Cartagena clama justicia tras la muerte de una joven profesora cuando salía del colegio donde trabajaba a manos de su pareja sentimental
📅 🕐 26 Nov 2025🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 4 min de lectura
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Una paradoja bañada en sangre sacudió a Cartagena. Justo en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una docente de Ética fue asesinada por su expareja a la salida de su colegio.
El calendario marcaba el martes 25 de noviembre, una fecha teñida de morado en todo el mundo para conmemorar la lucha contra la violencia de género.
En las aulas de la Institución Educativa Francisco de Paula Santander, en el norte de Cartagena, Beatriz Elena Suárez Martínez, de 43 años, quizás había dedicado alguna palabra sobre el respeto y la vida. Era, al fin y al cabo, la profesora de Ética y Valores.
Pero a las 4:00 de la tarde, cuando el timbre final sonó y la jornada laboral terminó, la teoría se estrelló brutalmente contra la realidad en el barrio La María, sobre la carrera 30.
Beatriz, oriunda de Montería pero hija adoptiva de ‘La Heroica’ por vocación, caminaba hacia su casa como cualquier otro día. No sabía que la muerte la esperaba en la acera, encarnada en quien alguna vez juró amarla.
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La cita con la tragedia
Beatriz Elena Suárez Martínez, de 43 años, víctima. Foto:Archivo particular
Alexi Velazco Salazar, de 51 años, la estaba esperando. No fue un encuentro casual. Según los reportes de la Policía Metropolitana de Cartagena, el hombre interceptó a la docente apenas esta cruzó el umbral de su entorno laboral. Testigos narran que hubo una discusión breve, esas palabras urgentes y tensas que suelen preceder a la desgracia.
Velazco Salazar no dio tiempo a la razón. Desenfundó un arma de fuego y disparó repetidas veces contra la mujer que instruyó a decenas de jóvenes cartageneros. Beatriz se desplomó en el asfalto, convirtiéndose en una cifra más de la estadística que precisamente ese día se intentaba combatir.
Acto seguido, en una secuencia de horror que paralizó a los transeúntes, el verdugo se convirtió en su propio juez. Con la misma arma con la que segó la vida de la profesora, Velazco se autolesionó, cayendo muerto junto a su víctima.
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Crónica de una muerte anunciada
El levantamiento de los cuerpos no solo reveló la brutalidad del acto, sino las grietas de un sistema que no pudo proteger a Beatriz. Sobre Alexi Velazco ya pesaban anotaciones recientes por violencia intrafamiliar. La amenaza estaba latente, escrita en expedientes, pero se materializó en plomo.
La noticia corrió por la ciudad, transformando la conmemoración del 25 de noviembre en un luto real y palpable. Fecode, el gremio que agrupa a los educadores del país, no tardó en pronunciarse con una mezcla de rabia y dolor.
“Con inmenso dolor, repudiamos el feminicidio de la compañera… Ella seguirá siendo recordada como una reconocida y muy querida docente”, manifestó la organización, cerrando su mensaje con el grito de batalla que ayer sonó más ahogado que nunca: “¡Ni una más! ¡Las queremos vivas!”.
El eco del dolor
Mientras los peritos forenses acordonaban la escena en La María, las reacciones trascendieron en la ciudad.
Laura Tami, secretaria de la Mujer de Bogotá, recordó en medio de la coyuntura nacional que vivir libre de violencias «no es un favor, no es una súplica; hace parte de los derechos que poseemos».
Sin embargo, para la familia de Beatriz y para sus alumnos de la Francisco de Paula Santander, las palabras de consuelo compiten contra el vacío de la ausencia. La profesora de Ética, la que enseñaba a vivir con rectitud, impartió su última lección de la manera más dolorosa posible: recordándole a Cartagena que la violencia contra la mujer no es un discurso de calendario, sino una emergencia que camina armada por las calles.