Brenda Madero, entrenadora especializada en salud femenina, ha lanzado una advertencia dirigida a mujeres mayores de 30 años: mantenerse activas físicamente no basta con solo caminar o asistir a clases aeróbicas como zumba.
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En un reciente video compartido en su canal de Instagram, la experta destacó que, con la proximidad de la perimenopausia y menopausia, es imprescindible incorporar el entrenamiento de fuerza para preservar la salud física y funcional.
La advertencia responde a las transformaciones hormonales que atraviesan las mujeres en esa etapa, con consecuencias en el metabolismo, la masa muscular, la energía y el bienestar general.
Una rutina de fuerza es esencial para llegar sanas, fuertes y activas a la madurez, dice experta. Foto:iStock
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Importancia del entrenamiento de fuerza ante los cambios hormonales
La práctica constante de actividad física no debe ser vista como una opción secundaria, sino como una herramienta esencial para mantener la calidad de vida en mujeres que ingresan a una etapa de transición hormonal.
La perimenopausia y la menopausia generan alteraciones significativas, entre ellas el aumento del riesgo cardiovascular, la desaceleración del metabolismo y la reducción progresiva de la densidad ósea. Frente a este panorama, Brenda Madero plantea una corrección necesaria en la forma en que muchas mujeres enfrentan el ejercicio.
Tras los 30 años, el músculo se pierde; entrenar fuerza ayuda a prevenir este deterioro. Foto:iStock
Según la especialista, uno de los errores más frecuentes es confiar exclusivamente en actividades aeróbicas de bajo impacto. “Salir a caminar, hacer spinning o clases de zumba está bien, pero no es suficiente”, afirma.
Para ella, el ejercicio de fuerza debería convertirse en una práctica regular desde los 30 años, ya que cumple funciones preventivas ante los efectos del envejecimiento hormonal. Entre los principales cambios que se producen durante esta etapa, Madero destaca las fluctuaciones de estrógenos, lo que puede provocar pérdida de masa muscular, aumento de grasa abdominal, fatiga persistente y mayor tendencia a los antojos.
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Ante ese escenario, propone el entrenamiento con pesas como una herramienta fundamental. “Te ayudará a mantener el músculo y a contrarrestar la pérdida que se da de manera natural por la edad y con la llegada de la perimenopausia y menopausia”, señala.
La construcción y conservación del tejido muscular no solo influye en la apariencia física, sino que está directamente relacionada con la funcionalidad del cuerpo y la capacidad de sostener una vida activa e independiente.
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“El músculo es el órgano de la longevidad”
En sus declaraciones, la coach remarca que el beneficio de incluir rutinas de fuerza va más allá de la estética. “Te ayudará a cambiar tu composición corporal, lo que te hará ver mucho más sana y tonificada”, explica. La quema de grasa, el aumento de energía y la mejora del rendimiento metabólico son algunos de los efectos positivos vinculados a este tipo de entrenamiento.
El impacto del ejercicio de fuerza se extiende también a la prevención de enfermedades crónicas y al fortalecimiento del sistema musculoesquelético. “Una buena rutina de fuerza es esencial para llegar fuertes, sanas y valiéndonos por nosotras mismas en los años venideros”, recalca Madero, haciendo énfasis en que no se trata solo de verse bien, sino de conservar la autonomía física con el paso del tiempo. Su mensaje final sintetiza esta visión integral del bienestar: “El músculo es el órgano de la longevidad”.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor.