Recorte al Presupuesto 2026: Gobierno y Congreso negocian ajuste de hasta $7 billones | Gobierno | Economía

El debate sobre el Presupuesto General de la Nación (PGN) para 2026, estimado inicialmente en $557 billones, entró en una nueva fase esta semana con un gesto inesperado desde el Ministerio de Hacienda, que ante las comisiones económicas conjuntas del Senado y la Cámara, habría abierto la posibilidad de reducir entre $3 billones y $6,9 billones el monto del presupuesto.
Aunque la cifra dista mucho de los $26 billones de ajuste que reclaman legisladores y analistas, la señal de apertura ha generado expectativas de un posible punto de encuentro intermedio y de aplicarse cualquiera de los dos ajustes, el Presupuesto del otro año rondaría entre los $550 y los $557 billones; aunque todo depende del visto bueno del presidente Gustavo Petro.
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Durante las mesas de trabajo, el ministro Germán Ávila reconoció que en los últimos días, los congresistas han recibido múltiples solicitudes para aumentar recursos en algunos sectores, un mensaje que refleja la presión política que rodea la discusión presupuestal.
Al mismo tiempo, dejó claro que para el Gobierno no se trata de dos debates separados cuando se habla del monto del Presupuesto 2026 y la nueva ley de financiamiento, que para ellos forman parte de una misma ecuación, en la que los ingresos proyectados a través de la tributaria deben sostener el nivel de gasto que se busca aprobar.
El Gobierno lleva varios días hablando con el Congreso sobre el monto del PGN 2026.
Imagen de ChatGPT
No obstante, el ministro envió una señal de apertura frente a los reclamos del Legislativo al afirmar que “hay que hacer un acuerdo con el Congreso”. Con esta frase, Ávila admitió que el Ejecutivo no puede imponer unilateralmente el monto del presupuesto y que el desenlace dependerá de la construcción de un consenso político que acerque las posiciones, sin pasar por alto la necesidad de sacar adelante la reforma tributaria.
Así las cosas, el próximo 10 de septiembre, cuando se radique oficialmente la ponencia del PGN, se espera que esta discusión defina el monto definitivo para iniciar el trámite legislativo; luego de varios días de conversaciones entre los congresistas de las Comisiones Económicas y el equipo del Ministerio de Hacienda.
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No ceden las tensiones
Con todo lo anterior hay que decir que el gesto de Hacienda no ha sido suficiente para calmar las preocupaciones en el Legislativo, ya que durante las mesas de trabajo, varios congresistas han cuestionado tanto la ejecución de ministerios como el desbalance estructural del presupuesto.
Por ejemplo, la representante Saray Robayo ha sido una de las más críticas, recordando que entidades como el Ministerio de la Igualdad apenas han ejecutado el 4,5% de sus recursos en 2025, lo que a su juicio refleja falta de gestión.

El Gobierno lleva varios días hablando con el Congreso sobre el monto del PGN 2026.
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“No es posible que cada año veamos que ese ministerio deja los recursos sin ejecución. Hay ministros que no han entendido que su responsabilidad es llevar inversión a los territorios”, afirmó Robayo, quien también hizo un fuerte llamado sobre la sostenibilidad fiscal.
Por su parte, el representante Wilmer Castellanos valoró la disposición al diálogo del ministro, pero alertó que un presupuesto inflado sería “un presupuesto con bastantes dudas, con bastantes vacíos y sin posibilidad de ejecución rápida, sobre todo teniendo en cuenta que el Gobierno en 2026 solo tendrá siete meses efectivos de gestión”.
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La senadora Sonia Bernal, en contraste, destacó que el Gobierno no se ha cerrado al diálogo y que el ajuste final podría depender de la reforma tributaria en curso y explicó que “al día de hoy no se conoce ninguna cifra alternativa al monto inicial, pero el miércoles deberíamos tener ya una ponencia consensuada”.
Entre la ambición y la prudencia
Con el tiempo corriendo, el margen de maniobra del Gobierno es estrecho y si bien la oferta inicial de un recorte de $3 billones fue interpretada como un gesto político más que como un ajuste sustantivo, la posibilidad de que el ajuste escale hasta los $7 billones abre un espacio de negociación que, si bien está lejos de los cálculos del Congreso y del Carf, puede convertirse en la base de un acuerdo para tramitar el presupuesto sin mayores sobresaltos.

El Gobierno lleva varios días hablando con el Congreso sobre el monto del PGN 2026.
Imagen de ChatGPT
Mientras tanto, el fondo del debate no cambia, dado que mientras Hacienda apuesta por reformas tributarias ambiciosas para financiar el gasto, el Congreso y los analistas insisten en que la austeridad debe ser el camino. La discusión de las próximas semanas definirá hasta qué punto el Gobierno está dispuesto a ajustar sus cuentas y qué tan firme es la postura del Legislativo de imponer recortes más profundos.
No hay que olvidar que el proyecto de presupuesto, que asciende a $557 billones, representa un incremento de $31 billones (5,9%) frente a 2025, y de cerca del 9% si se incorpora el ajuste por la no aprobación de la Ley de Financiamiento del año pasado, y se sustenta en la reforma tributaria más ambiciosa de la historia, con la que el Gobierno espera recaudar $26,3 billones (1,4% del PIB).
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Pese a este esfuerzo fiscal, las cuentas siguen tensionadas, ya que el déficit total se mantiene en 6,2% del PIB, mientras el déficit primario, que mide el balance sin incluir intereses de deuda, pasó de 1,4% a 2% del PIB, reflejando un aumento del gasto primario por $18,2 billones.
Según ha explicado el Ministerio de Hacienda, este incremento se compensaría en parte por la caída proyectada en los pagos de intereses (-$10 billones) y por mayores ingresos derivados de excedentes de entidades públicas y de la nueva tributaria. Sin embargo, para expertos como Corficolombiana, la dinámica muestra que la austeridad sigue siendo un camino cada vez más lejano.

El Gobierno lleva varios días hablando con el Congreso sobre el monto del PGN 2026.
Imagen de ChatGPT
Uno de los puntos más sensibles está en la composición del gasto, ya que los mismos analistas de Corfi señalan que el gasto de funcionamiento es el principal impulsor del aumento del presupuesto, con un alza del 11,1% (+$36,5 billones), muy por encima de la inflación proyectada del 5%.
Con todo lo anterior, el desenlace de este pulso fiscal marcará el cierre del actual Gobierno, dado que con una reforma tributaria en camino, un déficit primario en aumento y una regla fiscal suspendida, la credibilidad de las cuentas públicas depende en buena medida de la negociación que se logre sobre el presupuesto.
DANIEL HERNÁNDEZ NARANJO
Periodista de Portafolio
Fuente de TenemosNoticias.com: www.portafolio.co
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