radiografía de la actualidad de Necoclí y su potencial turístico
📅 🕐 24 Nov 2025🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 9 min de lectura
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Al planificar vacaciones en el mar, la mayoría de los colombianos piensa en las grandes capitales del Caribe. Sin embargo, existe un municipio con un mar espectacular que, durante años, ha sido más conocido por un fenómeno migratorio masivo que por su potencial turístico: Necoclí.
Este municipio del Urabá antioqueño fue el principal punto de partida para miles de migrantes que, en busca del ‘sueño americano’, se embarcaron en la peligrosa travesía hacia el norte del continente a través de la selva del Darién.
Según autoridades migratorias de Colombia y Panamá, el flujo de personas que atravesaron la selva del Darién en 2024 alcanzó las 302.203 personas. De este total, el 68 por ciento (206.905) eran venezolanos, seguidos por colombianos (17.300), ecuatorianos (16.255), chinos (12.345) y haitianos (11.909).
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El fenómeno de la migración inversa
Tapón del Darién. Foto:Jaiver Nieto ÁLVAREZ.
Esto se convirtió en un lucrativo negocio para estructuras criminales que, a través de viajes en lancha, transportaban a miles de familias al otro lado del golfo y que, según la ONG Human Rights Watch, le generó a solo el ‘clan del Golfo’ un promedio de ganancias de 64 millones de dólares en 2023.
Sin embargo, con la llegada del segundo periodo presidencial de Donald Trump y las estrictas medidas migratorias impuestas por su administración para la deportación de migrantes ilegales, el negocio en el Darién se acabó y dio inicio a un nuevo fenómeno: la migración inversa.
Durante años, miles de migrantes en busca del sueño americano se embarcaron a atravesar el Darién. Foto:EFE
A comienzos de 2025, cuando este fenómeno seguía vigente y en auge, fuentes de la región enteradas de la dinámica le explicaron a EL TIEMPO que para que un migrante llegara a Necoclí por la migración inversa, debía llegar primero a dos lugares: Capurganá o Acandí, ambos municipios limitan con el Darién.
“Algunas personas llegan allá caminando mientras que otros se devuelven por el mar, eso es lo peligroso, desde Panamá se trabaja ese tema para que no sean víctimas de naufragio en el mar, deben cruzar estos dos territorios y luego el golfo de Urabá que solo se puede cruzar en lancha. Ahí es cuando les cobran, lo que yo tengo entendido es que todos los que llegan a esos dos puntos terminan saliendo en lancha y llegan a Necoclí o Turbo y de ahí se van para Montería, porque muchos van de regreso a Venezuela”, relató un necocliseño.
Cientos de migrantes pasaban por Necoclí antes de embarcarse en el odiseico viaje por el Darién. Foto:Jaiver Nieto Álvarez
Al día, según el cálculo de los habitantes la región —a la luz del reconocimiento de un subregistro— retornaban entre 84 y 89 migrantes, quienes se cruzaban con las pocas personas con algo de esperanza seguían intentando atravesar el Darién. Ese era un punto de encuentro crucial para las familias. Los temas que los afectan, más allá de las conversaciones rutinarias, eran el tráfico de migrantes para el envío de droga, la trata de personas y la violencia de género.
María Clara Robayo, investigadora del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, le explicó a EL TIEMPO en esa época: “Está siendo cada vez más difícil ese regreso por la frontera con Panamá, incluso más costoso. Los migrantes usualmente se ven movidos por bandas de tráfico de personas, y hoy están generando más cobros, o están saliendo más rutas por el Caribe que están siendo más costosas, y esto está dejando víctimas mortales. Esto está dejando represamientos en municipios que no tienen la capacidad para absorber y gestionar estos flujos migratorios”.
Migrantes en Necoclí. Foto:Jaiver Nieto Álvarez
Ante la consolidación de la migración inversa, que tuvo su mayor flujo de migrantes entre finales del 2024 y el primer trimestre de 2025, las autoridades de la región reportaron que a pesar de que la presencia de foráneos en la zona llamó la atención de los habitantes de estos municipios, no se presentaron problemáticas en las regiones. De cualquier manera las personerías encendieron las alarmas en la época ante un potencial desbordamiento humanitario.
Sin embargo, lo que ocurriría meses después fue una problemática totalmente diferente. Las autoridades panameñas se alinearon a las políticas migratorias estadounidenses para detener el flujo migratorio en el Darién de manera definitiva y en ese sentido, pusieron en práctica una serie de medidas determinantes para cortar el paso hacia el país del canal.
