‘Hay mucha gente que está sufriendo’

Ya fue profesor, cura y ahora espía: el actor español Álvaro Morte ha cumplido en la ficción los sueños que todo niño tiene para ‘cuando sea grande’. «Me falta ser piloto, bombero y veterinario», comenta con la espontaneidad que lo ha hecho famoso.
El español le dio vida a Sergio Marquina ‘El Profesor’ en las cinco temporadas de ‘La casa de papel’; fue el padre Tedeschi, el encargado de recibir a la hermana Cecilia en un convento en Italia, en la película de terror psicológico ‘Inmaculada’, y, ahora, es un espía, pero nada que ver con lo que nos han dejado James Bond o Ethan Hunt (Misión imposible) en la pantalla. Morte encarna a Haibala, un espía internacional conocido como El Saharaui, que se ve envuelto en una peligrosa misión para atrapar a un terrorista de Isis en el corazón de Siria: es la trama de ‘Raqqa’, un thriller de acción que se estrena en Colombia el 18 de septiembre.
Dirigida por Gerardo Herrero, amante de acercar lo más posible al espectador con la realidad, ‘Raqqa’ hace una cruda radiografía del mundo islámico, del adoctrinamiento y la violencia, pero sobre todo, del maltrato a la mujer como un rasgo cultural.
-Creo que las mujeres sufrimos esta película, le comento a Álvaro en una charla en video con EL TIEMPO, con motivo del estreno de ‘Raqqa’.
-No me extraña, porque efectivamente uno de los propósitos de la película era mostrar un poco el sufrimiento de la mujer en ese universo tan terrible, con lo cual si has empatizado con eso, ya hemos conseguido algo.
La actriz española de origen marroquí Mina El Hammani (izquierda) interpreta a Malika. Foto:Abdelali Debbagh
Nacido en Cádiz, España, en 1975, Álvaro Morte hizo teatro y apareció en series de Antena 3 en su país natal; pero su nombre saltó a la boca del mundo de habla hispana cuando Netflix estrenó ‘La casa de papel’, en 2017. Después vendrían ‘La rueda del tiempo’ y ‘Durante la tormenta’. Sobreviviente de un cáncer muscular en su pierna izquierda (2008), padre de mellizos y casado con la estilista Blanca Clemente, Álvaro ha demostrado su versatilidad delante y detrás de las cámaras: fue camarero, guía turístico en Málaga y Sevilla e intentó ser bailaor de flamenco en Irlanda, a donde viajó para aprender inglés.
Desde su casa, con guitarras de fondo y la mejor disposición, Álvaro nos contó detalles de esta película en la que su personaje lucha por encontrar a El Jordano, uno de los líderes más buscados de Isis; aunque no está solo, Malika (la actriz española de origen marroquí Mina El Hammani), otra espía infiltrada como enfermera que forma parte de este relato de intriga, secretos y lealtades cruzadas.
¿Qué fue lo que más le atrajo de este personaje y esta historia?
Cuando hablé con Gerardo Herrero, que me ofreció la película, y más allá de leer el guion que me gustó, me dijo: ‘Yo quiero hacer una película de espías de verdad’. Lo de James Bond, por supuesto, es una ficción y está tirado por todo lo alto, es un tipo cool que entra en cualquier fiesta y es al que la gente mira, ¡wow! ¿quién es este tío?… pero nosotros queremos hacer algo que sea todo lo contrario. Un espía, en realidad, es alguien absolutamente anodino que pasa desapercibido y en el que jamás te fijarías, ¿no? O sea, hemos querido mostrar un poco más la realidad del espía que tiene que pasar oculto para sobrevivir. Para este tipo, el Saharaui, su vida pende de un hilo a cada minuto que pasa, está en constante peligro; por lo cual tiene que ser quedo, tiene que ser controlado y me pareció muy interesante tirar la película desde ese punto más realista. Fue el propósito que llevamos a cabo dentro del rodaje.
Álvaro Morte interpreta a un espía que se infiltró en la estructura terrorista de Isis, en Siria. Foto:Abdelali Debbagh
¿Cómo hace uno el clic para adentrarse en una cultura absolutamente opuesta a la de uno, tan bárbara, y de la que sabemos por las noticias?
Una cosa es que tú estés informado de lo que pasa en el mundo y que sepas que eso está existiendo esa cosa tan terrible a nivel de opresión a todos los niveles, pero especialmente con las mujeres y demás y que lo leas en periódicos y que lo veas en informativos y demás. Y otra cosa es que tú tengas que meterte en la piel de alguien que está allí, por mucho que sea una ficción, por mucho que estés a miles de kilómetros de ese lugar en concreto. Voy a hablar de una escena que es una subasta, sin hacer spoilers. Verte allí rodeado de todo aquel equipo maravilloso, que eran actores que estaban haciendo su trabajo, pero sentirlo de esa forma y verte tú dentro de todo aquello fue tremendo, a mí como actor me ayudó mucho para meterme en la piel de el Saharaui, pero era algo absolutamente terrible, más que leerlo en un periódico, en cierto sentido sentirlo en tus carnes en aquel momento. Fue verdaderamente impactante.
¿Cómo ha sido el trabajo con Gerardo Herrero, un director y productor español a quien conocemos mucho en Colombia (dirigió ‘Crimen con vista al mar’ y produjo ‘Perder es cuestión de método’)?
He disfrutado muchísimo trabajando con Gerardo porque es una persona con una amplísima cultura, sabe de todo el mundo islámico, de cómo surge el levantamiento de Isis, sabe muchísimo de geopolítica. Y las conversaciones con él eran tremendamente interesantes, no solamente para preparar el personaje o para preparar escenas concretas, sino por el mero placer de escucharlo hablar. Tiene una experiencia dentro del mundo del cine de muchísimos años, sabe lo que quiere, se deja también empapar de ideas que tú puedas aportar. Hemos hecho un equipo de trabajo que yo creo que ha sido muy fructífero. Creo que los dos hemos quedado muy contentos el uno con el otro porque hemos conseguido encontrar esa manera, esa sinergia para poder sacarnos partido el uno del otro.
El Saharaui es un hombre que ha sufrido mucho, pero que lo oculta tras su expresión adusta: es un personaje muy contenido.
Sí, claro, él tiene que intentar ocultar todo eso por una mera cuestión de supervivencia, pero, por ejemplo, con este personaje, esta niña que se cruza en su vida, con quien él a priori no quiere tener relación, pero acaba teniéndola y es esa chiquilla la que hace que su trauma esté ahí a punto de explotar. Es un tipo solo en el mundo, que para mí es algo que yo consideraría imprescindible si tuvieras que ser espía, cómo podrías estar viviendo todo eso si tuvieras una familia esperándote en Madrid o en Bogotá. No nos importaba mostrar el trauma que tiene, lo importante es que este tipo está traumado y cómo gestiona ese trauma y cómo no puede escapar de él, cómo no puede superarlo, es probablemente lo que le empuje a poder dedicarse a lo que hace.
La película se rodó en árabe y en español. Foto:Abdelali Debbagh
Podríamos hablar horas sobre los entramados de esta película, pero ¿cuál es el mensaje con el que le gustaría que se quede la audiencia?
Yo creo que la película habla de muchas cosas muy tremendas, pero, por ejemplo, en Afganistán, cuando ha entrado ahora el régimen talibán y ha habido mucha gente pidiendo ayuda; lo que está pasando en Gaza, lo que está pasando en Palestina: me encantaría que en todo caso la gente no mire hacia otro lado sabiendo que tenemos estos problemas en el planeta. Hay mucha gente que está sufriendo.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eltiempo.com
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