Un estudio revela los motivos por los que hace más de 2.000 años una joven de Shengjindian, en la Ruta de la Seda, usó cinabrio para teñirse los dientes

Durante la excavación del cementerio de Shengjindian, en el oasis de Turpan (Xinjiang, noroeste de China), se produjo uno de los descubrimientos bioarqueológicos más sorprendentes de los últimos años. Los arqueólogos identificaron la tumba de una joven que vivió entre 2200 y 2050 años atrás, en plena Edad del Hierro y en el marco cronológico de Han occidental (202 a. C.–8 d. C.). Presentaba una peculiaridad única: llevaba los dientes teñidos de rojo . Este caso, documentado en la tumba M11 del yacimiento, se considera el primero y el único ejemplo conocido de uso de cinabrio para tintar los dientes en esa fase de la antigüedad, un gesto deliberado que combina tecnología, estética, ritualidad y simbolismo.
La vida y la muerte en Shengjindian
Excavado entre 2007 y 2008, el cementerio de Shengjindian pertenece a una comunidad caracterizada por el pastoralismo con apoyo agrícola y por una fuerte impronta de creencias chamánicas. En la tumba M11, se localizaron los restos de cuatro individuos: un subadulto, un adulto masculino, un individuo indeterminado y la joven mujer de 20–25 años que portaba la enigmática coloración dental.
El ajuar de M11, aunque alterado por expolio, contenía objetos de madera, cerámica, cuero, oro y vidrio que denotan conexiones con otras áreas geográficas y culturales. La región de Turpan era un auténtico nodo en la Ruta de la Seda, un espacio donde circulaban materiales, ideas y prácticas religiosas procedentes de toda Eurasia. Por ello, la presencia de cinabrio, ausente de forma natural en este entorno, revela la existencia de una red de intercambios a larga distancia que surtía de recursos de prestigio a estas comunidades.

El secreto del pigmento rojo: ciencia y simbolismo
En el análisis de los restos, cuyos resultados se han publicado en 2025 en la revista Archaeological and Anthropological Sciences, los investigadores constataron que la sustancia roja sobre el esmalte dental era cinabrio (HgS). Se había mezclado con un aglutinante proteico para luego aplicarse en vida de la joven sobre los incisivos, los caninos y los premolares superiores e inferiores. La presencia de este compuesto tóxico, pero altamente apreciado, situó a esta mujer —a la que hoy conocemos como la “Princesa Roja de la Ruta de la Seda”— en un entorno social y ritual extraordinario de la cultura Subeixi/Gushi.
Las técnicas de análisis Raman, XRF y FTIR confirmaron la identificación del pigmento como cinabrio y del aglutinante como una sustancia proteica. Ningún otro individuo ni ningún sedimento del cementerio presentó restos del compuesto, por lo que los arqueólogos han concludio que la aplicación del pigmento fue intencional.
El uso del cinabrio se conoce en China desde el Holoceno temprano y se asocia a los rituales, la cosmética, la medicina y las prácticas funerarias. Sin embargo, jamás se había documentado su aplicación en la superficie dental. En las creencias chamánicas del oeste de China, los dientes se consideran el receptáculo del alma, y el color rojo se vincula con el poder, la vitalidad, el fuego y el sol.

Cosmética, chamanismo o alto estatus: una práctica con múltiples lecturas
La Princesa Roja vivió en un contexto cultural en el que la estética y la espiritualidad se entrelazaban estrechamente. En otros enterramientos de la región, se ha documentado pintura facial roja, así como herramientas cosméticas elaboradas con hematites o con pigmentos orgánicos de una tonalidad rojiza. El carácter inaudito de la tumba M11, sin embargo, radica en que los dientes teñidos de rojo son un rasgo sin paralelos arqueológicos conocidos.
El carácter extraordinario del hallazgo ha alimentado la formulación de varias hipótesis. La primera plantea una finalidad cosmética; los dientes teñidos de rojo podrían haber formado parte de una estética corporal que buscaba destacar el rostro. La presencia de un aglutinante y la distribución precisa del pigmento sobre las piezas dentales refuerzan esta posibilidad.
Una segunda hipótesis apunta a un posible uso ritual o chamánico, relacionado con la conexión entre el color rojo, el fuego, la vida y el alma. Los arqueólogos también batajan una tercera posibilidad, que sugiere que la mujer podría haber tenido un estatus social elevado, dado que el cinabrio era un recurso valioso que debía importarse desde regiones lejanas de China, Asia Central o incluso el Mediterráneo. Aunque el estudio no puede confirmar ninguna interpretación de manera concluyente, la excepcionalidad del hallazgo confirma que la práctica no era común y que, en consecuencia, la joven debió desempeñar un papel relevante en su comunidad.

El largo viaje del cinabrio: rutas, minería y conexiones culturales atractivas
Dado que la cuenca de Turpan no produce cinabrio, los investigadores analizaron su posible origen. Las rutas y yacimientos conocidos sitúan las fuentes más relevantes en el suroeste de China (Guizhou, Hunan, Yunnan, Chongqing), en Asia occidental (Turquía, Irán, Cáucaso) y en la región mediterránea (Almadén, en España).
Esta red de territorios coincide con los flujos comerciales de la Ruta de la Seda, donde circulaban textiles, pigmentos, minerales, metales y objetos de lujo. La presencia en Shengjindian de elementos manufacturados según las técnicas propias de Asia central, el Mediterráneo y las llanuras chinas confirma una interacción compleja que favorecía la llegada de productos tan prestigiosos como el cinabrio.

Belleza tóxica
El cinabrio posee una fuerte carga simbólica, pero también es una sustancia tóxica por su contenido de mercurio. Su manipulación prolongada puede causar problemas neurológicos, respiratorios y sistémicos. El hecho de que la joven llevara este pigmento en los dientes plantea el interrogante de si las poblaciones de la antigüedad conocían sus efectos. El estudio reconoce que este caso aislado no basta para determinar si la aplicación del cinabrio sobre los dientes pudo tener consecuencias médicas, pero abre un importante campo de estudio para futuras investigaciones en bioantropología y paleopatología.
Un hallazgo único en el corazón del corredor euroasiático
Más allá de su carácter excepcional, el hallazgo de la Princesa Roja aporta una imagen vívida de la vida en Turpan durante el período Han y muestra cómo las prácticas corporales pueden convertirse en un documento histórico de intercambios culturales, creencias y tecnologías. Los dientes teñidos de rojo se convierten en un testimonio arqueológico que conecta estética, espiritualidad y movilidad en un tiempo extraordinariamente dinámico.
Referencias
- You, S., Ren, M., Sun, L., Wang, A., Wang, L., Zhang, Q. y Wang, Q. 2025. «Red princess of the Silk Road – the first-and-only known case of cinnabar-stained teeth in antiquity from the Iron Age Western Regions (202 BCE–8 CE)». Archaeological and Anthropological Sciences, 17:69. DOI: 10.1007/s12520-025-02188-5
Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com
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