cómo Meta factura 3.000 millones de dólares en China gracias a anuncios fraudulentos

Una imagen recurrente de los últimos años es la de las páginas falsas que imitan a medios reales y que incluyen supuestas ‘noticias’ en las que famosos, como Carlos Sobera o David Broncano, supuestamente aconsejan a los ciudadanos invertir en webs de criptomonedas que resultan ser estafas. Meta, la matriz de Facebook, WhatsApp e Instagram, creó en 2024 un comité interno para frenar este tipo de actividades entre sus clientes en China, uno de los sitios de los que más provienen esas actividades. Pero una investigación de Reuters, citando documentos internos de la empresa, ha revelado que la firma disolvió este comité este año y abrió de par en par las puertas de la compañía a los estafadores para proteger su cuenta de resultados: Meta registra unos 3.000 millones de dólares de ingresos por este tipo de anuncios fraudulentos, un 2% de sus ingresos totales. Una cifra demasiado valiosa para rechazarla.
Las estafas provenientes de China se han convertido en una de las mayores amenazas soterradas para la economía mundial. Originalmente se dirigían en su mayoría a los propios ciudadanos chinos, pero el Gobierno de Pekín lanzó una fuerte campaña de presión contra los grupos criminales detrás de ellas. El resultado es que la mayoría de organizaciones de estafadores chinos han pasado a atacar a víctimas del resto del mundo, mientras que los ataques contra China ahora provienen de países vecinos, como Tailandia o Myanmar. Según los propios datos de Meta, la relevancia de China en ese tipo de fraudes es tan relevante que el número de intentos de estafas a nivel mundial en WhatsApp o Facebook cae durante las vacaciones chinas.
Y una de sus herramientas clave son las redes sociales de Meta. China prohíbe a sus ciudadanos usar las aplicaciones de la firma estadounidense de forma interna, pero permite usarlas para anunciarse en el extranjero. Y desde luego que lo hacen: el gigante asiático supuso 18.000 millones de dólares en ingresos para la firma en 2024, prácticamente un 10% de sus ingresos totales. Pero, según los documentos internos citados por Reuters, un 20% de ese dinero, más de 3.000 millones, provenía de estafas, apuestas ilegales y pornografía.
La compañía de Mark Zuckerberg creó un comité interno en 2024 para controlar este tipo de estafas, con éxito: en la segunda mitad de 2024, redujo este tipo de fraudes a la mitad. Pero eso supuso un agujero en las cuentas, al rechazar más de mil millones de dólares en publicidad. Y este año el propio Zuckerberg, según las fuentes citadas por Reuters, ordenó poner fin al comité de prevención y abrir de par en par las puertas de la compañía a los estafadores. En declaraciones a la agencia, Meta confirmó el cierre de ese comité, pero explicó que se había creado como algo «temporal», y alega que ya borran unos 46 millones de anuncios falsos, aunque no respondió sobre los millones que sí publica y cobra.
‘Pig Butchering’: estafas románticas con criptomonedas
La principal de estas estafas es el llamado «pig butchering», o «matanza de cerdos». El proceso es simple: una persona contacta con la víctima a través de redes sociales de mensajería, como WhatsApp, Facebook Messenger, Telegram o los mensajes privados de otras apps, como X. En el primer mensaje, el estafador escribe cualquier cosa para conseguir la respuesta de la víctima, desde un saludo a una inocente confusión. Si la víctima responde, el estafador empieza a dar detalles sobre su vida, normalmente diseñados para atraer la atención de la víctima (misma ciudad, misma nacionalidad, etc.).
A lo largo de semanas y meses, el estafador se granjea la amistad de la víctima, incluso llegando a las proposiciones románticas. Y una vez atrapada, el estafador le ofrece invertir en criptomonedas para conseguir una riqueza tan grande como la que supuestamente posee este. Las páginas en las que le sugiere invertir son falsas, y el dinero que envía acaba en las cuentas corrientes de la organización criminal. Pero mientras el estafador mantenga la credibilidad, con imágenes de supuestas revalorizaciones millonarias, intentará conseguir que la víctima invierta más, y finalmente que pague unas supuestas comisiones e impuestos para poder recuperar todo lo invertido.
La versión que más se ha extendido en España, y la que más se suele ver en anuncios en redes sociales, son las noticias falsas que imitan a medios reales, en las que algún famoso o presentador supuestamente recomendó en televisión invertir en alguna firma de criptomonedas. Dichas firmas, de nuevo, son falsas, y todo el que invierta allí se garantiza perder su dinero. Pero la clave es aprovecharse de la confusión y la codicia de las posibles víctimas, junto con la autoridad del supuesto famoso, para robarles todo el dinero posible.
Y también hay espacio para los ‘blanqueadores de dinero’ accidentales, con estafas que piden a la gente abrir cuentas con promesas de ingresos fijos mensuales, que usan muchos de estos grupos para blanquear el dinero estafado.
Una tormenta en EEUU y el sudeste asiático
La proliferación de esas estafas está golpeando a todo el mundo. Desde lo peor de la crisis de la pandemia del covid, las estafas por internet provenientes de Asia se han multiplicado con fuerza. El FBI calcula que los ciudadanos de EEUU perdieron 12.500 millones de dólares en 2023 por este tipo de fraudes, aunque la exfiscal Erin West lo situaba sobre los 50.000 millones anuales. Según sus estimaciones, un 1% de los estadounidenses sufren estas estafas cada año.
Uno de los momentos que mejor ejemplificaron el peligro de estas estafas fue la quiebra del Tri-State Bank en Kansas en 2023. Tras ser detenido por desfalco, su consejero delegado, Shan Hanes, confesó haber extraído 47 millones de dólares de los fondos del banco para esa supuesta inversión en criptomonedas ofrecida por una ‘amante online’.
Pero casi tan grave es la situación de los países donde operan esas bandas. En Filipinas, Alice Guo, exalcaldesa de Bambán, fue condenada a cadena perpetua este pasado mes de noviembre, acusada de dirigir un centro de estafadores en dicho municipio. La cantidad de dinero que consiguen esos estafadores permite a las mafias sobornar a miembros de la administración en países más fuertes. Y en otros más débiles, como Myanmar, que lleva casi cinco años de guerra civil tras sufrir un golpe de Estado militar, los centros de estafas ocupan cientos de hectáreas en la frontera con Tailandia y suponen una de las principales fuentes de ingresos de divisas del país.
Esos centros actúan como prisiones para cientos de personas secuestradas por los grupos criminales, que les obligan a trabajar todos los días intentando trabar contacto con víctimas para estafarlas. Gracias a la IA, además, pueden traducir sus mensajes a cualquier idioma, lo que abre mucho más el alcance de sus tentáculos. Un tipo de estafa que se está convirtiendo en una de las mayores amenazas económicas y sociales del siglo.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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