«El cambio climático es una amenaza existencial» – DW – 13/11/2025

Un largo listado de publicaciones científicas relacionadas con el cambio climático avalan la experticia de Maisa Rojas en la materia. La ministra de Medio Ambiente de Chile, que es física, climatóloga y académica, fue también parte del comité científico conformado por el Gobierno de Chile para la COP25. En 2022 fue elegida por el presidente Gabriel Boric para encabezar la cartera, y desde entonces ha participado en cuatro Conferencias de las Partes.
La COP30 de Belém do Pará, en Brasil, es la última a la que asiste como ministra de este gobierno. Allí pudo ver a Boric acusando a Donald Trump de «mentir» por negar el cambio climático. «Hay que ser claros: toda la evidencia científica recogida en múltiples informes indican claramente que el planeta se está calentando por causas y actividades humanas», dice Rojas, en conversación con DW.
«Cuando presidentes dicen que esto no es verdad, que es una estafa, están mintiendo abiertamente. Y yo creo que es una irresponsabilidad, porque el cambio climático es una amenaza existencial», añade la ministra chilena.
DW: Una amenaza que golpea más fuerte a los países menos desarrollados. En distintas COP se ha discutido sobre la necesidad de que los países ricos ayuden a los otros a enfrentar el cambio climático. ¿Cree que habrá avances en esta COP al respecto?
Maisa Rojas: Espero que sí. Recordemos dos aspectos. Uno, que hay un principio de responsabilidades comunes, pero diferenciadas, y eso significa que hay algunos países que deben aportar más a los países en desarrollo para que estos puedan también implementar sus acciones. Por otro lado, el Acuerdo de París nos dice que todos los países deben contribuir según sus capacidades.
A fines de 2018, el gobierno de Jair Bolsonaro rechazó organizar la COP25. ¿Qué tan simbólico es que la COP30 ahora se realice en Brasil, y en una ciudad amazónica como Belém do Pará?
Muy simbólico. Brasil recupera un liderazgo que había perdido en los últimos años, y realiza además la COP en el Amazonas, considerado muchas veces el pulmón del planeta, un lugar que es vulnerable, que está amenazado, y que tenemos que proteger.
Chile iba a organizar en Santiago la COP25, pero por el estallido social de 2019 no fue posible. ¿Buscará el país saldar esa deuda en el futuro?
Si bien la COP del 2019 no se realizó físicamente en Chile, sino en Madrid, igual la presidencia la tuvo Chile. Organizar estos encuentros es importante, porque produce muchos cambios. Nuestra ley marco de cambio climático se empieza a gestionar allí, por ejemplo. Nuestras definiciones climáticas son una política de Estado basada en la evidencia, y como consecuencia de ello también se explica por qué hay una científica a cargo del Ministerio de Medio Ambiente.
¿No le preocupa que en las próximas presidenciales gane un candidato que rompa con esa política de Estado? Hay aspirantes a la presidencia negacionistas del cambio climático.
Me preocupa, pero yo espero que no ocurra. Lo importante es que tenemos una ley que fue aprobada por amplia mayoría y que hace vinculantes nuestros compromisos. Esa es una garantía de que la mirada del cambio climático está incluida en el modelo de desarrollo del país y en la hoja de ruta de los próximos diez años. Así que espero que con la robustez que nos da esa ley, voces negacionistas que hemos escuchado lamentablemente en la opinión pública tanto en el Parlamento como también en candidatos presidenciales no signifiquen un retroceso.
Existe ese marco legal, es cierto, pero esas voces siguen escuchándose. ¿Cómo se los convence de la realidad del cambio climático?
No creo que tengan que ser convencidos, porque no quieren ser convencidos. La evidencia está, es inequívoca. Esa es la palabra. Yo pienso que lo importante es que las políticas públicas respecto a esta materia le hagan sentido a la gente. Eso significa que podamos enfriar o calentar nuestras casas con medios menos contaminantes, que tengamos la seguridad de que podemos prender la luz sin que se corte porque tenemos un techo solar o que el transporte público sea en un bus eléctrico, que es más cómodo y más silencioso.
Al respecto Chile ha sido un ejemplo, tiene la segunda flota eléctrica más grande del mundo, después de China.
En el caso de Santiago, que es donde vive la mayor cantidad de población en Chile, hace diez años, cuando firmamos el Acuerdo de París, no había ni un bus eléctrico. Hoy en día, más del 60 por ciento de los buses son eléctricos, y ha bajado en un 44 por ciento la contaminación acústica. A eso me refiero con que haga sentido en calidad de vida a las personas.
A propósito de medidas que hagan sentido, Chile adoptó en esta COP30 el compromiso de generar en 2030 el 80 por ciento de su energía eléctrica a partir de fuentes renovables. ¿No deberían entonces empezar a bajar las tarifas eléctricas?
Sí, totalmente. Eso es lo que también tiene que ocurrir, y va a ocurrir.
¿Eso lo puede confirmar ahora?
Eso es tarea de otro ministerio, pero evidentemente el que la generación empiece a bajar de precio va a tener eventualmente un correlato en las tarifas.
Chile tiene varias ciudades entre las más contaminadas de América Latina. ¿Hay políticas previstas para disminuir esos niveles de contaminación ambiental?
La contaminación del aire local es el problema medioambiental más importante del país. Desde Santiago hasta Coyhaique, en una buena parte del año, especialmente en invierno, las personas viven respirando un aire que no es saludable. La política principal han sido los planes de descontaminación del aire. Por ejemplo, en el caso de Santiago, la contaminación ha disminuido más del 50 por ciento.
En muchas ciudades del sur de Chile esa contaminación tiene que ver con el uso de leña para calefaccionar las casas.
Efectivamente. Pronto va a entrar en vigencia una ley de biocombustible que nos va a asegurar que la leña sea de mejor calidad. También estamos haciendo un programa de recambio de calefactores, y de la mano con el Ministerio de Vivienda, trabajamos en aislamiento térmico. Una casa aislada requiere de menos energía, y eso tiene un impacto directo en la calidad de vida. De esa manera estamos juntando políticas que apuntan a enfrentar tanto el cambio climático como la contaminación local.
Sectores de la ultraderecha han expresado animadversión contra entidades como la ONU, e incluso se ha deslizado en la campaña presidencial la posibilidad de abandonar acuerdos e instituciones internacionales. ¿Sirve para algo la COP, sirve que un país asista a esa cumbre?
Totalmente. Aquí quisiera ser enfática, y esta ha sido la postura de Chile siempre: tener organismos donde cada país tiene voz y voto es muy relevante para los países pequeños como Chile, porque de no existir, sería el imperio del más fuerte. El problema del cambio climático, de la pérdida de biodiversidad, el de la contaminación por plástico, es un problema global, y por tanto debe ser resuelto de manera global. Por eso es tan importante que existan estos entes internacionales, que exista el Acuerdo de París, y hay que mantenerse dentro de esos foros para asegurar que estos problemas sean resueltos por todos.
(cp)
Fuente de TenemosNoticias.com: www.dw.com
En la sección: Deutsche Welle: DW.COM – Internacional
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