructura debilitada, sino también una ciudadanía que ha perdido la fe en la capacidad del sistema para responder a sus necesidades más básicas.
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Camilo Alvarez Peñaloza, periodista de EL TIEMPO Barranquilla @camiloa.ap_20