así instrumentalizaban a niños en El Poblado, en Medellín
📅 🕐 18 Sep 2025🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 10 min de lectura
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Inicialmente, el miércoles 10 de septiembre fue el día elegido por la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá para desplegar un complejo operativo, que estuvo precedido por más de 10 meses de investigaciones y trabajo en campo para establecer con exactitud el modus operandi de una red delictiva conformada, en su mayoría, ciudadanos venezolanos, que encontraron en la vulnerabilidad de un grupo de personas, en combinación con la generosidad de los turistas que visitan Medellín, una oportunidad para lucrar de manera exponencial.
El operativo tendría lugar en la calle 10, en El Poblado. En este sector, desde hace varios años atrás, la presencia de personas en condiciones vulnerables y en mendicidad se ha vuelto parte del panorama habitual en las calles de la comuna 14. Con el aumento del turismo en la ciudad y la presencia de extranjeros en esta zona de la capital de Antioquia, estas poblaciones empezaron a beneficiarse de las generosas limosnas y donaciones de foráneos.
Mujeres indígena y niños de entre un día de nacidos y siete años fueron explotados. Foto:Jaiver Nieto Álvarez.
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Operativo de captura
Pasado el mediodía de ese miércoles, varias patrullas empezaron a hacer presencia en la zona del operativo. Varias motocicletas de la Policía Metropolitana recorrieron una y otra vez este corredor vial, desviándose por las vías anexas y vigilando los sectores vehiculares del Parque Lleras y Provenza.
La operación solo recibiría luz verde para ejecutarse en el momento que se tuviera identificación visual en el sector de siete individuos que habían sido perfilados durante más 10 meses por las autoridades como los integrantes de una red que instrumentalizó y explotó a menores de edad ajenos a través de mujeres y personas de poblaciones vulnerables, como las indígenas de la comunidad Embera Katío que se pueden avistar a diario en esta calle de El Poblado, vendiendo artesanías y pidiendo limosna, usualmente, acompañadas por niños y niñas muy pequeños.
En terreno, oficiales infiltrados de civil en la zona estuvieron vigilando los movimientos de los miembros de la red, esperando tener confirmación visual de todos para poder proceder con las capturas que se había trabajado durante varios meses.
Según lo indicó el comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, el brigadier general William Castaño Ramos, se realizaron labores de vigilancia, seguimiento, análisis de líneas telefónicas, entrevistas y entregas vigiladas en la zona para poder confirmar la comisión de los delitos, específicamente, el de la explotación de los menores, que, según se lo explicaron a EL TIEMPO las autoridades, era la conducta prioritaria en esta operación que se articuló con el grupo de protección a la Infancia y Adolescencia.
La red armaba familias artificiales con mujeres indígenas y niños que no les pertenecían. Foto:Jaiver Nieto Álvarez.
La jornada se extendió durante ese miércoles, y a pesar de que inicialmente se pretendía proceder a las 6:00 p.m., una de las personas que se tenía en el radar de las capturas, no apareció en la calle 10 ese día, por lo que el operativo tuvo que suspenderse hasta el día siguiente.
Ya en la tarde del jueves la operación se desarrolló de la misma manera: oficiales de civil infiltrados haciendo vigilancia en el sector, esperando tener confirmación visual de los siete individuos perfilados. En efecto, ese jueves la Policía pudo materializar las capturas pasadas las 6:30 p.m. EL TIEMPO participó del operativo en el que se afectó a esta organización que generaba ingresos de más de 180 millones de pesos mensuales a través de la explotación de menores de edad y mujeres de comunidades vulnerables.
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‘La Cara Oculta de la Caridad’
El operativo desplegado por la Policía Metropolitana permitió la captura de las siete personas perfiladas: seis mujeres (entre los 25 y 43 años) y un hombre de 25 años; seis personas de origen venezolano y una mujer colombiana.
Estos individuos fueron capturados por los delitos de explotación de menores de edad y concierto para delinquir.
EL TIEMPO conoció en exclusiva los detalles del accionar de esta red.
El capitán Jeyson Rodríguez, de Infancia y Adolescencia, relató: «El contexto que tenemos en El Poblado, la 10, Lleras, Provenza, con un desplazamiento del fenómeno a Laureles y a Manrique, es el uso y utilización de niños, niñas y adolescentes para el ejercicio de la mendicidad».
Siete personas fueron capturadas en la calle 10 en esta primera fase del operativo. Foto:Jaiver Nieto Álvarez.
La ley indica que cuando un menor está ‘ejerciendo’ la mendicidad en compañía de adultos con los que tiene algún tipo de parentesco, no se configura delito. En este caso, los menores identificados por las autoridades y que se hacían presentes día a día en las calles de El Poblado, estaban siendo introducidos allí con adultos, especialmente mujeres de la comunidad Embera Katío, con las que no tenían ningún tipo de relación. Es decir, la red estaba armando familias artificiales en el sector.
EL TIEMPO conoció en exclusiva que, incluso, en algunos casos, estos individuos tomaban niños y los vestían de niñas para generar más lástima en los turistas y transeúntes del sector.
