La sumisión a Trump pasa factura a la UE | elperiodico.com

La sumisión de la Unión Europea (UE) a los dictados del presidente estadounidense, Donald Trump, está pasando una factura económica y política, que amenaza la estabilidad de Europa y agrava sus vulnerabilidades. La claudicación de la Comisión Europea ante Trump al aceptar un acuerdo comercial asimétrico y humillante ha debilitado políticamente a su presidenta, Ursula von der Leyen, ha fracturado la coalición proeuropeísta de populares, socialistas, liberales y verdes en el Parlamento Europeo que sostiene a la Comisión Europea y le ha hecho perder la confianza ciudadana. Von der Leyen deberá afrontar en octubre dos nuevas mociones de censura en el Parlamento Europeo, una de La Izquierda y otra del ultra Patriotas por Europa, que supondrán un desgaste político adicional.
El acuerdo con Estados Unidos, que debe ser ratificado por el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE, establece que la mayoría de los productos de EEUU entran libres de aranceles en la UE, mientras que las exportaciones europeas estarán penalizadas con el 15%. El acuerdo incluye también el compromiso de la UE de comprar a Estados Unidos gas, y petróleo por cerca de 700.000 millones de euros hasta 2028, de invertir en EEUU otros 520.000 millones de euros y de adquirir «cantidades significativas» de equipo militar.
Además, la UE ha renunciado a su soberanía legislativa al comprometerse en la declaración adicional suscrita el pasado 21 de agosto a no adoptar el canon que deberían pagar las grandes plataformas informáticas norteamericanas por el uso de las redes de telecomunicaciones europeas, prevista en la ley de redes digitales que la UE debería adoptar antes de fin de año.
Fragilidad política
El 77% de los ciudadanos de los cinco mayores países de la UE –Alemania, Francia, Italia, España y Polonia– critican que el acuerdo beneficia solo a Estados Unidos, según el sondeo de la revista de geopolítica francesa Grand Continent. El 75% señala que Von der Leyen defendió mal los intereses de la UE, el 72% declara haber perdido la confianza en ella y el 60% considera que debería dimitir.
La fragilización política de Von der Leyen quedó patente esta semana durante el debate del Estado de la UE en el Parlamento Europeo, donde sólo contó con el respaldo claro de su propia familia política, el grupo popular, y del grupo ultra Conservadores y Reformistas Europeos (ECR). Los socialistas, el segundo grupo de la Eurocámara, criticaron a Von der Leyen por dejar atrás a Europa y a sus ciudadanos y calificaron de «injusto e inaceptable» el acuerdo con EEUU. Von der Leyen también fue criticada por liberales, verdes, La Izquierda y los ultras de Patriotas para Europa (tercera fuerza de la Eurocámara).
Para recuperar el apoyo parlamentario, Von der Leyen abandonó su posición proisraelí a ultranza y propuso sancionar a Israel por las matanzas de Gaza, a sabiendas que la medida no prosperará por falta de apoyo de los gobiernos. También prometió al Parlamento Europeo más cooperación institucional, aunque la incumple cuando le conviene. El Parlamento Europeo presentó en agosto una demanda ante el Tribunal de Justicia de la UE contra la Comisión Europea y El Consejo de la UE por excluir a la Eurocámra del voto del reglamento del fondo militar SAFE de 150.000 millones, ya que temía el impacto de un debate público sobre el aumento del gasto militar mientras se imponen ajustes en el gasto social.
Dependencia de EEUU
Von der Leyen también abogó por la independencia de Europa en defensa, tecnología y energía, lo que casa mal con lo que pactó con Trump. El acuerdo de adquirir 700.000 millones de gas y petróleo a EEUU convertirá a la UE en dependiente en un 70% del gas norteamericano, indica el think tank Bruegel. Las compras militares masivas a Estados Unidos y el uso de una parte significativa del fondo militar europeo de 150.000 millones para financiar las industrias del Reino Unido, Noruega, Turquía, Corea del Sur, Ucrania y otros países frena el desarrollo de la industria de defensa europea y su autonomía militar.
Von der Leyen repitió sus habituales promesas de desarrollo industrial y tecnológico sin precisar su financiación. La única cifra que citó, 1.800 millones para fabricar baterías en la UE, es menos de la mitad de lo que invierte la firma china CARTL en una sola fabrica en España. Asimismo, las promesas de Von der Leyen de erradicar la pobreza e impulsar la construcción de viviendas chocan con los recortes en los fondos regionales y de cohesión que ha propuesto en el marco presupuestario 2028-2034.
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