“Incluso cuando estaba en la escuela de cine, al género musical ya lo habían declarado muerto”, dijo a El Mercurio el director Jon M. Chu, sentado en el salón de un exclusivo hotel de Sao Paulo, Brasil, ciudad que acogió la premier de la película Wicked: Por siempre (Wicked: For Good, en su título original).
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Y agregó: “De hecho, en esa época estaba escribiendo un musical y mi profesor de cine me dijo, literalmente, ‘mi trabajo es ayudarte a conseguir un trabajo cuando salgas de aquí, así que no deberías escribir uno’. Y lo hice de todos modos”.
Con 46 años de edad, su historia es atípica para Hollywood, no solo porque gran parte de su carrera de dos décadas ha estado ligada al musical, un género tratado con cautela por los estudios, sino también porque sus orígenes en la industria son los de ‘niño maravilla’: en 2002, mientras aún era un estudiante, hizo un cortometraje musical titulado When the Kids Are Away, que llamó la atención de pesos pesados de la industria y le abrió las puertas.
Al respecto, señaló: “Yo no entré en este negocio haciendo películas independientes para luego encontrar mi voz. No, yo me gané la lotería. Hice un corto, Steven Spielberg lo vio y fue como si me dieran el traje de Iron Man, pero no sabía cómo usarlo. Aprenderlo me tomó unas seis películas. No fue realmente hasta Locamente millonarios (Crazy Rich Asians, 2018) que me decidí a hacer las películas que siempre quise hacer”.
‘Wicked: por siempre’, película protagonizada por Cynthia Erivo y Ariana Grande. Foto:DISNEY
Y con esa decisión llegó la reafirmación de que lo suyo era seguir nadando contra la corriente y apostar por los musicales, como lo hizo en sus inicios con la saga Step Up (dirigió las partes 2 y 3) y los filmes de concierto de Justin Bieber, Never Say Never (2011) y Believe (2013).
En 2021 estrenó En el barrio –versión cinematográfica del espectáculo de Broadway de Lin-Manuel Miranda In the Heights–, pero su consagración llegó el año pasado con Wicked, película que obtuvo 10 nominaciones al Óscar y se quedó con las estatuillas a Mejor Diseño de Vestuario y de Producción, así como con un Globo de Oro a logro cinematográfico. El filme, además, recaudó impresionantes US$ 756,6 millones en el mundo y se convirtió en la adaptación más taquillera de un musical teatral en la historia.
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El final de la historia
El relato de las amigas Elphaba (la futura Bruja Mala del Oeste, del universo del Mago de Oz), interpretada por Cynthia Erivo, y Glinda (la futura Bruja Buena), encarnada por la actriz y estrella pop estadounidense Ariana Grande, llega a su final con Wicked: Por siempre, que debutó en salas de cine este jueves.
En la primera película se muestra cómo, durante su paso por la academia Shiz, las brujas, que no podrían ser más diferentes, logran una relación cómplice y cercana, aun cuando haya un interés romántico disputado: el Príncipe Fiyero, el galán interpretado por Jonathan Bailey.
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El nuevo filme, que lleva a la pantalla el segundo acto del espectáculo teatral, tiene un tono diferente al anterior. En esta entrega, que retoma la historia varios años después del final de la primera parte, el Mago de Oz (Jeff Goldblum) y su mano derecha, Madame Morrible (Michelle Yeoh), han logrado convencer a todo Oz de que Elphaba es un peligro y Glinda ha asumido el rol de representante de los adversarios de su amiga, aunque secretamente sigue preocupada por lo que suceda con ella.
Lo anterior mientras el Príncipe Fiyero es líder en la guardia de Oz y está a punto de casarse con Glinda. Elphaba, ahora en el exilio, sigue empeñada en salvar a los animales, obligados a irse del lugar, y en revelar la verdad sobre el Mago.
‘Wicked: por siempre’, película protagonizada por Cynthia Erivo y Ariana Grande. Foto:DISNEY
Adicionalmente, Wicked: Por siempre se desarrolla en paralelo a los eventos que ocurren en la clásica película de 1939, adaptada de la novela de L. Frank Baum, cuando Dorothy y su perro Toto son arrastrados por un tornado desde Kansas, Estados Unidos, hasta Oz. En el musical de Broadway, Dorothy solo aparece una vez como una silueta fugaz; la película, en cambio, la muestra varias veces, mientras salta en el camino de ladrillos amarillos o es secuestrada por monos voladores. Su rostro nunca se muestra claramente, para enfatizar que Dorothy es solo una pieza útil pero ingenua en las maquinaciones políticas de Oz.
De otra parte, el nuevo filme incluye dos canciones originales, que también fueron compuestas por el autor del musical, Stephen Schwartz. Estas son No Place Like Home, interpretada por Cynthia Erivo, y The Girl In The Bubble, en la voz de Ariana Grande.
Chu, que habla de forma incansable y con evidente pasión, comentó: “Incluso cuando estaba empezando con Wicked, me preocupaba que fuera un musical pasado de moda”, hablando sobre la pieza teatral original, estrenada en 2003, cuyas dos partes para cine se rodaron en simultáneo entre 2022 y 2023.
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“Entonces tuve que pensar profundamente en lo que realmente podía aportar, con mi experiencia, a estas películas. Y descubrí que había una profunda verdad en el material original. Leí las canciones escritas por Stephen Schwartz hace más de 20 años y me parecieron muy relevantes. Cuando Elphaba dice: ‘Ya no puedo seguir las reglas del juego de otras personas’, ahí está la verdad y esa fue mi conexión. Y ahí también se me abrieron muchas oportunidades, porque la música y los movimientos han cambiado, y me di cuenta de que había mucho margen para la innovación en el género musical. Por cierto, hacer películas musicales es lo mejor del mundo y cualquier director que se atreva con uno sé que quedará enganchado”, expuso.
El director continuó diciendo: “El cine ha enfrentado muchos desafíos en los últimos años, eso da miedo a mucha gente y creo que el miedo es lo peor para un musical, porque hacer uno ya es algo aterrador. Se necesita una habilidad técnica de comprensión, pero cuando ya superas la parte técnica, entonces puedes concentrarte en aquello que realmente tienen los grandes musicales de mi vida, que no necesariamente son los más grandilocuentes, sino aquellos que hacen la historia más profunda, los que encuentran una voz interna. Esa es una herramienta muy poderosa para una película».
Y añadió: «Realmente creo que estamos a punto de entrar en una nueva época dorada de los musicales y que, afortunadamente, estas películas están ayudando a abrir puertas para eso. La combinación de cine y música nunca nos abandonará, simplemente es un lenguaje demasiado poderoso”.
Fernando Zavala (*) – El Mercurio (Chile) – Sao Paulo