Una vez armada la familia artificial, las mujeres eran ubicadas con uno o más niños, algunos de pocos meses de nacidos, otros en sus primeros años―en cualquier caso, se trataba de menores de primera infancia― sobre los pasos peatonales de la calle 10 desde temprano. De ese modo, los turistas extranjeros que salían a caminar para conocer el sector se topaban a menudo y desde las primeras horas del día con estos grupos.
En muchas oportunidades, los turistas entregaban limosnas en dólares, en muchas otras, estos se negaban a entregar dinero. Para estos casos, los miembros de la red encontraron una alternativa que se terminó convirtiendo en su mina de oro a la hora de generar una fuente de ingresos millonaria.
El capitán Gentil Arias, jefe de investigación criminal de la Policía de Infancia y Adolescencia explicó los pormenores de este delito y se remitió al origen del operativo.
Estos son los carteles que usaban los individuos para engañar a los extranjeros Foto:Jaiver Nieto Álvarez.
«Todo inició en 2024 a través de una serie de denuncias que indicaban de que en el sector estaban ejerciendo una posible explotación de niños de entre un día de nacidos y hasta los siete años, que eran transportados desde sus viviendas en la ciudad hasta el sector de El Poblado«, relató.
Arias reveló: «A través de investigaciones pudimos identificar un grupo de hasta 14 individuos instrumentalizando a estas personas. Logramos evidenciar que muchas de ellas, a través de carteles en inglés, mencionaban que acababan de llegar al país y que necesitaban ayudas y elementos de primera necesidad para sus bebés. Aprovechaban el factor de oportunidad de los niños y las mujeres indígenas para estructurar estas familias artificiales».
Según lo conoció EL TIEMPO, una vez que lograban captar la atención de los extranjeros, las mujeres guiaban a estas personas a cualquiera de las farmacias cercanas en operación de la calle 10 y allí les indicaban que productos podrían comprarles. Los turistas adquirían los productos y se lo entregaban a las mujeres, quienes los guardaban y acumulaban.
Las mujeres guiaban a los extranjeros a las farmacias de la calle 10 para adquirir los productos. Foto:EL TIEMPO.
«Definimos los roles, el entramado y el modus operandi. Abordaban a los transeúntes, los convencían de ingresar a cualquiera de las farmacias del sector para comprar pañales, leche o medicamentos», enfatizó el capitán Arias.
Además, el jefe de investigación criminal de Infancia y Adolescencia señaló: «Establecimos que estas personas trabajaban por objetivos. Una vez cumplían dichas metas, se movilizaban a otros sectores de la ciudad para revender los elementos de primera necesidad que les donaban, todo en centros especializados».
De este modo se generaban millonarios ingresos, en tanto estas personas vendían los productos incluso hasta por el doble del precio original de los mismos, según se lo confirmaron a EL TIEMPO fuentes cercanas a la investigación.
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Los roles de la estructura
En cuanto al funcionamiento de esta red, el capitán explicó: «Dentro de la estructura habían personas que custodiaban los elementos, otros tomaban a los niños, otros eran ‘campaneros’; otros daban aviso a las mujeres indígenas y menores para que no fueran conducidos a comisarías de familia».
Incluso, el oficial reveló que durante los 10 meses de investigación se logró identificar a dos personas que tenían la vocería y daban órdenes, además, intermediaban cuando se presentaban conflictos e indicaban el tipo y la cantidad de productos que las personas instrumentalizadas debían pedirle a los extranjeros.
Los productos, como tarros de leche en polvo, pañales y medicamentos, eran comercializados en barrios periféricos y céntricos de la ciudad, con sus ventas, los miembros de esta red habrían generado ingresos mensuales de 180 millones de pesos durante más de un año.
EL TIEMPO pudo hablar con uno de los investigadores que estuvo involucrado en las labores de campo que permitieron establecer el modus operandi de la red.
«Se realizaron muchas actividades: agentes en cubierto, seguimiento a personas y entregas; lo que hacíamos era tratar de pasar desapercibidos y tratar de definir el cómo operaban acá. Esto lo hicimos a diario, cuatro personas, durante los últimos 10 meses», reveló.
Los capturados se enfrentan hasta a ocho años de prisión por los delitos cometidos. Foto:Suministrada.
Además, durante el operativo que contó con el acompañamiento de Migración Colombia, no solo fueron capturados los siete integrantes identificados de la red, sino que las autoridades condujeron a otro grupo de individuos que estarían articulados con la operación, a quienes, tras una serie de requisas, se les hallaron carteles como los mencionados y elementos de primera necesidad.
En cuanto a la responsabilidad de las familias reales de los menores explotados, las autoridades garantizaron la prevalencia de los derechos de los niños. «Muy seguramente las familias podrían estar encuadradas en estas conductas, será la Fiscalía la que lo defina», explicó el capitán Gentil Arias.
Por su parte, el capitán Jeyson Rodríguez enfatizó que durante el último año, la Policía de Infancia y Adolescencia en la ciudad ha dejado en protección por estar en mendicidad a alrededor de 300 menores de edad.
Las personas capturadas en el operativo se enfrentan a hasta ocho años de prisión.