No se puede vivir de espaldas al Amazonas

El viernes pasado se efectuó en Bogotá la Quinta (V) reunión de jefes de Estado de Otca (Organización del Tratado de Cooperación Amazónica). Algunos analistas han formulado críticas escépticas, por la veintena de declaraciones parciales firmadas por los asistentes, o por los cerca de 35 compromisos internacionales asumidos en la declaración final.
Es claro que cuando existen 30 o 40 prioridades, no hay prioridades. Pero la otra cara de la moneda deriva del hecho de que estas reuniones no han sido muy comunes. De hecho, ha sido la V Reunión en cerca de 30 años, cuando otros foros han tenido reuniones anuales. Ello explicaría la enorme vastedad de la agenda pendiente. Existen, pues, dos caras de la misma moneda, y hemos de evaluar la reunión teniendo en cuenta la razón de existir de una organización de carácter amazónico, en medio de otras del continente y del mundo.
Recordemos que en los años sesenta del siglo pasado se hablaba en los países desarrollados, así como por algunos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, acerca de la importancia de ciertos recursos naturales para el conjunto de la humanidad.
En ese marco, se mencionaba la importancia de los recursos de la Amazonia. Se hablaba de la posible declaratoria de la región como patrimonio común de la humanidad. En efecto, la Amazonia lo es. Pero para algunos países, encabezados por Brasil, de lo que se trataba era de evitar la injerencia de los países desarrollados en la Cuenca.
La idea no era crear un grupo de integración a la manera del inicial Pacto Andino, o con los propósitos más amplios de la Aladi u otros mecanismos de la época. Era que los países de la Amazonía tomaran en sus manos el control y desarrollo de esa inmensa región de aproximadamente 7 millones de kilómetros cuadrados. A más de lo dicho, recordemos que allí viven unos 47 millones de personas (90.000 en el caso colombiano). Pero alberga cerca de 400 comunidades indígenas americanas, es decir a una parte muy importante de la diversidad étnica y cultural del mundo, además de la biodiversidad en un sentido amplio.
Reserva mundial
La extensión de la Amazonia es aproximadamente el 70 por ciento de toda Europa, desde el Atlántico hasta los Urales; es 14 veces la extensión de Centroamérica; también es de cerca de cuatro veces la extensión de toda Asia sudoriental. Es tres veces más grande que la selva tropical de África. Y como zona de bosque es solo superada por la inmensa taiga rusa. Pero es a su vez la zona más biodiversa del planeta, y la selva más extensa.
Esos datos hablan por sí mismos. Una reunión de países agrupados alrededor de sus retos y posibilidades tiene que ser importante desde donde quiera que se le mire. La Amazonía es también una especie de pulmón del mundo, a la par de la producción de oxígeno de las algas marinas y otras zonas boscosas. El régimen de lluvias y agua desde el corazón de Sudamérica hasta Centroamérica y más allá depende dramáticamente del estado de salud de la región en su conjunto.
La idea de la cooperación amazónica era fundamental por otra razón: Brasil, y los países andinos habían vivido (y quizás continúan viviendo) de espaldas los unos a los otros. Es como si la Amazonia, en lugar de ser un núcleo de comunicación y propósitos comunes, hubiera sido tradicionalmente una especie de mar que divide las vocaciones geográficas de los países ribereños.
El nuevo esquema geoestratégico mundial posterior a la disolución del viejo equilibrio Este-Oeste, y el crecimiento de las actividades de algunas multinacionales en el mundo luego de 1992, hicieron que los países que habían suscrito el Tratado Amazónico resolvieran crear en 1995 la organización, donde antes solo había un tratado de cooperación. Algo interesante es que la Otca se define a sí misma como el único bloque socioambiental de América Latina. Su visión es la de cooperación Sur-Sur, y el orden de sus tareas es llamativo y claro: 1) Político/diplomáticas. 2) Estratégicas. 3) Técnicas. Es decir, la Otca no se ve a sí misma como una instancia técnica. Se auto percibe como un instrumento político-diplomático, lo cual tiene implicaciones: no son los ministerios técnicos los que la manejan.