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Medidas estrictas contra el flujo migratorio
Migrantes en Necoclí. Foto:Jaiver Nieto Álvarez
La instalación de cercas de alambres de púas de al menos 80 metros de largo y hasta tres metros de alto en al menos cinco rutas habituales al Darién ayudaron a canalizar el flujo de los migrantes hacia trayectos específicos donde las autoridades panameñas esperaban a los viajeros para registrarlos y, dado el caso, dar lugar a las deportaciones.
Del mismo modo, las autoridades panameñas establecieron patrullajes terrestres y marítimos, con especial énfasis en los pasos fluviales usados por los migrantes que tomaban lanchas desde Colombia.
Mientras que ambos fenómenos migratorios estuvieron activos, este era el panorama en Necoclí. Foto:Jaiver Nieto Álvarez
En palabras de Guillermo José Cardona, alcalde de Necoclí: “Ese tema en estos momentos está totalmente quieto. Ni para allá, ni para acá”, indicando que el flujo migratorio en la región se habría interrumpido por completo. Sin embargo, habitantes de la región entrevistados por EL TIEMPO confirmaron que, día a día, siguen llegando lanchas con migrantes que no pudieron completar su viaje, aunque es cierto que cada día son menos.
Las voces más autorizadas de la región para dar cuenta de la realidad actual del municipio con respecto a la presencia y paso de migrantes son los conductores de moto ratón, los cuales se encargaban de transportar a los ‘turistas’ que colmaban las calles de Necoclí, consumían y compraban productos en los comercios del municipio y ocupaban las habitaciones de los hoteles y hostales de la región.
Durante años, el municipio fue una especie de cuello de botella migratorio. Acabó en 2025. Foto:Jaiver Nieto Álvarez
En conversación con EL TIEMPO, uno de ellos, que se identificó como ‘Caliche’, relató: “Eso se acabó hace rato, desde principio de este año prácticamente ya no se mueve nada de nada. Hay gente que siguen devolviéndola del otro lado, la cosa es que ya no se quedan aquí como antes, siguen su camino y se devuelven para su tierra”.
Ante ese panorama de restricciones migratorias, el turismo en Necoclí se vio profundamente afectado, poniendo al municipio, cuya economía sacaba alto rédito del turismo a raíz de la presencia de migrantes en el territorio, en una situación de crisis, a la cual la administración municipal busca darle la vuelta, promoviendo el potencial turístico del Necoclí.
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El reto: recuperar el turismo formal en Necoclí
Los migrantes eran una de las principales fuentes de ingresos para el municipio. Foto:Jaiver Nieto Álvarez
Este medio constató esa versión con la secretaria de Gobierno del municipio, Yanet Macías Valencia, quien relató: “El tema se originó desde la llegada de Trump, el objetivo principal de las personas que pasaban por el Darién era el sueño americano, cuando este sueño se tapó y se dieron cuenta de que empezaron a perseguir a las personas, se perdió el sentido de viajar allá”.
Macías además se refirió al panorama actual y cómo cambió la realidad en el municipio: “Es poca la migración inversa y actualmente llegan de paso.Hubo un bajón turístico y económico enorme. Las calles y las playas estaban vivas. Ponían ‘carpitas’ y no había donde caminar. Vendedores por montones porque el comercio se aglomeraba para venderles lo que necesitaran”.
Luego la secretaria de Gobierno, reveló: “Acabó sobre todo con el comercio informal, apenas se cesó la migración empezaron a invadir los espacios públicos y eso fue un nuevo fenómeno porque querían acomodarse donde bien les pareciera, ahí hemos tenido ese choque. También afectó a nivel de reputación, porque la gente veía 2.000 y 3.000 personas en las calles y eso ahuyentó mucho el turismo”.
Migrantes en las playas de Necoclí. Foto:Jaiver Nieto Álvarez
Finalmente, la secretaria Macías explicó las medidas que está adoptando el municipio para reponerse a esta situación adversa: “A través de la secretaría de Turismo se vienen haciendo alianzas, capacitaciones y programas para promover el turismo en el municipio. Le estamos apuntando a volver a reactivar la economía de manera formal. Necoclí tiene, por lo menos, una actividad mensual, apuntando a que el turismo fluya. Acá la economía más fuerte, sin contar la ganadería, la agricultura y la pesca, es el turismo”.
Hoy, la administración busca reactivar la economía formal. Con su combinación de mar y río, fauna y flora, playas y manglares, y la proyección con la próxima operación de Puerto Antioquia, Necoclí busca dejar atrás su identidad como cuello de botella migratorio y consolidarse como un destino turístico atractivo y seguro.
NICOLÁS TAMAYO ESCALANTE
Periodista de Nación, en Medellín.
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