Como suele suceder con las cumbres (es decir, las reuniones de jefes de Estado) el día anterior, es decir el jueves 21 de agosto, tuvo lugar la Reunión del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores, en el Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería colombiana.
De estas reuniones y de algunas de otros ministros, surgen varios temas de análisis:
A la V Cumbre de la Otca, efectuada en Bogotá, asistieron tres presidentes, dos vicepresidentes y 5 cancilleres. También algunos ministros de Medio Ambiente y otros sectores.
Entre los principales temas acordados figuran la protección de los bosques y la biodiversidad, la gestión integrada de los recursos hídricos, la investigación científica y el monitoreo del cambio climático, la participación de los pueblos indígenas en la toma de decisiones, así como la búsqueda de financiamiento y transferencia tecnológica para impulsar el desarrollo sostenible en la región.
El telón de fondo fue el ejercicio de la soberanía de los países miembros de la Otca, sobre sus recursos amazónicos. Un punto importante de la posición colombiana reciente es que existe una relación muy importante y estructural entre biodiversidad y cambio climático. Otro punto importante planteado por Colombia y por Brasil ha sido el de la “defensa de la selva s. los enemigos de la selva”, valga decir el cambio climático, la deforestación, la minería (existen puntos de vista distintos entre Colombia y Brasil) y el narcotráfico.
En este punto, vale la pena mencionar que un foro como el de la Otca plantea algunas ventajas, entre las cuales podemos mencionar: el papel importante de la Amazonia en la agenda interior e internacional del pais. El tener un foro de concertación, ausente en Suramérica desde el resquebrajamiento de la concertación alrededor de la Unasur. Además, un sitio de encuentro y consensos con las diplomacias de países vecinos. El encuentro con sociedades indígenas y sociedad civil, alrededor de la reunión de jefes de Estado y de Gobierno, fue también importante.
El impacto en la COP 30
e espera que la Otca tenga una actividad muy representativa en la COP30. Colombia así parece haberlo comprendido: la canciller mencionó la unidad de la región para proteger los bosques y las cuencas hídricas, fundamentales para el funcionamiento integral del ecosistema. Un elemento crucial en el cual parece empeñado Minambiente es aclimatar la idea de que existe una relación estructural entre cambio climático y biodiversidad. Sería, además, una manera de hacer concordar Cali (COP 16 de Biodiversidad) y Belem (COP30 de Cambio Climático).
¿El valor de los acuerdos?
No se trata solo de la foto de los jefes de Estado o de los cancilleres o de otros ministros; es mucho más que eso. No es solo el destino de 70 millones de pobladores de la Amazonía en su conjunto, o de los 7 millones de kilómetros cuadrados de su extensión. Es la racionalidad de corto y largo plazo en las políticas de los Estados-parte, para una administración sostenible del ámbito de mayor biodiversidad del planeta; también es menester comprender que no estamos por desgracia, lejos del punto de no retorno en el cambio climático.
En general, cumbres como la Amazónica de la semana pasada pueden tener sus detractores, pero poseen ventajas tanto para la política multilateral como para la diplomacia bilateral de países como Colombia. La agenda de la cumbre y de la Otca es sustancial, pese a las dificultades de abrir espacios concretos para las grandes tareas diplomáticas y ambientales del próximo futuro.
Por todo lo anterior, es elocuente que la secretaría general de la Otca esté en cabeza de un colombiano, Martín von Hildebrand, que ha dedicado su vida a los temas amazónicos.
Por eso y otras razones de equilibrio Norte-Sur y de integración regional, el Gobierno colombiano está obligado a acertar en su escogencia de la persona que nos representará ante el Gobierno de Brasil. No hay lugar ni espacio para las improvisaciones. Hay mucho por ganar o por perder, dependiendo de esa decisión. Es, sin duda, un tema crucial para nuestro propio futuro.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eltiempo.com
En la sección: EL TIEMPO.COM -Colombia
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